EE.UU. enfrenta la amenaza creciente de grupos de extrema derecha
/ Foto: Cortesía

Planeaban secuestrar a la gobernadora de Michigan y comenzar “una guerra civil”. La detención de 13 hombres unas semanas antes de las elecciones presidenciales de Estados Unidos dio muestras de la existencia de grupos armados de extrema derecha que se han convertido, según la policía federal, en la principal amenaza terrorista del país.

Un movimiento heterogéneo

Los grupos armados con ideologías de derecha existen desde hace mucho tiempo en Estados Unidos.

Pero desde que Donald Trump está en la Casa Blanca, estos grupos ganaron protagonismo. En 2017, encabezaron una manifestación de extrema derecha en Charlottesville, Virginia. Este año, se sumaron a las protestas contra las medidas de contención tomadas para combatir el coronavirus en primavera. Y salieron a la calle para enfrentarse a los manifestantes que en el verano protestaron contra de la brutalidad policial.

Los grupos más conocidos –Three Percenters, Oath Keepers, Proud Boys, Boogaloos Bois o Patriot Prayer- tienen en común la hostilidad contra las autoridades, la defensa del derecho a portar armas y la confrontación de las ideas de izquierda.

Algunos defienden la supremacía blanca y tienen vínculos con movimientos neonazis, o ven a las fuerzas del orden como agentes de un gobierno autoritario; otros planean una revolución nacional o una guerra racial.

A veces se adhieren a las tesis del movimiento de conspiración de extrema derecha QAnon, que afirma que Trump está librando una guerra secreta contra una secta liberal global formada por pedófilos satanistas.

Según especialistas, estas milicias cuentan con varios miles de simpatizantes en el país que se comunican con mensajes encriptados en las redes sociales.

“Guerra civil”

La mayoría de los 13 hombres arrestados el jueves en Michigan siguen la ideología Boogaloo, y varios de ellos eran miembros de un grupo local llamado Wolverine Watchmen.

El movimiento Boogaloo, que reúne a neonazis y anarquistas de extrema derecha, quiere derrocar al gobierno mediante una guerra civil. Sus seguidores llevan camisas hawaianas sobre trajes de militar.

Miembros de Wolverine Watchmen participaron en las protestas contra las restricciones decretadas contra el covid-19 en Michigan por parte de la gobernadora Gretchen Whitmer, alegando que violaba sus derechos.

Se entrenaban regularmente en el manejo de armas “para preparar el ‘boogaloo’, en referencia a una insurrección violenta o una guerra civil contra el gobierno por motivos políticos”, según la justicia de Michigan.

“Amenaza terrorista”

El FBI cree que los activistas de extrema derecha, aislados o dentro de pequeños grupos, han constituido la principal amenaza del terrorismo interno en Estados Unidos desde 2019.

Se les acusa de decenas de muertes en los últimos tres años, menos que las causadas por extremistas islamistas.

El director del FBI, Christopher Wray, afirmó en septiembre que los supremacistas blancos constituían la principal amenaza extremista, pero la mayoría de los ataques se dieron contra la autoridad y el gobierno, como el asesinato a manos de un simpatizante de Boogaloo de dos policías californianos en mayo.

Las elecciones

Estos grupos representan una amenaza potencial para las elecciones del 3 de noviembre. Trump, que denuncia habitualmente los riesgos de fraude masivo orquestado por los demócratas, pidió a sus seguidores que acudieran a los colegios electorales para “proteger” las papeletas.

“Hago un llamado a mis seguidores para que vayan a la oficina y miren con atención porque esto es lo que sucederá”, dijo el presidente republicano durante el debate con su oponente demócrata, Joe Biden, a finales de septiembre.

Al mandatario también le llovieron críticas después de que pidiera a los Proud Boys “retroceder y esperar”, en lugar de condenarlos. “Estamos listos”, respondió Joe Biggs, uno de los líderes de este grupo que habitualmente protagoniza peleas con militantes de izquierda.

En los estados que permiten el porte de armas en el espacio público, es difícil evitar que milicias o militantes armados se reúnan frente a los colegios electorales, siempre y cuando no hagan amenazas directas, pero su presencia podría ser una herramienta de intimidación.

Wray afirmó recientemente que el FBI estaba preocupado por el riesgo de enfrentamientos violentos entre milicias de extrema derecha y activistas que se declaraban “antifascistas” antes de las elecciones. “Ahora tenemos combustible adicional para un brote de violencia”, dijo.

© Agence France-Presse




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