(Foto Simone Monasterio)
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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Esta vez hubo un añadido a la indumentaria. Con gorra tricolor, zapatos deportivos y un bolso en su espalda, en el que metió apurado una botella llena de agua, se le vio a un joven bajarse del asiento del copiloto de un carro. Atrás hicieron lo mismo dos muchachas. Todos voltearon a verlos. Tenían en sus manos un escudo redondo de metal con una letra pintada en el centro. Nadie entendía de qué se trataba hasta que se unieron a un grupo que decidió marchar con la protección improvisada que hicieron ante la represión en la que suelen terminar ese tipo de actividades. A lo lejos se entendía el mensaje: “Libertad”, se leía en amarillo, azul y rojo, con estrellas incluidas para simular la bandera al revés. Pidiendo auxilio.

Llegaron a la Redoma de Guaparo, uno de los puntos de concentración para la movilización pautada por la dirigencia opositora en Carabobo este miércoles. Al bajarse del carro, la mamá del joven, quien estaba tras el volante, no pudo ocultar su cara de preocupación. “Que Dios los bendiga y los proteja. Tengan cuidado por favor, y no inventen”, les dijo. Estuvo ahí unos cinco segundos, respiró profundo y arrancó el vehículo.

Fue una marcha distinta a las del resto del país. No se caminó hasta la sede de los tribunales. Los partidos integrantes de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), decidieron hacerlo hasta el Este de la avenida Salvador Feo La Cruz, justo donde fueron detenidos arbitrariamente por el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin), la tarde del martes, 14 jóvenes que solo protestaban con banderas y consignas. Nueve horas después, fueron liberados tras la presión e intervención legal de los abogados del Foro Penal Venezolano.

Fue un recorrido vigilado. Unidades identificadas del Sebin hicieron patrullaje por los alrededores en varios puntos de la movilización. Esta vez, los manifestantes no caminaron mucho. 1,46 kilómetros fue la distancia más larga de las tres movilizaciones. Al llegar al destino dirigentes de Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular se dirigieron a los presentes. Francisco Pérez Lugo, concejal de Naguanagua, fue uno de ellos. “Queremos decirle a los cuerpos de seguridad que seguiremos en la calle sin miedo pese a sus arbitrariedades. No van a poder con todos nosotros”.

Mientras hablaba, un dron con cámara sobrevolaba el lugar. “Nos siguen vigilando, pero aquí seguiremos”. A las 12:30 p.m. terminó la actividad tras entonar el himno nacional. Los manifestante se dispersaron poco a poco y un grupo de ellos decidió caminar por la Autopista del Este, desde el distribuidor Mañongo hasta El Trigal. Una hora después, funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB) llegaron a reprimir. Fueron violentos. Con perdigones, bombas lacrimógenas y golpes disolvieron la protesta. Pero no se conformaron y corrieron tras los manifestantes. 35 de ellos fueron alcanzados y montados agresivamente en un autobús amarillo y llevados al comando de la GNB en Ciudad Chávez. En la noche fueron liberados todos los manifestantes retenidos.

Maritza Aguilar logró esconderse bien en El Trigal. Lo hizo detrás de un árbol. Ella no corrió y no la vieron. Era una de las jóvenes que se unió a la protesta con escudos, pero el de ella lo tenía en forma de chaleco y con la Constitución en pecho y espalda. Está convencida que la represión busca infundir temor y apagar la calle: “Pero no lo lograrán”.

 

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