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Los próximos días, 25 y 26 de marzo, vamos a validar al partido del pueblo venezolano. Legalizar a AD por exigencia de una legislación y un CNE antidemocráticos tiene sus riesgos, pero asumimos el reto y el compromiso. Aunque AD no lo necesite, pues su obra no la puede desconocer ningún régimen, a través de argucias leguleyas, porque está en la memoria histórica de todos los venezolanos.

Acción Democrática en sus 75 años de existencia se ha dedicado a trabajar por la conquista de estadios de bienestar del pueblo que son irrebatibles. No se trata de ser presuntuosos ni de asumir posturas prepotentes, pero es innegable que la obra de Acción Democrática no tiene competencia en nuestro cotarro político. Como diría el eminente historiador Germán Carrera Damas: ¿qué otra organización puede exhibir la credencial de haberle entregado, por vez primera, la soberanía al pueblo venezolano? Carrera incluso afirma que “antes de 1946 teníamos República, pero después del Estatuto Electoral que convocó las primeras elecciones universales, directas y secretas, fue cuando comenzamos a ser Nación”. Nosotros sí hablamos del pasado, porque la historia sirve, a quien puede exhibir un balance positivo, para buscar respaldo en la memoria del pueblo. Veamos.

AD nacionalizó el hierro y desarrolló Guayana para transformar ese mineral dentro de nuestras fronteras; nacionalizó el petróleo y constituyó PDVSA sin sectarismo, por el contrario, creó una de las empresas más eficiente e importante del mundo gracias a los méritos y experiencia de su plantel directivo. Transformó la educación elitista en una de masas, popular y gratuita, desde la primaria y media hasta la universitaria y de especialización en el exterior, en las más y mejores calificadas universidades del mundo, a través del Plan de Becas Gran Mariscal de Ayacucho. Todo ello permitió el ascenso social de los hijos de nuestros campesinos y se formó la clase media más grande de América Latina. La cultura de nuestros jóvenes se vio incrementada, además, con la creación del Sistema Nacional de Orquestas infantiles y juveniles. Se invirtieron los recursos del petróleo en la red eléctrica más importante de América, después de USA, construyendo las represas para la generación de energía y las termoeléctricas complementarias,  logrando hasta su exportación a Brasil y Colombia. Y todo se hizo con el 10% de lo que le ha ingresado a este régimen, que solo ha acabado o desmejorado lo construido.

Esas obras y muchas otras, tangibles e intangibles, fueron logradas al socaire de una política económica y social democrática, en libertad, sin sacrificar la justicia social indispensable para que los costos de su realización no descansara, únicamente, sobre los hombros de los sectores más desposeídos. En el último gobierno de AD, con Carlos Andrés Pérez, se trató de construir un nuevo modelo que cambiara el rentista petrolero por la reconversión de nuestra industria privada, para transformarla en una competitiva y en sintonía con los cambios exigidos por la globalización. Eso no lo entendieron buena parte de los poderes fácticos, ni tampoco algunos de nuestros líderes en el gobierno y en el partido. Unos por prepotentes y otros por atrasados. La comunicación e información entre el Ejecutivo y la organización fue nula y eso generó fricciones que no se pueden reeditar.

Es por ello que ponemos nuestra experiencia de Estado a la orden de todos los sectores democráticos de la nación, para replantear un nuevo pacto social que vaya más allá de los partidos políticos, que incluya a los sectores que se van a ver afectados de una u otra manera, para saber todos a qué atenernos. Reconstruir a Venezuela, después de esta hecatombe, va a costar grandes esfuerzos y sacrificios que debemos compartir sin inequidades.

Quienes crean que un nuevo gobierno, donde participe AD, va a tolerar un populismo de derecha como el que está en boga en Europa o su correlato de izquierda, como el que representa el Podemos español, se equivoca de plano. Bastante daño nos hizo el populismo de “izquierda” irresponsable del chavo-madurismo como para reeditarlo o buscar en el extremo opuesto, como el que plantean los derechistas “Frente Nacional Francés” de Le Pen, el partido “Alternativa de Alemania”, “Libertad de Austria” o los neofascistas italianos, xenófobos y racistas, tampoco puede ser el desiderátum de nuestra política de Estado.

Los días 25 y 26 estaremos validando a AD, pero más que eso estaremos diseñando un nuevo esquema unitario, con un programa para la gobernanza que sirva a la urgente reconstrucción de Venezuela. Estaremos así recuperando la aspiración de un futuro de oportunidades que merecen las nuevas generaciones. Lo vamos a lograr con el concurso de la unidad de todos los demócratas de Venezuela. Sí hay futuro, porque… ¡we will come back!

aecarrib@gmail.com

@EcarriB




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