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Andry Daniel Morillo (26), quien padecía de una discapacidad intelectual, estaba entre los cinco jóvenes que murieron en un procedimiento realizado por funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) en la calle 19 de Los Jardines del Valle, detrás del liceo José Ávalos, el miércoles al mediodía. Familiares de tres de los fallecidos, aseguraron que estos no eran delincuentes y negaron la versión del enfrentamiento, dada por las autoridades.

En la morgue de Bello Monte estaban ayer los parientes de Yonder Alexander Crespo Virgüez (16), Darwin Francisco Ramírez Guzmán (20) y Gregory Yeifer González Amundaraín (24), muertos en el mismo procedimiento.

Andry Morillo nació con problemas y su madre Omaira Valladares dijo que había sido tratado con psicólogos y psiquiatras. Sufría de fuertes dolores de cabeza y pese a sus limitaciones logró llegar a bachiller. Debido a su adicción a las drogas iba a ser llevado a Cuba para recibir tratamiento de desintoxicación, y solamente le faltaba el carnet de la patria para culminar los trámites y viajar.

“Mi hijo era consumidor, nunca usó armas de fuego, no era delincuente”, dijo la señora.

Andry estaba en camiseta, sentado frente a su casa, cuando llegaron los policías “echando tiros”. El joven recibió un disparo y cayó al pavimento, cuando intentó levantarse “una mujer policía lo remató”.

Yonder Crespo vivía en la calle 1 y según relató su padre Johnny Crespo, fue a la calle 19 a ver a una novia.

“Yo estaba arreglando la moto cuando llegó un amigo de mi hijo y me dijo que lo habían matado en la 19. Fui al sitio y ya se lo habían llevado”, contó.

Les dijeron que estaba en el hospital de Coche, al llegar allí les informaron que no estaba. Lo buscaron por otros hospitales, sin hallarlo y el viernes lo encontraron en la morgue.

“Mi hijo no se enfrentó, además a esos muchachos los golpearon”.

Los vecinos dijeron que los funcionarios llegaron en una camioneta de color amarillo, de uso escolar, y dispararon indiscriminadamente.

Darwin Ramírez vivía en el sector 24 de Julio y fue a la 19 a ver a una novia.

Su tía Deysi Meneses contó que el joven era bachiller, estaba inscrito en el plan Chamba Juvenil e iba a estudiar informática en la Universidad Bolivariana.

Kelly Meneses, abogada y familiar de la víctima, aseguró que allí no hubo enfrentamiento alguno.

Por eso este sábado estaba en la morgue reclamando los cuerpos y anunció que acudirán a las instancias legales para que el caso no quede impune.

“Ellos creen que todo el que es negro, pobre y vive en un barrio, tiene que ser delincuente”, agregó el abuelo de Darwin quien tenía en sus manos el oficio con la autorización para retirar el cadáver.

La madre de Gregory González no dio declaraciones, se limitó a decir que su hijo era comerciante informal y dejó tres niños huérfanos.

Otro pariente comentó que lo mataron cuando salió a comprar mortadela.

Del quinto fallecido no se localizaron familiares en la medicatura para identificarlo, pero estaba lista la orden de entregar el cuerpo.




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