Hoy dejamos los interesantes temas diarios de opinión, para acercarnos a la música y la musicalidad. Sera una referencia breve a  ese vehículo portador de conocimientos y cultura: la música. Veamos…
Cada vez que se pronuncia la palabra música, o cuando entra a nuestra conciencia algún sonido musical que nos atraiga, nos llenamos de sentimientos y emociones, porque estamos ante la vivencia de una de las cualidades y propiedades culturales mas poderosas de la humanidad: La música y la musicalidad del ser. La música está alrededor de nosotros. Nos envuelve, con sus simples o complejas expresiones, marcándonos con su lenguaje regional y universal, con su acústica y sus vibraciones. Como la música está allí, y en todas partes, como nos pertenece a todos, y es amistosa con todos, lo que tenemos que hacer es conseguir la mejor manera de escucharla, como disfrute particular de nuestra conciencia, o como elemento unificador de grupos y sociedades… Al explorar los orígenes y la historia de la música comprendemos por qué, sin la música, es imposible entendernos a plenitud como seres humanos.
La música marchó en paralelo con la evolución humana, con las diferentes civilizaciones, sociedades y épocas, en indetenible desarrollo. Los primeros sonidos, precursores musicales, aparecen casi con la presencia humana en el planeta. Acompañan a los humanos originarios en las avanzadas territoriales de las primeras migraciones. Salidas desde África hacia el Medio Oriente, y más allá, sin parar, hace más de 50.000 años. Una caminata que abrió el mundo a los bípedos, entonces más evolucionados, para acumular costumbres y sembrar tradiciones: ¡La música entre éstas! Un acontecimiento sostenido, milenario en años, que explica por qué la música es expresión cultural tan sólida, universal, genuina y humana. Un beneficio compartido por todos.
Desde un comienzo, el ser humano escucho música venida desde su interioridad; música que encontró también, escondida, como elemento de la naturaleza, lista para ser difundida. Los humanos primitivos contaban ya con las capacidades físicas y anatómicas adecuadas para hacer y escuchar música: Voz para emitir sonidos propios, y recursos para extraer y manipular sonidos naturales. Se valieron, con ingenio, de objetos simples que generaban sonidos: Huesos, bambúes, troncos, cueros, conchas marinas. Y escenarios estimulantes para hacer música. Lo demás es historia y motivación; sobre todo creatividad, y mucho tiempo para dispersar la música creada y la musicalidad, a lo ancho del planeta. Las tecnologías, las ciencias y las artes hicieron el resto. ¡Es el maravilloso mundo de la música!



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