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Con gran cinismo y descaro, la presidenta del Consejo Nacional Electoral cataloga a la Asamblea Nacional Constituyente Comunal que pretende imponer Nicolás Maduro,  como una oportunidad para lograr la tranquilidad y el progreso de Venezuela, así como el acuerdo social y político perfecto para vivir juntos, con respeto por el otro y la otra, aunque sean de diferentes pensamientos políticos y distintas posiciones éticas y espirituales. Un calificativo falso tratando de vender un proceso constituyente que desde su génesis violó lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela para convocarlo. Por tanto, no es más que un gran fraude electoral preparado de antemano para concretar el proyecto político comunista que en 2007  fue rechazado a Hugo Chávez, en el referendo consultivo realizado, en ese entonces, con la intención de solapar muy tímidamente las figuras territoriales comunales con que se pretende legalizar el comunismo y  someter a los habitantes de este país a un sistema de gobierno que no desean, no sólo por el fracaso tenido en donde se ha impuesto, sino porque es sinónimo de retraso, miseria, tristezas, desolación, represión y opresión brutal para el pueblo y opulencia para quien ejerce el poder y sus acólitos.

Tibisay Lucena sabe el rechazo popular recibido por el proyecto comunista de Hugo Chávez en el referendo consultivo realizado en julio de 2007. También conoce muy bien que la mayoría de la población venezolana desaprueba la gestión de Nicolás Maduro por considerarla dictatorial y arbitraria, así como ineficiente e incapaz.  No obstante, hoy, sin pudor alguno se presta nuevamente  para mantener  al Presidente de la República en su cargo. Primero lo ayudo, no convocando a tiempo las elecciones de gobernadores y diputados regionales. Luego, obstaculizando la realización del referendo revocatorio convocado por la Mesa de la Unidad Democrática, el cual aniquiló alegando que las firmas recogidas por la oposición no eran legales, por no reunir los requisitos para su recogimiento.

Nada más falso y falaz  que eso, por cuanto se recogieron y entregaron más de las rúbricas solicitadas, pero la revocatoria solicitada por la MUD no avanzó, porque tanto ella, como las demás rectoras del CNE, sabían que el primer mandatario nacional no ganaría esa consulta popular y, por tanto, como buenas aliadas pseuvistas, demolieron las aspiraciones democráticas de un pueblo que está cansado del hambre, las enfermedades, la opresión, la delincuencia,  la represión y las muertes, por cuanto ya van casi 60 viles asesinatos de venezolanos en los casi dos meses de protesta civil en las calles de Venezuela, en contra de la dictadura y la Asamblea Nacional Constituyente Comunal, proyecto rechazado por los venezolanos,  porque saben que a través de él lo único  que  busca el gobierno es institucionalizar la dictadura militar comunista y acabar con los detractores del presidente Maduro, ya no mediante el amedrentamiento ni la coerción, sino por medio de las desapariciones forzosas, asesinatos, torturas y demás acciones violentas propias de los regímenes totalitarios para quienes les adversan y contraríen su forma de ejercer el poder. Ya Elías Jaua aclaró que se transformará el Estado y la economía, lo cual significa que Venezuela dejara de fungir como un Estado Federal Descentralizado, como dice el artículo cuatro de la Carta Magna para transformarse en un Estado Comunista, mientras su economía se transformará de privada en colectiva y dirigida por el Estado. Y no es un cuento que la propiedad privada desaparecerá, porque, el gobierno ha propiciado el cierre de aproximadamente el 80 por ciento del parque empresarial  productivo del país, mientras otras tanto ha expropiado e intervenido.

La  Asamblea Nacional Constituyente Comunal presentada por el presidente Nicolás Maduro, aunque está viciada de inconstitucionalidad por no cumplir con los pasos establecidos en la Carta Magna no fue objetada por Tibisay Lucena ni las demás rectoras del Consejo Nacional Electoral, porque no les importa la nación ni la tranquilidad de sus habitantes. Solo les interesa mantener en el tiempo un proyecto comunista que desde su nacimiento es un fracaso, por cuanto no le garantiza a la sociedad civil bienestar ni la libertad de pensar y actuar. Ni siguiera de comer, porque han uniformado hasta la alimentación, a través del CLAP. Por eso, en un abrir y cerrar de ojo, ya  la presidenta del CNE anunció  para julio la escogencia de los constituyentistas, mientras en las calles de los principales municipios del país, millones de venezolanos día a día exigen libertad y elecciones generales de inmediato para lograr, de forma democrática, la salida del poder de Nicolás Maduro. Más del 78 por ciento de los venezolanos exigen su renuncia. Sin embargo, en el Poder Ejecutivo ni en los otros poderes que están adscritos a éste de manera subyugada, escuchan ni oyen ese clamor popular, razón por la cual ni desde el  CNE, el Tribunal Supremo de Justicia, Defensoría del Pueblo, Procuraduría General de la República, Ministerio de la Defensa se le da un parao a esa pretensión totalitaria llamada Asamblea Nacional Constituyente Comunal ni a las muertes de jóvenes por parte de funcionarios adscritos a los cuerpos de seguridad del Estado. Únicamente, la fiscal general de la República, en defensa de la Constitución Nacional del ex presidente Chávez, se desmarcó del gobierno de Maduro y apegó al Estado de Derecho y ha resuelto casos jurídicamente y no de acuerdo con  los preceptos del Partido Socialista Unido de Venezuela.

Con esta Asamblea Nacional Constituyente Comunal se pierde un derecho constitucional netamente democrático logrado con grandes sacrificios, como es el voto universal y secreto.  Este tipo de sufragio  será sustituido por una elección de tercer grado, territorial y sectorial, no consagrado en la Carta Fundamental, en aras de poder controlar el voto u obligar a los participantes a sufragar a favor de ese adefesio madurista, a través del cual se pretende, en forma cerrada, seleccionar a 545 constituyentistas, 364 territoriales y 181 sectoriales. Es decir, lo que  pretende Nicolás Maduro y  su gobierno es escoger a esos constituyentistas pre seleccionados con el dedo y no de forma democrática. Una elección disfrazada para escoger a solo gente adepta del Socialismo del Siglo XXI para garantizar la concreción de ese proyecto político y  así eliminar la Asamblea Nacional, porque la mayoría de los parlamentarios es de oposición y tienen la competencia constitucional de controlar el Poder Ejecutivo. Ya existe la fecha para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente Comunal porque el  Gobierno de Nicolás Maduro y sus subalternos se encuentran de espaldas a las demandas del 80 por ciento de la población que exige la salida de Maduro del Poder. Esa Asamblea Nacional Constituyente Comunal sólo servirá para hundir más al país y enterrar por completo la democracia, pues al transformar el Estado Federal Descentralizado en Comunista y derogar todos los poderes establecidos, declararán abiertamente el establecimiento de un régimen autoritario, militar y comunista, gracias a la colaboración que tuvo el primer mandatario nacional  del Tribunal Supremo de Justicia,  de las rectoral del Consejo Nacional Electoral y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Venezuela será peor que Cuba si no se detiene esa pretensión antidemocrática e inconstitucional del Presidente de Venezuela, quien quiere perpetuarse en el mandato, aunque sabe que la mayoría de los venezolanos quiere su salida de Miraflores.

Por todo eso, es una falacia que Tibisay Lucena afirme que la Asamblea Nacional Constituyente Comunal “resulta esperanzadora para quienes anhelamos la tranquilidad y el progreso en Venezuela.” “Esta constituyente debe llenarse de los más diversos colores de nuestro pueblo y proponer el acuerdo social y político necesario para vivir juntos con respeto por el otro y la otra que es diferente e incluso diferente en su pensamiento político, ético y hasta lo espiritual. La alternativa constituyente surge a partir de una realidad política que requiere con urgencia construir la paz y cerrar el camino a la violencia”. Cuál paz traerá la  Asamblea Nacional Constituyente Comunal, señora rectora del CNE, será la paz de los sepulcros, porque le dará la oportunidad al Gobierno de asesinar a todos los disidentes políticos,  a través de la dictadura militar comunista que se instale si esa asamblea constituyente comunal se aprueba? Cuál paz puede darse en Venezuela con esa Asamblea Constituyente Comunal, si se convocó inconstitucionalmente y mientras se mataba al pueblo que protesta contra el Gobierno de Nicolás Maduro?. Señora Lucena, la paz ni el progreso se da con una ley, sino con su aplicación y la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es de avanzada, en muchos aspectos, pero no se ha visto su grandeza, porque los funcionarios del gobierno y demás poderes que le sucumben la violan constantemente para complacer los caprichos dictatoriales del presidente. Así que a otro con ese cuento de que la Asamblea Nacional Constituyente traerá paz. Al contrario, conforma el escenario perfecto para la desobediencia civil, es decir, la activación del 350 de la constitución nacional.




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