De buenas a primera evoca su adopción a la experiencia del Pacto de Puntofijo de 31 de octubre de 1958, que hizo posible la forja de una república civil de partidos
La corrupción no es más la que describe la historia política de nuestros países. Esta vez forma redes complejas de poder, dentro de un ecosistema que sustituye a la meritocracia para privilegiar las lealtades
La legitimidad, que se ha extraviado por falta de una visión compartida y de futuro, la de la gente, no las de las élites representativas ni la de quienes, arguyendo la participación ciudadana abrogaron en Venezuela toda idea de dignidad humana.
Si observamos al conjunto iberoamericano, la democracia se ha debilitado mientras se han incrementado las experiencias electorales, por habérsela reducido a una cuestión meramente instrumental
La democracia no podrá ser más una ingeniería de poder y para su conquista, sino la voluntad activa de la gente decidiendo por vez primera sobre su porvenir y asumiendo la directa responsabilidad por acción u omisión
El asunto de la libertad y el de la experiencia democrática como forma de vida y perdida por los venezolanos, es considerada subalterna desde Washington y por las mismas élites de poder locales
Qué y cómo se hace, trascurridas casi dos centurias desde cuando se instala la Fuerza Armada como piedra basal de la república, al revelársenos fracturada, subalterna, incapaz de tumbar o de reponer a un gobierno
Aún hoy, las élites políticas y empresariales que conviven con el régimen proconsular imperante en el país prefieren conjugar en términos petroleros y mineros