Evo Morales renunció a la presidencia de Bolivia. No le quedaba otra opción, porque pese a su deseo de perpetuarse en el poder al estilo de Nicolás Maduro, aún en este país centroamericano, la institucionalidad de la Fuerza Armada Bolivariana permanece. No ha sido mancillada ni adoctrinada por los cánones del Socialismo del Siglo XXI, como si se encuentra el aparato bélico venezolano, cuyos máximos jefes promueven la ideología marxista leninista entre sus miembros y protagonizan arengas políticas a favor del Partido Socialista Unido de Venezuela, PSUV, del Jefe del Estado y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de Hugo Chávez Frías, de Fidel Castro y todo lo que huela a socialismo, porque al parecer se olvidaron del mandato constitucional que consagra a la FAN, en el artículo 328, cómo una” institución esencialmente profesional, sin militancia política…” “que está al servicio exclusivo de la nación y en ningún caso al de persona o parcialidad política alguna”

Luego de que el comandante de las Fuerzas Armadas de Bolivia, general Williams Kaliman, le solicitó dimitir de su cargo para desbloquear la crisis política existente, Evo Morales accedió al pedimento, pero no de forma mansa, sino anunciando un golpe de Estado cívico, político y policial en su contra, en aras de quedar frente a la opinión pública y ante sus seguidores como una víctima de la opresión política por el simple hecho de ser indígena. Una estrategia mediática, supuestamente, realizada, para no perder sus adeptos y lograr su reincorporación en la presidencia, igual como ocurrió con Hugo Chávez en 2002. Renunciar y victimizarse fueron dos opciones inteligentes de Evo Morales, pues propiciaría lástima en la población y no tendría que medirse en las elecciones que él mismo propuso para el próximo 15 de diciembre, porque seguro las perdería frente a su contrincante principal y las cuales, según el máximo jefe de las Fuerzas Armadas, no eran suficientes para que Bolivia retomara la paz perdida desde que funcionarios de la Organización de Estados Americanos, OEA, detectaron un fraude en la contienda electoral del pasado 20 de octubre de 2019.

Wiiiams Kaliman hizo tal solicitud a Evo Morales considerando la “escalada de conflictos que atraviesa el país, velando por la vida, la seguridad de la población, la garantía del imperio de la constitución política del Estado, de conformidad con el artículo 20 de la ley de las Fuerzas Armadas…” Ciertamente, Evo Morales accedió a ese pedido, pero junto con él también renunciaron ministros, gobernadores, alcaldes y quienes les correspondía el mando sucesional en la presidencia de la República, como el vicepresidente Álvaro García Libera, además de la presidenta del Senado, Adriana Salvatierra y el presidente de la cámara de Diputados, Víctor Borde, dejando así un vacío de poder que debio llenarse en las próximas horas para evitar más tragedias institucionales, cómo la ingobernabilidad, de Bolivia. Ante esa realidad, la segunda vice presidente del Senado, la opositora Jeanine Añez expresó su disposición de asumir interinamente la jefatura del Estado si fuese necesario, con el objeto de llamar a nuevas elecciones, tal y como lo recomienda Luis Almagro, secretario general de la OEA. Y así, lo hizo, luego de dos días sin ninguna autoridad frente a la presidencia, pese a las fuertes críticas de los seguidores de Evo Morales, quien desde México no descarta su regreso a Bolivia para apaciguar su país, mientras reitera que fue objeto de un golpe de Estado.

Estás renuncias en serie dejan mucho que pensar y producen una serie de incógnitas que se irán descifrando a medida que pase el tiempo. Dimitieron por lealtad y apoyo irrestricto a Evo Morales? o por qué esas renuncias fueron parte de un plan premeditado para dejar el vacío de poder y obligar a los militares regresar a Evo Morales a la presidencia de Bolivia? Teoría que está por comprobarse, porque Evo Morales aceptó el asilo político en México ofrecido por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Al bajar del avión militar que lo fue a buscar a Bolivia y lo trasladó al país azteca, Evo Morales advirtió, una vez más, que fue agraviado, al dar las gracias al presidente mexicano y al pueblo boliviano por “haberle salvado la vida”. Actitud asumida por muchos socialistas, porque nunca reconocen sus errores ni fallas frente al gobierno que dirigen. Para él es más fácil aparentar que fue el perjudicado cuando renunció al cargo de presidente de Bolivia, que reconocer el fraude que supuestamente cometió, con el apoyo de funcionarios del Tribunal Electoral, en los comicios del pasado 20 de octubre.

Evo Morales siguió los pasos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro para perpetuarse en el poder. Se creía dueño y señor de toda Bolivia y abusó de su poder para permanecer como primer mandatario de esa nación, pese a que la Carta Magna Boliviana establece la reelección una sola vez de forma consecutiva. Morales fue reelegido ya dos veces y, por ende, ya no podía participar más en otro proceso electoral. No obstante, participó en las últimas elecciones del 20 de octubre, en las cuales, el tribunal Supremo Electoral de ese país lo declaró nuevamente presidente, luego de haber dicho que tendría que ir a una segunda vuelta, porque los sufragios obtenidos en la primera no eran suficientes para declararlo una vez más Jefe del Estado de manera irrestricta. Los primeros resultados con el 83 por ciento de las actas escrutadas indicaban una diferencia sustancial de votos entre Evo Morales y el candidato opositor, Carlos Meza. Sin embargo, las autoridades electorales detienen, sin ninguna justificación, por más de 20 horas el conteo y al reanudarlo anuncian que Evo Morales ya tenía los sufragios suficientes para convertirse de nuevo y en primera vuelta en el presidente de Bolivia.

13 años, ocho meses y varios días en el poder no eran suficientes para Evo Morales. Quería permanecer como presidente de Bolivia por muchos años más, seguro para consolidar el Socialismo del Siglo XXI y junto con sus homólogos de Venezuela, Cuba, Argentina y México, por ahora, formar un fuerte bloque socialista en la región para enfrentar a lo que ellos llaman el Capitalismo Salvaje, el cual, aunque a viva voz lo catalogan como un sistema perverso, en lo secreto o en lo oculto, disfrutan de sus bondades y se atragantan de sus dulces, mieles y placeres. Ante esa visión, nuevamente participó en los comicios de octubre y , al parecer, cambió los resultados a su favor, con la astucia y el descaro con que lo hacen quienes están petrificados en el poder en Venezuela.

Al igual que Hugo Chávez y Nicolás Maduro, su ambición por el poder es tan profunda que no le importó infringir lo estipulado en constitución boliviana, de sólo una reelección continua y el NO que los bolivianos respondieron en el referendo que él mismo propició en 2016 para saber si querían su participación una vez más en las elecciones. El 2 de diciembre de 2007 se desarrolló en Venezuela un referendo consultivo propulsado por Hugo Chávez Frías, con la finalidad de recibir el respaldo del pueblo para la modificación de ,69 artículos de la Carta Magna Bolivariana, entre los cuales resaltaba el de convertir al país en un Estado Socialista. Esa consulta popular no fue respaldada y el NO se impuso con un alto porcentaje de votos. Pero, el ex presidente Chávez no respeto esa negativa ciudadana y en 2009, a través de la Asamblea Nacional, dirigida sólo por diputados oficialistas, logra la reelección indefinida en todos los cargos de elección popular, mediante la enmienda de los artículos ,160, 162, 174, 192 y 230. Proceso que rompió por completo con el principio democrático de alternabilidad en el poder, establecido en la Ley Fundamental venezolana. Se transformó, igualmente, en una herramienta legal usada por los socialistas para perpetuarse en el poder y hacer los cambios requeridos en el aparato institucional del Estado para avanzar de manera ilegal en la estructuración del Socialismo del Siglo XXI. Es la forma como han logrado permanecer atados en sus cargos, crear nuevas instancias fuera de la constitución y dictar políticas públicas revolucionarias que han desangrado económicamente al país y convertido a la mayoría de los venezolanos en miserables.

Un triunfo fraudulento que los bolivianos no aceptaron y expresaron claramente en las diarias manifestaciones realizadas para exigir la renuncia de Evo Morales, así como en el cabildo multitudinario desarrollado el 31 de octubre en La Paz, dónde declararon que su lucha seguiría hasta que el presidente recién electo dimitiera de ese cargo ganado fraudulentamente y el cual no aceptarían quienes conforman las fuerzas armadas bolivianas. Así ha sido y al parecer dio fruto positivo, sin los miles de muertos que ha habido en Venezuela en las distintas protestas cívicas realizadas para pedir la renuncia de Nicolás Maduro, pero sin poderlo lograr, porque jamás la sociedad civil venezolana ha tenido el apoyo de los militares ni del ministro de la Defensa. Por eso cabe preguntarse, renunciará algún día Nicolás Maduro a la presidencia de Venezuela?




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