¡En cualquier instante podemos entrar en confusión existencial! Entonces, un desagrado depresivo y recurrente domina nuestra consciencia y nos sume en situación anímica riesgosa. ¡En la base de todo puede estar la angustia que nos desorienta!

Pero, hay casos de mediana complejidad y posible control: ¿Estamos en soledad que nos hemos creado? ¡Podríamos convertirla en dulce soledad, creativa y pensante! ¡Quizás nos resultaría buscar la cálida acogida de los viejos amigos!

¡Buscarnos a nosotros mismos es oportuno al buscar amigos!

¡Qué beneficioso es tener muchos amigos (y amigas). Y ver cómo ellos y ellas en un efecto multiplicador, tienen, a la vez, muchos amigos más; porque, como se afirma en el lenguaje sabio de la calle, “los amigos de mis amigos son mis amigos”. ¡Y que así sea, siempre!

Aunque sea un solo amigo, liviano y apoyo por el momento, ese único amigo de compañía es buena manera de comenzar. Ocurriría que cuando tengamos el poderoso instante de brote de consciencia del despertar cada nuevo día planetario, sintamos que mucho ganamos.

Sentirnos mejor: ¡Beneficiarios del momento que nos rodea!

¡Es encontrar tiempos calmados, los tiempos de silencios blancos y verdes de los bosques, para escuchar cómo habla y cambia la gente; tanto la gente que se centra y poco habla, como la que habla “hasta por los codos”!

¡Pero no pidamos ni siquiera auxilios a quienes buscan claridades y apoyo que no existen en la profundidad de ellos, ni en sus recuerdos cargados de sus irrealidades y asfixiados en sus angustias!

¡En ellos nos toparemos, gratificados, con el auxilio que se nos presentará en el abrazo cálido del amigo, que es noble por ser sencillo!

¡Sólo nosotros sabemos a dónde ir y ubicarnos para sentirnos bien y esperar los momentos de calma y silencio! Procurar trabajar siempre en equipo, en la pareja que nos acoge, con un amigo (a) de confianza de quien recibir seguridad y bienestar, conocimientos útiles, y afecto.

Estos elementos anímicos, cuando se sienten puros y con facilidad, nos ayudan a respirar el oxígeno adicional, y acomodar el cerebro… ¡Recuerda que la realidad supera a la fantasía, por más disfraces con que ocultemos esa fantasía!

La realidad tiene la ventaja de ser palpable y estar ante nosotros; podemos tocarla, sentirla, manipularla, y es lo único que, realmente, tenemos garantizado, inclusive como garantía para nosotros mismos.

Alejémonos de los súper poderes humanos, del glamoroso hablar y escribir, que sólo nos dejan huellas secas, miedos fríos, esperanzas débiles, fragilidad, quebradizas adicciones y vicios insistentes.

¡Nada de esos residuos engañosos serán garantías de buen futuro, y menos aún del presente con el que les escribimos estas afirmaciones y críticas!

¡El mayor y gran poder está en nosotros; somos nosotros!

“Hoy es el mañana del ayer”, escuché decirle a alguien en una ocasión. ¡Qué delicada e intensa forma de hablar, pensamos, sorprendidos! Si nos dedicamos a analizar lo que alguien quiso decir, quizás podemos llegar a encontrarlo. ¿Pero, quien puede garantizarlo?

“Hoy es el mañana del ayer”, es una afirmación tan ambigua, como confusa y difusa. Es posible que diga algo, inclusive verdadero, serio y respetable. Todavía hoy estoy tratando de entender si lo que yo entendí es lo que quiso decime quien me lo dijo. ¿Por qué no cambiar los enredos del habla? ¿Cuál es la razón oculta (si la hay) de hablar de esa manera? ¡Cambiemos, entonces!

Todo cambia, y por eso, se transforma: Eso descubrió el heleno que entendió que “nunca se bañaba dos meses en el mismo río”. ¡Hasta ahora se ha aceptado que, en verdad, el referido filósofo griego nunca, ni en segundos, podía haberse bañado, dos o más veces, en el mismo rio!

La gente somos complejos y confusos. No hay mala intención en todo lo que hacemos. ¿Es cuestión de la postura analítica? Muchos se marchan y otro tanto regresan, pero también se dice que “el que se va no regresa, aunque veamos que vuelva “arrepentido”. ¿Lo dejamos así?

¿Qué somos y adónde vamos, nos repreguntamos?

Les deseo un gran día, en medio de un sólido abrazo…

Hernani Zambrano Giménez, PhD.

[email protected]




Estimado lector: El Diario El Carabobeño es defensor de los valores democráticos y de la comunicación libre y plural, por lo que los invitamos a emitir sus comentarios con respeto. No está permitida la publicación de mensajes violentos, ofensivos, difamatorios o que infrinjan lo estipulado en el artículo 27 de la Ley de Responsabilidad en Radio, TV y Medios Electrónicos. Nos reservamos el derecho a eliminar los mensajes que incumplan esta normativa y serán suprimidos del portal los contenidos que violen la Constitución y las leyes.