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Días pasados el presidente Maduro, después de haber exigido a la oposición respeto a la Constitución, declaró, siempre en cadena nacional  desde el Palacio de Miraflores,  que la derecha debe aprender a dejarse gobernar  por la revolución y debe reconocer que aquí hay un pueblo construyendo su felicidad y su futuro. Ahora bien, frente a ese llamado pomposo y altisonante del Sr. Maduro invitando a los venezolanos a respetar la revolución y a seguir construyendo su felicidad y su proprio futuro me parece oportuno  aclarar la situación del país. En efecto, el prototipo de los revolucionarios inzquierdistas en el mundo entero, Vladimir Ilich Ulianof, mejor conocido como Lenin,  siempre decía que  “las revoluciones son como los árboles y, por lo tanto, se reconocen por sus frutos”.

Pues, yo creo que no es una casualidad que  todas las revoluciones que se han hecho sobre la base de esa ideología totalitaria social-comunista, desde 1917, fecha de la revolución bolchevique  hasta el día de hoy, incluyendo por supuesto la bolivariana,  hayan sido un fracaso porque los únicos frutos   que han producido han sido hambre, miseria, pobreza.

vivimos en un país  donde hay una corrupción incontrolable

Ahora bien, frente a ese axioma que nadie ha podido refutar, me parece oportuno entonces recordar  las “conquistas” y, por ende, los “frutos de esa gloriosa revolución que, de acuerdo a la autorizada opinión del sr. Maduro, es portadora de felicidad y de sustento para la construcción de la Venezuela del futuro. Vamos por parte. En primer lugar vivimos en un país  donde hay una corrupción incontrolable que ha invadido, cual  metástasis cancerígena todos los sectores de la vida del país, en un país donde hay una justicia manejada por gente del poder  –  el triste caso de Leopoldo López es solamente una muestra  –  un país donde los hospitales son totalmente ineficaces, donde no se consiguen medicinas, en un país donde hay una inflación superior a los tres dígitos y donde, por lo tanto el bolívar se ha convertido en papel sin valor, en un país donde la delincuencia, los robos, los secuestros de personas, los asaltos se han convertidos en dueños absolutos de la vida, en  un país donde, gracias a la política  de esa  gente, no se consigue más nada  y hay que importar el 94% de lo que se consume. Y lo más grave es que esta situación se viene deteriorando en forma progresiva desde hace 18 años, o sea desde que esos “señores” están mandando. Nótese que he dicho “mandando” y no gobernando.

Ahora bien, si estas son las “conquistas” de la revolución, me cuesta  entender como puedan ser portadoras de felicidad y sustento para la construcción de la Venezuela del futuro…a menos que esos venezolanos que los siguen apoyando  no se  hayan convertido en masoquista…y sean contentos cuando no hay agua, cuando se va la luz, cuando estan enfermos y no consiguen medicinas, cuando tienen el carro accidentado y no haya repuestos, cuando lo que ayer pagaron diez, hoy cuesta quince y mañana costará veinte. Tengo que decir como decían  los antiguos romanos o sea…de gustibus no disputandum..o sea sobre los gustos no se discute.

 

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