“Niña que bordas la blanca tela. Niña que bordas en tu telar bórdame un mapa de Venezuela y un pañuelito para llorar”.
Simón Diaz.
Ha pasado, más de dos semanas de este evento, sin paliativos en nuestra historia. La cifra de fallecidos podría superar las diez mil personas. Los centros hospitalarios de la Capital de Venezuela se encuentran colapsados, ya su infraestructura se encontraba severamente comprometida, tras casi treinta años de abandono. Las pérdidas económicas oscilan ente 7.000 y 9.000 millones de dólares, 8,5% del Producto Interior Bruto, la eventual recuperación se encuentra entre 12.000 y 15.000 millones de dólares, una cifra que supera las capacidades de la República, que cuenta con escasos 13.900 millones de dólares en reservas Internacionales.
Todas las predicciones económicas sobre crecimiento económic, sencillamente se encuentran obsoletas, estos dos terremotos, conocidos como dúplex, son un cisne negro, “es decir un evento sobrevenido que destruye la capacidad de predicción de la economía”( Taleb, N, 2023), los sectores más afectados serán vivienda, infraestructura, transporte y logística, con lo cual el fenómeno del desabastecimiento vuelve a aparecer, en términos de política cambiaria, si bien el tipo de cambio paralelo ha descendido, es abrumador el crecimiento del tipo de cambio oficial, basándose el Banco Central, en una desesperada praxis de depreciación reptante que hoy posiciona el tipo de cambio en 652,97 Bs/USD, las brechas se cierran ante la depreciación de más de 114% del indicador oficial. Los efectos en materia inflacionaria serán de importantes proporciones. Se requiere disciplina monetaria en un país, que sigue financiando el déficit de un Estado paquidérmico, al corte del 19-06-2026, la cifra de financiamiento desde el BCV, hacia PDVSA, superaba los 3.500 millones de dólares, en medio esta desgracia natural, se revela la fragilidad de todas las instituciones que se desplomaron con el movimiento de la tierra.
El balance de estos terremotos seguidos nos presentan un escenario devastador, que se resume en edificaciones afectadas. Al viernes 3 de julio reportan el derrumbe del Colegio San Judas Tadeo, en la Pastora Caracas, sepultando casas de personas humildes que están siendo atendidas. Mientras en Vargas los cadáveres se siguen corrompiendo bajo las ruinas, la angustia se nos sube a la garganta y nos ahoga, cada vez que los dispositivos reportan los movimientos telúricos que cada veinticuatro horas superan 11.000 sismos que no paran. La cifra de muertos puede aumentar, las actividades comerciales, empresariales del país se encuentran a medio arrancar, los sectores de transporte, logística, vialidad e infraestructura demuestran que los sismos destruyeron a un país que estaba ya devastado, tras años de abandono y de una corrupción sin paliativos, más de 17 000 damnificados, 17.000 heridos que van desde heridos leves hasta heridos que requieren amputaciones de miembros, heridos por rabdomiósis postraumática conocida como síndrome de aplastamiento. Todo ello debe suponer que las clases se retomen de manera seria y virtual en el país, garantizando, aunque sea la estabilidad más elemental de prestación de servicio eléctrico y de conexión.
El sismo reafirmó el estado de fracaso de las instituciones en el país, la ilegitima presidente encargada, cuyo mandato venció el 03-07-2026, no fue capaz de responder a una rueda de prensa, frente a periodistas del mundo libre, quienes sin censura alguna la interpelaron y la dejaron desnuda ante su pertinaz fracaso, de la mano de la corrupción, indolencia y la oscuridad, de un régimen concretamente cleptócrata, que se ocupa del recate de gigantescas cajas fuertes, en el destruido Estado Vargas, mientras los efectos del sismo siguen causando estragos como el del próximo pasado viernes 03-07-2026, con el colapso del Colegio San Judas Tadeo en la parroquia histórica de la Pastora en Caracas. Es urgente que los colegios de Ingenieros de todos los Estados de Venezuela, realicen el peritaje técnico de las infraestructuras, de manera seria, independiente y lejos del espectáculo de un gobierno avieso, quien no pudo sostener un diálogo con periodistas libres.
Finalmente, el gobierno de los Estados Unidos, quien acompaña y felicita al interinato, debe asumir una postura firme, frente al reto que supuso esta catástrofe natural en Venezuela, buscando un necesario y urgente cambio de instituciones, pivotada en una junta de gobierno, quien asuma bajo, su acompañamiento el tratamiento de esta calamidad, sin intereses de morigerar, una estructura paraestatal, direccionada al latrocinio y a otras actividades delictivas, que fueron el detonante de las acciones del pasado tres de enero del 2026. Washington, mantuvo indemne la estructura de opresión, el interinato devenido triunvirato de indolencia oscura, de los Rodríguez, junto a la irascibilidad de Cabello, han sido superados por esta tragedia, pues la misma fracturó su connatural propensión al robo, a la corrupción y a la represión, tal es el talente de maldad, que un hombre humilde de Vargas, a quien el pueblo bautizó como el topo, fue detenido por el Sebin, por el hecho de denunciar, que con un pico y una pala, era imposible remover las ruinas de los edificios de Vargas. ¿Que no venga Mr. Rubio a sorprenderse de las calamidades crueles del Triunvirato gobernante? Apoyado por ellos para la extracción de petróleo. Aquí la disyuntiva pasa inextricablemente por sacar a esta gente del poder, para atender la catástrofe, de no hacerlo las consecuencias de esta calamidad se irán extendiendo exponencialmente.
Referencias
Taleb Nassim, N (2023) Antigragil, las cosas que se benefician del desorden. Madrid: Paidós.
@carlosnanezr
@nanezc
Postdata: Los gritos y bravuconadas de Delcy Rodríguez hablan más de ella y de su irascibilidad y autocracia, que la de un pueblo soberano. La luz siempre puede más, Dios es más poderoso, ella es una simple mujer. ¡No tenemos miedo!




