(AFP )
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En un lote con piso de tierra y aroma de comida cientos de venezolanos hacen fila en la ciudad colombiana de Cúcuta donde la Iglesia católica estableció un comedor comunitario para atenderlos ante la escasez de alimentos en Venezuela.

Entre 1.000 y 1.200 personas, incluyendo embarazadas y niños, son recibidas a diario en la Casa de Paso Divina Providencia, un refugio creado por la Diócesis de la ciudad fronteriza por la crisis económica y política del vecino país, dijo a la AFP el sacerdote José David Cañas.

“Hay una gran necesidad de los hermanos venezolanos de alimentos y de medicina”, explicó el párroco, quien hace dos meses inauguró el lugar ante la llegada masiva de ciudadanos de ese país a Cúcuta en busca de elementos básicos, de trabajo o en tránsito hacia otro país.

En un principio hacían una olla de arroz, pero el número de necesitados fue incrementando hasta que optaron por arrendar un lote y establecer el comedor gratuito, en el que en las mañanas reparten pan y café y en las tardes almuerzos, agregó.

Buena parte de los venezolanos que llegan al lugar viajan hasta cuatro horas desde su país por una ración de comida, ausente de sus mesas por desempleo, escasez o elevados costos, explicó Cañas.

“Es tanta el hambre y la necesidad que hay, que dicen que prefieren viajar”, afirmó el párroco, quien explicó que la travesía se les facilita por el bajo costo del combustible en Venezuela.

Pero otros llegaron a Cúcuta, la segunda ciudad con más desempleo de Colombia, en busca de futuro.

“Me vi en la necesidad y en la desesperación de dejar mi hogar y venir a buscar un futuro mejor”, explicó Mariela Sánchez, de 33 años, quien almuerza en el lugar junto a sus cuatro hijos.

Sánchez llegó hace tres meses a Cúcuta desde la ciudad de Maturín, donde no tenía empleo. En la urbe colombiana ha sobrevivido vendiendo artesanías y alimentándose en el refugio.

Desde Maturín también arribaron Jacqueline Siguera y sus tres hijos, que subsisten vendiendo bebidas. Jacqueline abandonó su ciudad luego de que su mamá muriera por falta de una medicina, lo que le provocó un infarto “fulminante”.

“Nos acostábamos a veces sin comer”, afirmó con la voz entrecortada.

La Casa de Paso Divina Providencia se mantiene con voluntariados de misiones religiosas y donaciones de empresas privadas y particulares, agregó el sacerdote, a quienes los fieles le piden que ore por el fin de la crisis del país, donde desde abril han muerto más de 100 personas en protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro.

Según las autoridades, en Colombia hay entre 300.000 y 350.000 venezolanos, muchos de ellos de forma irregular.

Además, se calcula que unos 25.000 venezolanos entran a diario al país y un número igual sale, en un tránsito circular para comprar alimentos y para ganar dinero en trabajos informales.




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