Tiendas del centro de Valencia después de asueto navideño.
(Foto referencial - Rafael Freites)
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Hay santamarías que no se han subido más. Se mantienen abajo, con sus candados resguardando la nada. Están en silencio, ya no se les escucha cada mañana al ser abiertas ni en las tardes cuando la jornada termina. Han sido cerradas de manera definitiva ante condiciones económicas que no dan tregua. Es una realidad que ha tocó a mil 100 establecimientos durante 2016 en Valencia, 120% más que el año anterio

locales de repuestos de vehículos, telefonía y tecnología, calzados y tiendas de ropa fueron cerrados

Los números del balance del sector no son alentadores. Guillermo Manosalva, presidente de la Cámara de Comercio de la capital carabobeña, recordó que para 2015 fueron 500 los locales que cesaron sus actividades en una crisis que ha desatado la agudización de las cifras de desempleo en la región: En 2016 tres mil 300 personas perdieron su estabilidad laboral que se sumaron a los mil 500 afectados del periodo anterior.

Cinco factores puntuales causaron esta situación. La caída de las importaciones lidera la lista al tratarse de una caída de 90% en la llegada a los puertos del país de los productos que se comercializan en los anaqueles. Lo poco que se logró comprar en el extranjero responde a algunos alimentos y medicinas que se exhibieron a precios que obedecen a la tasa libre del dólar, “en un negocio autorizado por el propio Gobierno”.

La paralización de 70% de las líneas de producción del país fue el segundo elemento que jugó en contra del sector. Se sumó la política cambiaria errada que “se presta para mucha discrecionalidad”, las fiscalizaciones que se tradujeron en un acoso programado a los comerciantes y como último factor involucrado en esta crisis figuran los cambios monetarios anunciados y postergados que causaron malestar y una severa falla en la liquidez del dinero y los ahorros de los venezolanos que provocó desórdenes sociales en algunas zonas.

LOS MÁS AFECTADOS

Las santamarías fueron cerradas de manera definitiva en su mayoría en locales de repuestos de vehículos, telefonía y tecnología, calzados y tiendas de ropa, que son los establecimientos que más dependen de la importación de productos.

Para el arranque de 2016 la reposición de los inventarios en los comercios de Valencia no llega a 10%. Todo indica que el desabastecimiento se incrementará conforme pasen los meses, de acuerdo a las proyecciones de la Cámara que también alertan que solo 40% de establecimientos que aún permanecen activos lograrán abrir para finales de enero, el resto esperará mejores condiciones para hacerlo.

Pero las expectativas no son positivas. Manosalva advirtió que aunque el Gobierno tenga sus esperanzas sobre el posible incremento de la cesta petrolera, es un hecho que no sucederá de acuerdo al plan. “La realidad será que habrá menos dólares para importar y el panorama para este año será peor”.




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