Más de 120 familias tuvieron que abandonar las torres 5 y 6 del conjunto residencial Maori, en la urbanización Cumboto Norte de Puerto Cabello, tras los terremotos del 24 de junio. Los edificios recibieron un certificado amarillo de los ingenieros enviados por el ministerio, lo que significa que las estructuras son recuperables, pero no habitables hasta que se realicen reparaciones.
El problema es que nadie les ha dicho a esas familias dónde van a vivir mientras tanto. "Es prácticamente como un sálvese quien pueda", resumió Carlos Vázquez, vecino y administrador del edificio Maori 6.
Vázquez estaba llegando al conjunto residencial cuando comenzó el terremoto. Lo que vio lo grabó casi en tiempo real. "El edificio se tambaleaba y por algún momento pensamos que sí, se podía caer. Subimos rápidamente y pudimos apreciar a los vecinos bajando desesperados, agua por todos lados, las paredes se estaban cayendo prácticamente solas", describió.
La inspección llegó al día siguiente. Ingenieros provenientes de Caracas y Valencia evaluaron ambas torres y determinaron que los daños están concentrados en la mampostería, es decir, en las paredes, no en la estructura ni en las bases.
"Nos indicaron que hay daños en las paredes y que eso es normal, pero la estructura está en perfecto estado", explicó Vázquez, quien precisó que el certificado amarillo recibido implica que hay que realizar reparaciones y nuevas inspecciones antes de poder reingresar, pero que las edificaciones son salvables. El rojo, que hubiera significado pérdida total, no llegó.
Pisos inhabitables
El impacto de los terremotos no fue uniforme dentro de los edificios. Los apartamentos de los pisos uno, dos y tres de ambas torres sufrieron los daños más severos: toda la mampostería, todas las paredes internas se vinieron abajo. "Los apartamentos quedaron inhabitables", confirmó Vázquez. En cambio, del piso cuatro en adelante los daños son menores, básicamente rajaduras y grietas que no comprometen la habitabilidad estructural.

Las dos torres comparten prácticamente el mismo nivel de afectación. En total, el conjunto tiene 40 apartamentos, pero Vázquez, como administrador, sabe que en muchos de ellos conviven dos y hasta tres familias. "Contabilizamos más de 120 familias perjudicadas entre las dos torres".
Adultos mayores solos: los más vunerables
La situación más delicada, según Vázquez, es la de los vecinos mayores que viven solos en los pisos bajos, los más afectados, y que no tienen red familiar cercana que los reciba. "Hay señores mayores que están en los pisos de abajo, que no tienen hijos, cuyos hijos están fuera del país. Son abuelos que están solos y yo los conozco porque hemos hecho los censos del edificio."
Esas personas, que ya enfrentaban la vulnerabilidad de vivir solas en una ciudad, quedaron de repente sin vivienda y sin apoyo institucional. "Ellos estaban en situaciones difíciles. Nos estábamos organizando para ver cómo los ayudábamos, pero han tenido que resolver por la propia", relató Vázquez.
Pidieron un censo, pero la reubicación no llegó
Las autoridades fueron al conjunto, tomaron un censo y se fueron. Eso es lo que pasó, según Vázquez. "Aquí pidieron un censo, pero realmente no hemos recibido la ayuda y el apoyo que debería ocurrir en este tipo de casos en cuanto a una reubicación, en cuanto a un área para que la gente se aloje."
Nadie les informó sobre un centro de acopio disponible, nadie gestionó un refugio temporal para las familias que no tienen red de apoyo en la ciudad. Quienes tienen familiares en otras ciudades se fueron con ellos. Quienes no los tienen resolvieron como pudieron, algunos yéndose incluso fuera de Puerto Cabello sin saber por cuánto tiempo.
"Algunos somos de aquí y tenemos gente, pero aquí también hay personas que no tienen a nadie", insistió Vázquez, para quien el certificado amarillo que recibieron es una buena noticia a medias: saber que los edificios se pueden recuperar no resuelve el problema inmediato de más de 120 familias que no tienen dónde dormir en su propia casa. Las reparaciones tomarán tiempo. Las inspecciones adicionales también. Y mientras tanto, el Estado no ha ofrecido ninguna respuesta concreta sobre qué va a pasar con ellos.









