El lateral del Real Madrid Ferland Mendy celebra en el suelo tras marcar el segundo gol ante el Getafe. / Foto EFE

La insistencia de un Real Madrid de circunstancias, plagado de bajas y tirando de tres canteranos ante un Getafe indolente que ni chutó a puerta, le impulsó a su segundo triunfo consecutivo. El resultado le devuelve a la pelea por el título, a cinco puntos del Atlético de Madrid pero con dos partidos más.

Responder a la obligación de ganar se ha convertido en un examen constante en cada partido del Real Madrid. Sin excesos pero rebajando la dosis de sufrimiento. Entre malabarismos por las circunstancias, con solo once jugadores de campo disponibles de la primera plantilla, formaba un once Zidane con retoques tácticos, pasando a defensa de tres centrales, y de nombres, apostando por un canterano como Marvin por delante de Isco ante el orden de un Getafe ausente de valentía.

Desde el equilibrio que aportan la presencia de tres centrales y la seguridad para dominar desde el balón, al Real Madrid le sobró voluntad pero le faltó precisión en el primer acto y la consiguió en el segundo. Se sintió seguro ante el equipo menos goleador del campeonato que nunca inquietó a Courtois. Con dos líneas juntas en fase defensiva, el Getafe se centró en destruir y se olvidó de jugar.

A balón parado ha encontrado Zidane un arma para solventar la falta de pegada. Así perdonó Casemiro al inicio y se estrelló con el travesaño Benzema, imponente en su salto y el testarazo con potencia a la portería defendida por David Soria, una de las seis novedades de Bordalás en un once atípico para extender su peor racha ante cualquier rival.

No tenía para mucho más Zidane, que con su invento bajo el 1-3-5-2 provocó anarquía ofensiva. Marvin y Vinícius pegados a las bandas, sin precisión en sus centros ni espacios para desequilibrar con su velocidad.

Al Real Madrid le faltó fútbol e imaginación en la zona donde se hace daño al rival. Justo lo que daba Isco cuando contaba. El peligro solo lo generó cuando pudo correr para pillar descolocado al rival y fue en una sola acción, con cambio de juego de Casemiro, aparición de Marcelo y disparo cruzado de Modric que salvó Soria.

Lo vio Zidane y lo corrigió al descanso para disfrutar de una plácida segunda mitad. Tras una chilena desviada de Ángel se plasmó con la movilidad de Asensio entre líneas. Su aparición provocó desorden y espacios al movimiento de Benzema. La conexión entre ambos la frenaba con una buena estirada abajo Soria.

Los ajustes tácticos madridistas, con la entrada de otro canterano en tiempos de necesidad como Arribas por Marvin, dejaron toda la banda derecha a Vinícius y el riesgo de un despiste defensivo que desperdició Cucurella. Ya estaba sobre el césped Kubo, propiedad del Real Madrid, para lanzar la acción. Se vio tan solo el extremo del Getafe que tardó en decidir y lo hizo mal.

Justo en la siguiente acción se la devolvía Vinícius a la hora de partido. Su centro con la diestra lo mandó a la red Benzema, de nuevo al rescate cuando se le necesita. Ganó en el cuerpo a cuerpo a Cabaco y castigó la duda en la salida del portero rival. El golpe era decisivo para un Getafe falto de fe que seis minutos después bajaba los brazos cuando conectaban los dos laterales izquierdos madridistas. Centro de Marcelo, cómodo con centrales que cubren su espalda, y llegada con potencia de Mendy para cerrar un triunfo tan necesitado como obligado para volver a la pelea.




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