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Bolívar se traslada el 8 de mayo de 1830 desde Bogotá hacia Cartagena de Indias, había presentado el 27 de abril su renuncia irrevocable al Congreso Admirable; se sentía vejado, traicionado, agredido por todas las injusticias e ingratitudes. El 1ro de julio recibe en Cartagena, la infausta noticia del asesinato del general Sucre, “El Abel de América”. Bolívar Tenía propiedades en Venezuela, pero no podía disponer de ellas en el momento oportuno. El 8 de noviembre  en Barranquilla, rumbo a su destino final, le escribió a Juan José Flores: “Quien lucha por una revolución ha arado en el mar”. A través del general Mariano Montilla, comandante del Departamento del Magdalena, recibe las facilidades del buque “Manuel”, propiedad del bondadoso español Joaquín de Mier y Benítez, que lo traslada desde Sabanilla a Santa Marta, alojándolo en su Casa de la Aduana desde su llegada el 1ro de diciembre,

el 17 de diciembre a la una y siete minutos, entrega su alma al Supremo Creador

El día 6 es bienvenido en San Pedro Alejandrino, hacienda-ingenio, cedida por Don Joaquín, quedando a partir de ese momento bajo los solícitos cuidados del doctor francés, Alejandro Próspero Reverend. En  momentos de lucidez, dicta el día 10 su Testamento y su Última Proclama dirigida a los pueblos; igualmente recibió de monseñor José María Estévez, obispo de Santa Marta, los auxilios espirituales. La enfermedad estaba muy avanzada; el 17 de diciembre a la una y siete minutos, entrega su alma al Supremo Creador, para convertirse en el “Caballero andante inmortal de la historia”.

Luego de la autopsia realizada cerca de la cocina a las  cuatro de la tarde, Reverend nota que la camisa disponible del Libertador estada en mal estado, exclama que Bolívar ni muerto merece una camisa rota, se le colocó una camisa cedida por el ilustre prócer de Tinaco, José Laurencio Silva. El humilde féretro fue construido por el carpintero Diego Soto, utilizando seis tablas y quinientos clavos. Los  restos fueron trasladados en la noche a la Casa de la Aduana para ser expuestos en Capilla Ardiente.

El coronel Pedro Rodríguez, jefe del estado mayor del Magdalena, emitió el primer documento oficial conocido, anunciando la muerte del “Sol de América”. Todas las autoridades civiles y militares y la población en regio luto asistieron masivamente a las honras fúnebres. El día 20 a las cinco de la tarde se estableció para el entierro en la Catedral de Santa Marta en el panteón facilitado por la familia Díaz Granados, frente al altar de San José. El cortejo iba precedido por las cabalgaduras del Libertador, seguido de tres oficiales con sable en mano, una compañía de soldados del batallón Pichincha, las parroquias de la ciudad, inmediatamente el cadáver con sus condecoraciones colocadas.

El carruaje fúnebre fue llevado por dos generales, dos coroneles y dos comandantes; seguían los oficiales de la guarnición y personalidades. Al llegar a la Catedral, las unidades militares realizaron los honores correspondientes. Para sufragar los gastos de los funerales, entre los amigos cercanos   recogieron ochenta y dos pesos. La Partida de Entierro dice: “En el año del señor, a veinte de diciembre de 1830, yo, presbítero José Arenas, Cura Interno de la Catedral de Santa Marta. Certifico; que el señor Deán, Don José Antonio Pérez, en unión del Ilustrísimo de esta sagrada Iglesia, dio sepultura eclesiástica en una bóveda de la referida Catedral al cadáver del Excelentísimo Señor General Libertador de la República de Colombia Simón Bolívar, natural de la ciudad de Caracas, viudo de la señora María Teresa Rodríguez del Toro. Habiendo hecho testamento, se le administraron todos los Santos Sacramentos y llevó un entierro mayor con siete posas gratis, al que concurrieron todas las Corporaciones, Generales del Ejército. Oficiales y demás sujetos de distinción de esta ciudad, con asistencia también del clero y señores curas comarcanos y para que conste lo firmo José M. Arenas”.

La palabra “Posa”, significa misa de responso, realizada en cada una de las siete paradas o altares, establecidas entre la Casa de la Aduana y la Catedral. La lápida fue colocada meses después, donada   por el capitán Joaquín Márquez.

Los oficios religiosos los realizó el sacerdote venezolano José Pérez de Velasco, mencionado en la Partida de Entierro. Colombia pidió el corazón de Bolívar, el cual se enterró en un cofre al lado del féretro, al poco tiempo desapareció… debe estar esparcido en toda la América libre. Los restos de Bolívar tuvieron que esperar doce años para ser trasladados a Venezuela, según su voluntad testamentaria.

Churuguarero777@gmail.com




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