Ketzel, la gata que compuso música

Decía Louis Pasteur que “el azar solo favorece a las mentes preparadas”. Y vaya si lo estaba el compositor Morris Moshe Cotel (20 de febrero de 1943 – 24 de octubre de 2008), aunque nunca habría sospechado que su próxima chispa creativa llegaría envuelta en bigotes, patas suaves y el nombre de una gata: Ketzel.

Cotel, quien era director del departamento de composición del Peabody Conservatory en Nueva York, tenía por costumbre tocar Bach en su apartamento. Cada vez que el sonido del clave o del piano llenaba la sala, Ketzel aparecía, silenciosa y curiosa, atraída por la música como si respondiera a una llamada ancestral.

“Ketzel solo entra cuando toco Bach”, contaba Cotel con humor. “Un día puso una pata sobre el teclado y, muy despacio, caminó por las teclas, como si acechara a un ratón invisible.”

Lo que vino después fue uno de esos momentos que parecen insignificantes, pero que la sensibilidad transforma en arte. En lugar de apartarla, Cotel tomó papel y lápiz y empezó a anotar los sonidos que la gata iba produciendo con cada pisada. Sin alterar nada, transcribió con precisión las notas de aquella improvisación felina.

El resultado fue una pieza de once compases, unos veinte segundos de duración. Cotel la tituló más tarde Piece for Piano, Four Paws -Pieza para piano a cuatro patas-, y la firmó como Ketzel Cotel, su nueva compositora de casa.

Tres meses después, al ver un concurso que pedía obras de menos de un minuto, Cotel recordó la improvisación de Ketzel. “La pasé en limpio y la envié tal cual -decía-. No la corregí, no la edité; simplemente la dejé ser.”

El jurado del Paris New Music Review, organizador del certamen, recibió cientos de piezas de compositores de todo el mundo. Entre ellas, aquella pequeña miniatura nacida de un paseo gatuno sobre las teclas. Pasaron semanas, y un día Cotel regresó a casa y encontró un sobre grande esperándolo.

Dentro había un certificado de mención especial para la obra de Ketzel. La gata había sido reconocida internacionalmente, comparada incluso -con humor y ternura- con “el más prometedor compositor felino desde Félix Mendelssohn”.

La noticia se esparció. La obra tendría su estreno mundial en el Friedberg Concert Hall del Peabody Conservatory, interpretada por una niña de diez años llamada Shruti Kumar, estudiante de piano desde los cinco.

“Estoy muy abierta a la música nueva”, decía la pequeña intérprete, quien tomó muy en serio el consejo de Cotel: no solo toques la pieza, dramatízala; entra en la mente de un gato, siente que estás a punto de saltar sobre el teclado.

El resultado era un pequeño milagro: una niña tocando la música de una gata, escrita por un maestro que supo reconocer belleza en lo imprevisto. La obra, de brevedad weberniana, fue descrita por uno de los jueces como “una joya de disonancia y concisión felina”.

Cotel, que además de compositor era estudioso de teología judía, vio en todo esto algo más profundo. Recordó el concepto de kavaná, esa concentración espiritual de la que hablan los rabinos: la capacidad de vivir un instante cotidiano con una atención tan plena que se vuelve revelación.

“Cualquier hecho trivial del día puede transformarse y adquirir un sentido de realidad elevado”, decía Cotel. “Estamos rodeados de milagros, si tan solo aprendemos a percibirlos.”

Y así, de una casual caminata sobre un teclado, surgió una obra, una sonrisa y una lección. Que la inspiración puede venir de lo más inesperado, que la música no pertenece solo a los humanos, y que un oído abierto -como el de Cotel- puede convertir un accidente en arte.

Quizás Ketzel no entendía la fama ni los aplausos, pero tal vez, en su lenguaje silencioso, sabía que había hecho algo hermoso. Después de todo, la música, como los gatos, no se explica: se siente.

Los invito a deleitarnos con esta divertida y curiosa pieza “Piece for Piano, Four Paws”, compuesta por Ketzel Cotel: https://www.youtube.com/watch?v=qmTfOaYFgYA 


juanpablocorreafeo@gmail.com

Únete a nuestros canales en Telegram y Whatsapp. También puedes hacer de El Carabobeño tu fuente en Google Noticias.

Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

Newsletters

Recibe lo mejor de El Carabobeño en forma de boletines informativos y de análisis en tu correo electrónico.

Ketzel, la gata que compuso música

Juan Pablo Correa
[code_snippet id=10 php format]