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Sara Pacheco

Mamá ya no soy el único niño que se desmaya en la escuela”. Marcos sufre de síncope vasovagal y tiene ocho años. Esta es una forma común de desmayo asociado al nervio vago. La pérdida de consciencia dura solo unos segundos, pasa frecuentemente por estar mucho tiempo de pie.

Pero un día Marco regresó con esa frase en los labios. Su madre, Eliza, quedó extrañada. El niño contó que en la última semana varios niños se desmayaron mientras cantaban el himno nacional. Al siguiente día, Eliza le preguntó a las profesoras de esta institución en Santa Inés la razón de la historia de su hijo. Efectivamente lo confirmaron, pero no se trató de padecimientos: era hambre.

De acuerdo a testimonios de varios profesores en diferentes instituciones educativas a lo largo de la ciudad de Valencia, aunado a declaraciones de padres y representantes, la situación es grave. Muchos niños no llevan desayuno o almuerzos. En estas escuelas existen fallas con la distribución del Programa de Alimentación Escolar.

Yuderkys Caraballo tiene tres hijos, entre cuatro y 10 años. Anteriormente el almuerzo era algo seguro para los tres dentro del colegio, ahora si lo hacen dos veces a la semana es mucho. “Estoy comprando para desayuno masa de pastelito o de maíz pilado, a veces pan porque conseguirlo también cuesta mucho. Cuando no consigo desayunan yuca, pasta, o lo que tenga. ¿El jugo? -se ríe- ahora comprar jugo es un lujo”.

En el año 2015 la inflación en alimentos se ubicó en 315%, de acuerdo a datos del informe anual del Programa Venezolano de Educación-Acción en Derechos Humanos (Provea). Al menos seis de cada 10 venezolanos ha hecho colas para adquirir alimentos y para el 80% de la población el ingreso es insuficiente para hacer un mercado.


En una bodega del sur de la ciudad se puede conseguir plátanos detallados en 300 bolívares. El paquete de harina de maíz en 1.600 bolívares. El medio kilo de pasta, 1.200. Un kilo de leche, 4.000; un cuarto en 1.000 -en algunos sectores separan el producto en bolsas para obtener mayor ganancia-. La lista sigue la misma tendencia.

El perfil nutricional 2013-2014 publicado por el Instituto Nacional de Nutrición (INN) en 2015 y la Memoria y Cuenta del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación 2015 detalló que los venezolanos mejoraron la estructura de su dieta en comparación a 1998. Al menos 94% consumen tres comidas al día, cifra basada en el estudio realizado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe. Al menos en esta parte del país los datos se contradicen.

De acuerdo a una investigación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), la Universidad Central de Venezuela (UCV) y la Universidad Simón Bolívar (USB) sobre condiciones de vida realizada en 2014 y publicada en 2015, donde se encuestaron mil 500 hogares, 23,6% de estos se encontraban en pobreza extrema en comparación con los 18,7% establecido en 1998.

Se ve en las escuelas. María Gutiérrez es docente en un liceo en la avenida Aranzazu, donde estudian mil 500 jóvenes aproximadamente. Lo que más le preocupa de todo este panorama es la deserción escolar. “Una de mis estudiantes tenía días sin ir. Su mamá habló con la coordinadora porque no tenían qué comer; por eso no iba. En la cantina ya no encuentran qué vender. Es más, a los profesores nos prohibieron comprar algo allí, la prioridad son los muchachos”.

Lo que resolvía a muchos hogares era el PAE, pero actualmente es inestable. Según testimonios se ofrece pasta, caraotas o arroz, desde hace varios meses no reciben proteínas. Rosa Rodríguez estaba con su nieto en la plaza de Santa Rosa, a pesar que aún no tiene edad suficiente para ingresar al colegio, comentó que uno de sus vecinos es chofer de este programa de alimentación. “Se queda con una parte de la comida, lo que llegue, y lo revende en la casa de su mamá que está en el barrio los Naranjos”, relató indignada.

Eliza siguió indagando en la escuela donde asiste su hijo. En los últimos meses algunas madres llevan los trabajos de su representado para no mandarlos sin comer. Las maestras le contaron que los niños se quejan de dolor de estómago y de cabeza. “Es increíble pero los chistes crueles que se venían haciendo con los mangos, es una cruda realidad”, agregó.

El Coordinador del Posgrado en Nutrición de la Universidad de Carabobo (UC), Gustavo Oviedo, declaró en una entrevista a una canal nacional que se nota el incremento de la desnutrición en niños lactantes, pre escolares y escolares. El déficit es de entre 30% y 40%.

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