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Dayrí Blanco/@DayriBlanco07

En casa de los Vargas Morán han hecho todo lo que el Gobierno ha sugerido y un poco más. Desenchufan cada uno de los electrodomésticos que no están en uso, ajustaron la temperatura de los equipos de aire acondicionado, apagan las luces de las habitaciones vacías y lavan la ropa solo una vez a la semana. Las restricciones han sido severas. Los racionamientos en el suministro del servicio también. Pero basta con asomarse por la ventana y observar una contradicción evidente. Las 24 horas del día se mantiene encendido el alumbrado público. Es un derroche eléctrico propiciado por la estatal Corpoelec que representa al menos 200 megavatios (MW) de los dos mil que se racionan al día.

Para que las luminarias de las calles y avenidas del país funcionen todo el día se requiere de 400 MW. Lo ideal es que estén activas solo por 12 horas. Pero no es así y se consumen cuatro gigavatios hora (GWh) de manera innecesaria mientras la cota del embalse Guri sigue disminuyendo.

En Carabobo las denuncias de alumbrado público encendido las 24 horas son reiteradas. Se reporta la irregularidad en sectores como El Parral, Agua Blanca, Prebo, La Viña, La Esmeralda, pueblo de San Diego, La Campiña y Paraparal.

La responsabilidad directa de esta irregularidad es de la gerencia de distribución de Corpoelec. La falla es ocasionada por falta de repuestos para la reparación de los sistemas de fotoceldas. Pero basta con “bajar la palanca” de los circuitos que presenten esas averías, y subirla en horas nocturnas para solventar el problema.

Todo indica que aunque los Vargas Morán hagan todo lo que desde el Ejecutivo se recomiende los racionamientos no cesarán solo hasta que Guri se recupere o se ponga en disponibilidad al menos el doble del 38% de los MW termoeléctricos disponibles actualmente de una capacidad de 17 mil 600 MW.


La crisis de la mezquindad

La Unidad 6 de Planta Centro entrará al Sistema Eléctrico Nacional (SEN) en los próximos días. Al menos eso es lo que se ha anunciado desde el Gobierno. Su capacidad de generación es de 600 MW. Pero se conoció por fuentes internas de la empresa que ya se hizo la sincronización y en primera instancia estará en periodo de prueba con 35 MW.

Esos 600 MW equivalen a 14 GWH por día, lo que significaría el 58% de los 24 GWh que se racionan en el país. Pero el efecto no se sentirá porque hay que superar las pruebas que se le harán a esa turbina y su sincronización paulatina.

Especialistas tratan el tema como una mezquindad del Ejecutivo al enfocarse en poner en funcionamiento esa unidad, que es propia de la gestión actual, obviando que reparando la número 2 que es la mejor del país en materia de generación. Pese a estar seis años y cinco meses fuera de servicio ha logrado producir más energía que el resto de las unidades del lugar.

Fue el 15 de octubre de 2009 cuando falló la turbina. En agosto de 2010 fue enviada a Estados Unidos para ser reparada. En dos meses estaba lista. Pero la falta de pago a tiempo hizo que la llegada al país se diera en agosto de 2012. Desde ese entonces las piezas se encuentran en la empresa. No se ha puesto en funcionamiento. Hacer que esté operativa cuesta entre dos y tres millones de dólares y en 30 días un contratista serio la haría funcionar y  aportar 400 MW al SEN.

La Unidad  5 no opera desde 1 de mayo de 1998 por un accidente: Los cubanos están haciendo la reparación, en tres oportunidades se ha anunciado fecha de entrega y no se ha cumplido. Otros 400 MW estarían disponibles. MIentras que a la Unidad 1 se le ha invertido  más de 400 millones de dólares y solo falta  traer a contratista, con el que se mantienen deudas, para que ajuste la caldera y se pudiera tener 150 megavatios más. Ésta turbina está generando 250 MW.

Afectación doméstica

Esmeralda Núñez escuchó el alboroto y se sumó. No lo dudó. “¿Es por la luz?”, preguntó y salió a la calle. Ella vive en el sector 10 de La Isabelica, donde los vecinos se cansaron de expresar sus problemas por las redes sociales y optaron por la protesta. Pero el caso de esta madre soltera de tres menores es particular. La crisis eléctrica con sus constantes apagones que pasaron de dos a cuatro bloques de hasta tres horas al día, no solo afecta sus actividades cotidianas en casa sino su manera de conseguir el sustento para su hogar. Hace dos semanas tuvo que dejar de planchar para las cinco familias que la contrataban y dedicarse a la reventa de productos regulados. “Nunca quise hacer esto. Pero me tocó”.

Cada lunes ella llegaba hacer su trabajo justo a las 8:00 a.m. en un apartamento de El Parral. En una oportunidad iba en el recorrido de casi dos horas que debe hacer en transporte público para llegar hasta el lugar y recibió un mensaje de texto de su clienta “no hay luz, no podrás planchar hoy”. Se bajó de la unidad y se devolvió. Al día siguiente fue a Prebo y la historia fue similar. Logró llegar pero solo planchó dos piezas antes del apagón. Y así se le fue la semana. “Ya ni se puede trabajar”.


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