La princesa Leonor (2d) y el rey Felipe VI (d) felicitan a los impulsores de la inteligencia artificial, Yann Lecun (2i) y Demis Hassabis (i), galardonados con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica 2022. Foto: EFE/ Ballesteros

La 42 edición de la ceremonia de los Premios Princesa de Asturias celebrada este viernes en el Teatro Campoamor de la ciudad española de Oviedo (norte) representó un clamor contra el conflicto bélico de Ucrania, personificado en el rey de España, Felipe VI, quien advirtió de que “la guerra jamás va a destruir la cultura”, como tampoco “la libertad y la dignidad de los seres humanos”.

La gala recuperó la plena normalidad tras la pandemia, con las 1.300 butacas del teatro completas y con el público sin mascarillas.

Con la invasión rusa de Ucrania como telón de fondo, el rey de España aseveró que la guerra supone “un gran fracaso para la humanidad” y “amenaza el presente y el futuro” de la Unión Europea, por lo que consideró prioritario “no desfallecer y perseverar” en la consolidación del proyecto comunitario.

“Un proyecto de progreso, de libertad, de equidad, de respeto, de derechos humanos, de principios democráticos, que merece nuestra lealtad y todo nuestro compromiso en uno de los momentos más cruciales de su historia reciente”, dijo.

En la cita de los premios más importantes que se conceden en España, el jefe del Estado español condecoró la destrucción de bibliotecas, colegios, música, museos, ciencia y arte en Ucrania.

“La cultura es, por tanto, víctima de la guerra”, a lo que añadió: “Pero la guerra jamás va a destruir la cultura, ni los valores que representa, como tampoco la libertad y la dignidad de los seres humanos, y que son la esencia de estos premios y de nuestra Fundación. Unos valores que también representa Europa”.

Cuarta ocasión para la princesa Leonor

Fue la cuarta ocasión en la que Leonor de Borbón, hija mayor de los reyes de España, que el próximo lunes cumple 17 años, fue la encargada de entregar los galardones.

La heredera al trono español centró su intervención en elogiar lo que representan los premiados.

De cada uno de ellos, remarcó que le “importa” todo lo que han hecho en sus trayectorias porque “demuestran que el trabajo excelente, el esfuerzo constante y el sentido de la responsabilidad tienen grandes resultados (…)”.

“Me ayuda a entender mejor el mundo que nos rodea. Su labor me empuja, a todos en realidad, a seguir aprendiendo (…) Nuestros premiados nos hacen sentir que las cosas siempre pueden cambiar para bien”, dijo la princesa española .

También mandó un mensaje a los jóvenes, a los que animó a “mantener el entusiasmo”, a esforzarse de manera constante y a “aprender de los que saben”, a pesar de que la situación actual “no es fácil”.

Al palmarés de los premios, se unieron la cantaora Carmen Linares y la bailaora y coreógrafa María Pagés, ambas españolas, premios de las Artes; el arqueólogo mexicano Eduardo Matos Moctezuma (Ciencias Sociales); el periodista y escritor polaco Adam Michnik (Comunicación y Humanidades) y la británica Ellen MacArthur, impulsora de la economía circular y primera regatista en dar la vuelta al mundo en solitario más rápida (Cooperación Internacional).

También el dramaturgo Juan Mayorga (Letras), el arquitecto ‘del cartón’ japonés Shigeru Ban (Concordia) y los científicos expertos en inteligencia artificial Demis Hassabis, Yann Lecun, Yoshua Bengio y Geoffrey Hinton (Investigación Científica y Técnica) , si bien los dos últimos no asistieron al acto.

Completaron el plantel la Fundación y el Equipo Olímpico de Refugiados (Deportes), representados por el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, la ciclista afgana Masomah Ali Zada y el boxeador venezolano Eldric Sella.

Un cántico contra la guerra y el papel de la historia

La ovación de mayor intensidad se la llevó Michnik, quien ha alzó su mano con la “V” de victoria al ofrecer al público su distinción.

“La guerra es, en realidad, una guerra contra todo el mundo democrático”, denunció quien combatió con la pluma el régimen comunista que hubo en su país.

Mayorga fue el primero en hablar, con un discurso sin papeles en el que reivindicó “los teatros como un lugar de respeto”.

Matos Moctezuma advirtió de que la historia es “implacable en sus juicios” y no se puede “pretender manipularla, ni cometer el despropósito de tergiversarla”, frente a quienes pretenden cuestionar los lazos históricos que unen a México y España.

Pagés y Linares no tomaron la palabra, pero sí el escenario, donde rompieron el protocolo para protagonizar una pequeña actuación sobre la alfombra azul del teatro.




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