(Foto referencial)
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El mototaxista José Gregorio Aponte Peña (33) fue asesinado de un disparo en la cabeza por resistirse a entregar su celular el viernes a las siete de la noche en la redoma de Petare, cerca de la plaza El Cristo, en Petare, municipio Sucre.

Aponte estaba esperando a un cliente para hacerle una carrera, cuando lo sorprendió un hombre armado y le exigió que le entregara el celular. El mototaxista se resistió, no se dejó quitar el teléfono, y le dieron un tiro en la frente. El delincuente se apoderó del celular y también le arrebató la cadena de plata que llevaba en el cuello.

Unos vecinos lo llevaron al hospital Domingo Luciani, de El Llanito, donde falleció.
Su tía Rosa Elena Peña dijo que José Gregorio vivía en el barrio Unión, de la misma parroquia, era el mayor de dos hermanos y dejó huérfanos a cinco hijos, cuyas edades oscilan entre 15 años y seis meses.

Vivía solo para trabajar y mantener a su familia, comentaron.

37 CADÁVERES INGRESARON A LA MORGUE  

Treinta y siete cadáveres fueron ingresados este fin de semana a la morgue de Bello Monte.

Entre otras víctimas se encontraba Edwin Alexander Gudiño Pacheco, obrero, de 22 años, quien recibió un tiro en la cabeza cuando un hombre celoso disparó indiscriminadamente contra un hombre que estaba en medio de un grupo de vecinos en el sector Las Torres, barrio Santa Ana, Carapita, Antimano.

Ya en horas tempranas el hombre celoso había pelado con el individuo que supuestamente le estaba robando el amor de su novia, lo golpeó y se marchó.

Al caer la noche, eran las 11:00 p.m. del sábado, los vecinos reunidos tomaban y conversaban, cuando regresó el hombre celoso, armado y acompañado por dos más, disparando hacia el grupo. El hombre que era el blanco de sus celos, salió ileso, pero una bala alcanzó en la cabeza a Gudiño.

Su madre Mireya Pacheco dijo que lo trasladaron al hospital Pérez Carreño, pero en vista de que no había los recursos para atenderlo, decidieron llevarlo aotro centro donde le hicieran una tomografía.

Primero se movilizaron los familiares en moto a la clínica Loira de El Paraíso y la Arboleda, de San Bernardino, para verificar si había tomógrafo, pero lo hallaron en el Hospital de Clínicas Caracas, de San Bernardino.

A Gudiño lo tuvieron que llevar en un taxi porque no consiguieron una ambulancia, y en el trayecto convulsionó. En la clínica exigían 7 millones de bolívares por el ingreso y la familia no los tenía. Pensaron llevarlo a otro centro, pero necesitaban una ambulancia dotada de equipos para cuidados intensivos y no consiguieron.

A la 1:30 de la madrugada les notificaron a los familiares que Gudiño había muerto.
Sus parientes piensan que murió antes, porque lo veían pálido, inerte, con los labios morados.
Estamos enfermos con el cochino dinero y cuando uno muere no se lleva nada, dijo Mireya Pacheco.

Edwin era obrero eventual, soltero, sin hijos, cuarto de seis hermanos.

A Alexander Márquez (28), primo de Edwin, lo mataron hace dos años en Carapita, cuando estaba visitando a su novia. Llegaron unos hombres armados, mandaron a los presentes a levantar las manos y a pesar de haber cumplido la orden le dispararon.




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