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El diario El Impulso del estado Lara
realizó un trabajo sobre la salida de circulación del diario El Carabobeño a un
mes de la paralización de la rotativa de este medio de comunicación.

A continuación podrá leer el escrito:

“Hoy no tenemos El Carabobeño para
leer. No es momento de llorar ni bajar la cabeza, es momento de informar como
el primer día que pisamos este edificio”, escribió la periodista de sucesos
Heberlizeth González, en un cartel que se lee en una de las puertas de
Redacción del periódico; reflexión que se expandió rápidamente por cada rincón
de este medio con tradición en la Región Central del país.

744 horas han pasado sin que los
lectores tengan en sus manos la versión impresa que durante décadas les ha
acompañado.

La rotativa anaranjada está en pausa,
a la espera de que en algún momento la situación de papel se normalice para
seguir plasmando con tinta las voces de todos los sectores que hacen vida en
Carabobo.

El 17 de marzo de 2016 imprimó lo que
sería el Zarpazo a la libertad, hecho histórico que registró cómo otro medio de
comunicación impreso saldría de circulación durante el Gobierno del presidente
Nicolás Maduro.

El contador registró ese día, a las 2
de la mañana (hora aproximada de culminación de la producción), 7 mil
ejemplares que salieron a la calle. Minutos antes, la velocidad de impresión
fue disminuyendo y así el anuncio oficial de la arremetida contra El
Carabobeño.

La tinta y el agua (insumos del
proceso) se suprimieron hasta que las bobinas quedaron sin papel periódico. Ese
instante, “fue bastante doloroso. Me dominaron los sentimientos”, dijo
Francisco Velasco, coordinador de Producción, quien junto a su equipo de
trabajo organizó luego un plan de mantenimiento para conservar al monstruo
editorial (rotativa).

Hoy, la incertidumbre aún se mantiene
en los pasillos de El Carabobeño. Puestos de trabajos vacíos ante la ida
voluntaria de quienes decidieron otro camino laboral y un recurso humano que se
esfuerza por ofrecer a través de diferentes plataformas digitales la
información del día o mantener la parte administrativa, caracterizan el
ambiente del medio.

En condiciones normales, en los tres
pisos de El Carabobeño, el personal siempre estaba presto a ejecutar sus
funciones. Sin embargo, luego de la crisis y el cese de la versión impresa,
fueron movilizados al segundo piso, donde está la Redacción. Allí, todos como
hermanos y una sola familia, están periodistas y administrativo.

30 comunicadores permanecen en
planta, adicional a los que se encuentran en las diferentes corresponsalías de
Puerto Cabello, Bejuma, Guacara y Aragua y Caracas.

A la espera

En incertidumbre se mantienen
trabajadores de El Carabobeño. Esa es la palabra que los acompaña en todo
momento: cuando están en sus labores diarias para que el medio pueda mantenerse
y al estar en sus hogares compartiendo en familia o con los amigos.

Velasco, recordó, lo que se vivió el
17 de marzo de 2016: “Nunca se pensaba que después de 82 años de continuidad
íbamos a cesar las funciones. Fueron momentos de incertidumbre. Es la primera
vez que no circulamos. Estuvimos hasta el final del último ejemplar. Fue
bastante doloroso, obligarnos a parar la producción por razones ajenas a
nuestra voluntad. Todos sabemos que fue por un retaliación política”.

Con nostalgia, reconoce que aún se
siente afectado por lo ocurrido.

A pesar del cese de la edición
impresa de El Carabobeño, empleados siguen ofreciendo su talento y apoyo
incondicional a este medio, cuya directiva siempre los mantuvo informados sobre
la situación que también ha afectado a otros impresos del país.

Si bien cuenta con la página web,
cuya lectoría ha aumentado, los ingresos por venta de ejemplares servía para
pagar el 50% de la nómina, lo demás era por concepto de publicidad y contratos,
dijo Velasco.

Tomar decisiones

Desde que inició la crisis del papel,
hace un año, en El Carabobeño, la nómina ha disminuido de manera voluntaria.
“La situación de incertidumbre ha sido un factor determinante para que el
personal haya buscado otras alternativas”, comentó Carmen Grillet, gerente
general del diario.

A la fecha, el personal ha sido
distribuido, porque tras la desincorporación voluntaria, “ciertas áreas
estratégicas quedaron acéfalas”.

Recordó que todo el personal de
Redacción está disponible para la web y radio. Quienes pertenecen en Prensa
Nocturna “está redistribuido, igual el de Circulación y Despacho, algunos están
de reposo, otros de vacaciones”. En El Carabobeño se hace el trabajo diario con
limitaciones, porque con la paralización de su principal producto, los ingresos
han disminuido, explicó.

Siguen en las redes

La web ha sido el medio para continuar
con la labor periodística.

Las tecnologías de la información y
comunicación han sido un aliado fundamental de El Carabobeño.

Alejandro Villalobos, coordinador
web, manifestó que todos los periodistas del impreso están anclados al ambiente
digital. Mantener la inmediatez y los trabajos especiales que caracterizaban al
impreso, son sus prioridades.

“Ahora publicamos las noticias el
mismo día en que se producen”, dijo. La variedad de información sigue en las
redes sociales y la receptividad de los usuarios es positiva.

Antes de su última impresión, El
Caraboñero, recibió el apoyo de gremios y la sociedad civil de Valencia. El
rechazo a la medida gubernamental persiste en los defensores de la libertad de
expresión y prensa, pero se necesitan más acciones como lo establece la Ley del
Ejercicio del Periodismo.

De la ley a la
práctica

La Constitución venezolana, establece
en su artículo 110, que el “Estado reconoce el interés público de los servicios
de información, necesarios por ser instrumentos fundamentales para el
desarrollo económico, social y político del país”. Sin embargo, lo descrito en
la Carta Magna, se aleja un poco de la realidad, cuando en Venezuela, 21
impresos han dejado de circular de manera temporal o definitiva, según el IPYS
(Instituto Prensa y Sociedad). De allí, que millones de ciudadanos han dejado
de estar informados por sus medios tradicionales.

Si bien la sociedad civil ha apoyado
a los medios impresos que hoy sufren las consecuencias de la no asignación de
divisas para adquirir papel o por la negativa de Maneiro en la venta del
insumo, se requieren mayores esfuerzos del gremio periodístico en el país para
evitar que otros periódicos cesen sus funciones.

El Código de Ética del Periodista
Venezolano, en su artículo 1, plantea que “el periodismo es un servicio de
interés colectivo y el periodista está en la obligación de ejercerlo consciente
de que cumple una actividad indispensable para el desarrollo integral del
individuo y la sociedad”. Pero, si los medios siguen cerrando, es imposible que
los comunicadores puedan generar aportes a las comunidades y contribuir a su
desarrollo como ciudadanos.

La libertad de expresión y el derecho
a la información (normas consagradas en la Constitución), deben estar siempre
presentes en la labor periodística; por lo que el periodista debe luchar por la
vigencia y efectividad de tales principios (artículo 2). Esa es parte de la
responsabilidad para con el gremio. como la paz y la amistad entre los pueblos.

“Los pobres serán
los más perjudicados sin medios impresos”: Tinedo Guía

En opinión del presidente del Colegio
Nacional Periodista (CNP), Tinedo Guía, las declaraciones del presidente
Nicolás Maduro de que en dos años la información se manejará a través de la web
y papel estará obsoleto, es una manera de explicar el proceso de censura que el
Gobierno ha instaurado desde hace 17 años.

“Durante la estancia en el poder
crearon un ente regulador como es la Corporación Maneiro para entregar bobinas
a quienes ellos creen que se lo merece y no a todos por igual, entendiendo que
se trata de un derecho de información y de libertad de expresión”.

Sostiene que nadie tiene una bola de
cristal en sus manos para ver qué ocurrirá en el futuro.

“Es posible que la web se convierta
en un complemento de los diarios impresos, pero es un proceso que se da a largo
a plazo, entre otras cosas porque se debe invertir en la plataforma para que
todos los ciudadanos puedan estar conectados a la red”.

Cree que los perjudicados en este
escenario serían los venezolanos de más escasos recursos quienes no tienen los
medios para acceder a servicio de internet, computadores o teléfonos de alta
generación para estar informados.

“Debemos preguntarnos también qué va
a pasar con los medios oficialistas ante un escenario sin papel, que son
diarios que hacen propaganda al Gobierno para justificar lo injustificable y se
distribuyen de manera gratuita, pero aún así los ciudadanos no quieren
recibirlos porque no informan”.

Piensa que la incapacidad para
generar las materias primas y servicios a la población obedece al desorden
administrativo que ellos (Gobierno) han creado regalando los recursos
económicos a otros países.

“Por eso tampoco hay medicinas ni
alimentos, porque Venezuela atraviesa una debacle debido a que el Gobierno
gerencia para beneficiar a una cúpula que vive bien, con todos los privilegios,
mientras el resto de los ciudadanos deben hacer colas para sobrevivir”.

Considera que el derecho a la
libertad de expresión, a informar y recibir información son fundamentales y hoy
se evidencia mucho más cuando ocurre un hecho lamentable como el del pasado
martes en Táchira, en el cual fueron arrollados dos funcionarios de la policía
regional.

“Eso le da la vuelta al mundo en
pocos minutos; por ese hecho criticaron a los periodistas, pero resulta que fue
un ciudadano que pasaba por el lugar, lo grabó con su teléfono y lo publicó en
Twitter”.

Destacó que actualmente para los
funcionarios todo es un show mediático para poder justificar sus faltas,
criminalizando a los periodistas.


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