Antonio López recuerda cómo hace 55 años construyó su casa en la urbanización La Isabelica. Cada fin de semana añadía algo a su vivienda mientras trabajaba y formaba una familia. Hoy, a sus 75 años, con hipertensión arterial y constantes problemas del corazón, sabe que el techo de asbesto de su casa es nocivo para su salud.
En 1965, el Banco Obrero inició la construcción de la urbanización La Isabelica en Valencia. Pensada como una ciudad satélite, comenzó con el desarrollo de las primeras casas de autoconstrucción. Plomeros, electricistas y albañiles, a través de créditos con un plazo de vencimiento de 20 años, levantaron sus hogares. El Banco Obrero desapareció y, para 1975, se había transformado en el Instituto Nacional de la Vivienda (INAVI).
Seis décadas después, algunos vecinos de los sectores 3 y 4 de La Isabelica aún conservan los materiales originales. El asbesto, un grupo de minerales naturales fibrosos usados en techos, sigue siendo parte de los hogares de quienes no poseen los recursos para remodelar sus viviendas. También llamado amianto, puede causar enfermedades pulmonares graves por la inhalación de sus fibras.
Antonio reconoce que el asbesto que cubre su hogar es peligroso y emite partículas que producen cáncer. “Nosotros sabemos que esto dañino fue lo que nos pusieron. Como no hemos tenido manera de cambiarlo, ha ido pasando el tiempo y aquí está el resultado”. El hombre lamenta que su hija tuvo que mudarse a otra casa porque no podía vivir con las filtraciones.
¿El asbesto se debe cambiar?
Gladys Pérez, vecina de la comunidad, señaló la necesidad de tener un techo más resistente. Con una enfermedad en una de sus piernas que no le permite caminar, pide ayuda para cambiar el material por uno menos dañino. Sabe que en su hogar está presente el asbesto. Este material tiene vida útil promedio de entre 25 y 40 años, según el Royal Institute of Chartered Surveyors.
La exposición prolongada a la lluvia, el sol y los cambios de temperatura acelera la degradación del asbesto. Una persona que ha vivido bajo ese techo durante la mayor parte de su vida, como Gladys, ha estado expuesta a sus fibras durante un largo periodo, lo que aumenta el riesgo de contraer enfermedades.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), en un estudio, determinó que las enfermedades más comunes por exposición al asbesto fueron las placas pleurales (74%), seguidas de la asbestosis (22%) y el cáncer de pulmón (6%).

En Carabobo no se conoce un registro sobre las viviendas en cuya construcción se utilizó techo de asbesto. Se sabe que en zonas como Palotal, en Valencia, también hay viviendas elaboradas con techos de este material, al igual que en los municipios rurales Carlos Arvelo, Guacara, Mariara, Montalbán y Bejuma. Tampoco hay cifras sobre enfermedades pulmonares derivadas de la exposición a este material.
Sin recursos
Zadi Jiménez, miembro del consejo comunal del sector III de La Isabelica, explicó que no tiene los recursos necesarios para cambiar el asbesto. “El calor es impresionante. Cuando llueve es terrible; en mi casa se me ha dañado todo. Ya tiene muchos años, pero no tengo la capacidad para arreglar mi techo”.
La vecina comentó que han realizado censos, denuncias y solicitudes a entes gubernamentales pidiendo ayudas que no han llegado. “Cuando Miguel Flores hizo campaña, prometió techos, hizo algunos y hasta ahí llegó. La gente ya está cansada de promesas”.
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Antonio López coincide con Zadi Jiménez. Ambos mencionan promesas de figuras que, según la época, ofrecían soluciones que nunca llegaban a los hogares, pese a las constantes solicitudes de ayuda ante la precariedad económica.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que no existe un nivel de exposición al asbesto que sea seguro para la salud. En colaboración con la OIT, la OMS promueve la prohibición total del asbesto a nivel global como la forma más efectiva de eliminar las enfermedades causadas por su exposición.

Las consecuencias del asbesto
Sandra Díaz, vecina de la comunidad, tiene 35 años viviendo en La Isabelica. Hace 17 años se mudó a su actual vivienda, con un techo de asbesto cubierto por láminas de anime. “Hace 14 años, la persona que fumigó mi casa fue diagnosticada con tuberculosis después del trabajo. Y fue a raíz de cuando vino aquí: al echarle agua al asbesto botó un polvillo y se enfermó”.
Al consultar por diagnósticos en su familia, Sandra prefiere no pensar en que el techo de su casa pueda estar enfermándolos progresivamente. “Tengo mucha fe en Dios que no nos va a pasar nada. No tengo cómo cambiarlo”. En su casa colocaron placas de anime para tapar el asbesto, pero muchas se han caído. Están conscientes de que no es una solución totalmente segura.

“Somos muchos vecinos. Colaboramos y ayudamos a la comunidad. Son muchas las casas sin placas que necesitan algo que sustituya el asbesto”, comentó.
Ligia, otra vecina de la comunidad, mencionó que la primera pregunta que le hicieron a su abuela en una consulta médica, donde le diagnosticaron cáncer, fue si tenía un techo de asbesto. “Nosotros tenemos toda la vida con ese techo. Ella fue asignada en 2007 para un cambio. Guardaba su diploma, pero al día siguiente de que le tomaron la foto se lo llevaron”.
Lo que dicen las normas
La norma Covenin 3689:2001 señala que la inhalación de fibras de asbesto puede causar, al menos, tres enfermedades respiratorias graves: Asbestosis, Mesotelioma y cáncer de pulmón.
La asbestosis es una enfermedad pulmonar crónica. Es causada por la inhalación prolongada de fibras de asbesto. Al entrar en los pulmones provocan una reacción inflamatoria que con el tiempo genera cicatrices (fibrosis) No se cura pero tiene tratamiento para aliviar los síntomas, que son tos y disnea. Estos pueden no aparecer hasta 20 o 40 años después de la exposición, por eso, incluso si el techo de asbesto no parece peligroso hoy, la prevención es clave.
El mesotelioma es un tipo raro y agresivo de cáncer que afecta principalmente el mesotelio. Esta delgada capa de tejido recubre órganos internos como los pulmones, el abdomen y el corazón. La causa principal de la enfermedad es la exposición prolongada al asbesto (amianto). Puede ser pleural (afecta los pulmones), peritoneal (abdomen), pericárdico (corazón) e, incluso, testicular, aunque este último es muy raro.
Cáncer de pulmón es es una enfermedad en la que las células del tejido pulmonar crecen de forma descontrolada y forman tumores. Es uno de los tipos de cáncer más comunes y mortales en el mundo, y está estrechamente relacionado con la exposición a sustancias tóxicas, especialmente el asbesto y el humo del tabaco. Cuando está asociado al asbesto puede tardar décadas en desarrollarse, por eso es vital prevenir la exposición, especialmente en viviendas con techos de asbesto.
La Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), incluyó las placas pleurales como otra enfermedad generada por la exposición al asbesto. Se trata de engrosamientos benignos y no cancerosos del revestimiento pulmonar que rara vez presentan síntomas.
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El riesgo de contraer estas enfermedades aumenta cuando el material está deteriorado, manipulado o cortado sin protección adecuada.
Según esta norma Covenin, el límite laboral de exposición permisible es de 0,1 fibras de asbesto por cada centímetro cúbico de aire. Es como decir que hay 0,1 fibras respirables de asbesto en un volumen de aire comparable al tamaño de un terrón de azúcar. Por encima de eso es peligroso y requiere remoción inmediata. En viviendas, aunque no se aplica directamente este límite laboral, cualquier liberación de fibras es motivo de preocupación y se recomienda su remoción, especialmente si el material está deteriorado y si en el lugar habitan niños, adultos mayores o personas con enfermedades respiratorias.
El procedimiento Técnico Administrativo del MPPS (2009) es un documento oficial del Ministerio del Poder Popular para la Salud. Este regula la remoción de materiales con asbesto en Venezuela y establece que debe ser retirado cuando está deteriorado o se encuentra en calidad de desecho. También cuando se requiere modificación o demolición de la edificación o la concentración de fibras en el aire supera 0,01 f/cc, según la Norma Covenin
El ministerio estableció que todo material con asbesto removido es considerado desecho peligroso y no puede ser reutilizado.

Recomendaciones especiales
El higienista industrial y experto en gestión de riesgos, Nelson Pacheco, recomendó a las personas pintar el techo internamente con pintura hepóxica para evitar la caída de las partículas. Hacer mantenimiento con precauciones especiales, como protección respiratoria, ocular y un traje que cubra la piel, el cual debe ser inmediatamente desechado tras su uso. A toda costa hay que evitar romper las placas de asbesto.
El Carabobeño intentó consultar la opinión de la alcaldesa de Valencia, Dina Castillo, o en su defecto del funcionario al que le competa el tema, pero no fue posible. El alegato fue que el tema no es de competencia municipal









