Científicos colombianos rechazan reducción del presupuesto por parte del gobierno. (Referencial)
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Ciencia, tecnología e innovación son los tres pilares sobre los cuales el Gobierno colombiano quiere fundamentar el avance del país pero, irónicamente, cuando se pensaba que tras la firma de la paz con las FARC los recursos para tales sectores iban a aumentar, se anunció un drástico recorte.

El pasado 28 de julio, el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos estableció en 235,6 billones de pesos (unos 76.628,21 millones de dólares) el Presupuesto General de la Nación para 2018.

Tras conocerse la noticia, las alarmas entre la comunidad científica se dispararon toda vez que los recursos asignados para ciencia y tecnología pasarían de 380.000 millones de pesos (unos 130 millones de dólares) a 222.000 millones de pesos el próximo año (unos 75 millones de dólares).

La polémica se ahondó al informarse que, en cambio, el rubro para defensa y policía aumentará de los actuales 29,9 billones de pesos (unos 102 millones de dólares) a 32,4 billones de pesos en 2018 (unos 110 millones de dólares).

Por décadas, la ciencia y la tecnología fueron las áreas castigadas en la asignación de recursos y la innovación simplemente una utopía, toda vez que la mayor parte del dinero del Estado se empleaba en combatir a las FARC.

De ahí que ahora, cuando esa guerrilla terminó de desarmarse el pasado 15 de agosto luego de firmar un acuerdo de paz con el Gobierno, resulta ilógico para los entendidos que haya un 41,5 % menos de dinero para fomentar la investigación en una Colombia que quiere cerrar el capítulo de la guerra y abrir el del progreso.

“El futuro de Colombia va a estar profunda y directamente relacionado con la capacidad que los colombianos tengamos de organizar la educación; la hija de la educación: la ciencia; y la hija de la ciencia: la tecnología”, profetizó hace 25 años el neurocientífico Rodolfo Llinás.

Desde entonces y con las uñas, las cifras empezaron a mejorar ya que, según datos oficiales, el país contaba en 2016 con 4.638 grupos de investigación y 10.042 investigadores.

Además, el pasado 20 de agosto se informó que Colombia subió 25 puestos en el escalafón de innovación entre 2010 y 2017, al pasar del lugar 90 al 65 entre las 128 economías que evalúa el indicador Global Innovation Index.

Pero, el “golpe” en el presupuesto echó por tierra la esperanza de competitividad que abrigaban muchos.

Preocupados, un grupo de investigadores, académicos y directivos de 14 de las más prestigiosas universidades colombianas le pidieron esta semana al jefe de Estado en una carta dejar de lado el discurso y concentrarse en los hechos para convertir a ese sector en la “locomotora del desarrollo equitativo y sostenible” que tanto ha promovido.

El recorte presupuestal, dijeron en la misiva, “falta a las ilusiones que forjamos y que usted en diferentes momentos y circunstancias le ha planteado al país” y es “incoherente con las aspiraciones de que Colombia entre a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y ocupe un mejor puesto en el índice global de competitividad”.

También, este 24 de agosto miles de colombianos protestaron frente al Congreso de la República por la decisión gubernamental.

“¡No a la reducción del presupuesto para ciencia y tecnología para el año 2018 en Colombia!”, gritaron los manifestantes durante la jornada en la que se anunció que, a través de la plataforma Change.org, se han recogido 21.000 firmas para respaldar la solicitud.

“Mientras la ciencia, la tecnología y la innovación sigan siendo percibidas por los gobernantes como un lujo que puede ser recortado en épocas de crisis, estaremos condenados a ser el mismo país sin competitividad, con un índice de productividad total de factores en decadencia y dependiente de ‘commodities’ como su más importante fuente de ingresos”, criticaron.

Y es que, alertaron, mientras la inversión en investigación y desarrollo por habitante en Japón es de 1.385 dólares anuales, en Colombia, con el anunciado recorte, se llegaría solo a 1,54 dólares.

El monto es “triste y alarmante” si se tiene en cuenta que está muy por debajo de otras naciones latinoamericanas como Brasil (473 dólares), México (188 dólares) y Argentina (130 dólares).

Entonces, se cuestionaron los científicos, “¿cómo quiere Colombia dejar de ser un país atrasado y sin posibilidades de convertirse en un actor relevante en la economía mundial si no se desprende de su pasado de guerra para avanzar hacia un futuro de progreso?”. 




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