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Las nuevas tecnologías siempre han seducido al ser humano. Le han atraído pero, también, le han generado dudas e incertidumbres. Miedos por su futuro, por la destrucción de la zona de confort a la que estaban acostumbrados. Todo progreso conlleva un cambio. Y, quizás, es relativamente sencillo pensar que cada paso que damos gracias a los avances tecnológicos supone un salto adelante en la sociedad, aunque en muchas ocasiones despierta ciertas confrontaciones. Lo que aparenta como beneficios también está lleno de riesgos.

La robótica, la Inteligencia Artificial, la biotecnología o los preceptos que hacen posible la tecnología «blockchain» -aplicada a la moneda virtual Bitcoin- son algunos de los espacios que se han puesto bajo la lupa de aquellos que dudan sobre sus aportaciones a la economía y la sociedad.

El Informe sobre los Riesgos Mundiales 2017 presentado en el Foro Económico Mundial celebrado en Davos (Suiza) destaca 12 áreas clave de innovación y sus riesgos. La medida en que los beneficios se maximicen y los riesgos se vean mitigados dependerán de la calidad de las reglas, las leyes, las normas, los estándares impuestos, de las propias instituciones y también de otros mecanismos que configuran el desarrollo y despliegue de cada tecnología en particular.

Las conclusiones del informe se basan, en gran medida, en opiniones de expertos de diversos sectores tanto líderes empresariales, gubernamentales, académicos y ONG.

Inteligencia Artificial: miedo a destrozar empleos

El informe destaca que algunas  tecnologías emergentes como la Inteligencia Artificial y la robótica tendrá un impacto dramático y traerá, incluso, consecuencias negativas en determinados casos. Entre las principales preocupaciones se encuentran la eliminación de millones de empleos, a raíz de la introducción y extensión de procesos industriales más informáticos y robotizados, 

Ya existe una importante robotización en las industrias, sobre todo en las empresas de mayor tamaño, pero todo apunta a que irá a más en los próximos. Esta es, desde hace varios años, una de las principales dudas. Afectará (y ya está afectando) al mundo del transporte, la atención al cliente, las cadenas de montaje. «En un mundo donde las máquinas están impulsadas por Inteligencia Artificial, ¿cómo nos aseguramos de que las decisiones que toman sean éticas?», reflexionan los expertos en el informe.

Coche autónomo: dudas sobre su comportamiento

La carrera por liderar el coche autónomo que incorpore sistemas de autoconducción enfrenta a gigantes provenientes de la esfera de la tecnología con los veteranos fabricantes de vehículos. La tecnología aún no está lo suficientemente preparada, pero las previsiones son optimistas: para 2025 habrá un parque automovilístico de estos sistemas cercano al 40%.

Desde Davos reflexionan, sin embargo, acerca del comportamiento del mismo. «Si un automóvil tiene la opción de estrellarse contra una persona que está cruzando la calle o chocar contra una pared dañando, o posiblemente matando, a sus pasajeros, ¿cómo puede tomar esa decisión en una fracción de segundo, que incluso los humanos se cuestionarían?», señalan. Pese a todo, reconocen que esta tecnología tiene un beneficio: la autoconducción podría reducir el 90% de los aproximadamente 1.3 millones de muertesque se producen en las carreteras cada año.

Biotecnología: dilemas éticos

Otra áera de la innovación que han puesto el foco es la biotecnología, con la que es posible modificar los organismos vivos para usos que van desde los medicinales, agrícolas o industriales. También -denuncian- puede traer un enorme beneficio, pero se puede considerar de alto riesgo. «Esta tecnología podría aportar al mundo más alimentos para comer, por ejemplo, y resolver muchos problemas relacionados con la salud, pero contiene muchos dilemas éticos, como en caso de alterar genéticamente plantas o animales y conducir a problemas que hasta ahora no hemos previsto», sugieren.

Informática cuántica: imprevistos en los sistemas

Las nuevas tecnologías de informática cuántica también se ha puesto en el ojo del huracán como de alto riesgo al considerarse como capaces de alterar drásticamente las vidas de millones de personas. «El tiempo que tardan los científicos en realizar una valiosa investigación médica, que depende de enormes cantidades de datos, podría reducirse considerablemente, lo que conduce a avances más rápidos en este campo. Sin embargo, podría desencadenar comportamientos nuevos e imprevistos en los sistemas informáticos», destacan.

«Internet de las Cosas»: vigilancia masiva

Otra emergente tecnología que se está abriendo paso es el concepto de «Internet de las Cosas», que plantea que los aparatos electrónicos muten en nuevas formas y hablen entre ellos gracias a conectarse a internet. Esto se ve -según el informe- como una «proliferación y omnipresencia de sensores vinculados», aunque son conscientes que está diseñada para ayudar y facilitar las vidas de las personas.

Y ponen ejemplos: se puede encender la calefacción antes de llegar a casa, con lo que se puede ahorrar energía y dinero; monitorizar la vivienda en tiempo real, con lo que se puede asegurar el residente de que su entorno es seguro; controlar la caldera a través de conexiones WiFi, con lo que ayuda a ganar tiempo. «Pero también podríamos estar dando a los ciberdelincuentes una ventana a nuestro mundo, a nuestras identidades y a nuestras cuentas bancarias. Cómo mantener esas conexiones seguras es el mayor desafío en este tipo de tecnología», sostienen.




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