Cohetes de mediano alcance
El presidente de EE. UU., Joe Biden. Foto: Cortesía AP

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, reiteró este sábado el compromiso de su país con Oriente Medio y delineó una visión para la región basada en la diplomacia en un mensaje que busca apartar a China y Rusia de una zona donde Washington quiere mantener su influencia.

En el último día de su gira por Oriente Medio, Biden se reunió con los líderes de Irak, Egipto y Emiratos Árabes Unidos y, además, participó en una cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo CCG+3, donde se sentó al lado del anfitrión y príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán.

“No nos vamos a ningún lado y no dejaremos un vacío que pueda llenar China, Rusia o Irán. Vamos a construir sobre este momento un activo liderazgo estadounidense”, manifestó el mandatario estadounidense en un discurso al inicio de la cumbre del CCG+3.

Diplomacia con Irán, pero coordinación en defensa

Biden abogó por la diplomacia para resolver los conflictos, pero avisó que “en cualquier caso” Estados Unidos no dejará que Irán desarrolle un arma nuclear.

En su visita a Israel, Biden dijo durante una entrevista que usaría la fuerza militar contra Teherán como “último recurso” si desarrolla una bomba nuclear, aunque se resistió a las presiones de las autoridades israelíes, que abogan por amenazas militares “creíbles” para detener a la República Islámica.

Con Arabia Saudí, el mandatario suscribió una declaración conjunta para impedir que Irán se haga con un arma nuclear.

En la cumbre, tal y como quería EE.UU., se habló sobre la posibilidad de que países de la región coordinen sus sistemas de defensa aérea para hacer frente a los cohetes, drones y misiles de Irán y los grupos a los que apoya, incluidos los rebeldes hutíes del Yemen.

Esa integración militar incluiría también el intercambio de inteligencia sobre posibles amenazas, según el comunicado final de la reunión difundido por la agencia oficial de noticias saudí, SPA.

Pese a la tensión con Irán, Biden alejó la posibilidad de una nueva guerra con tropas estadounidenses en la región después de los conflictos de Irak y Afganistán.

“Hoy -afirmó-, me enorgullece poder decir que ya no está en marcha la era de las de las guerras terrestres en la región, guerras que involucran a un gran número de fuerzas estadounidenses”.

Estados Unidos, sin embargo, sí sigue efectuando operaciones contra grupos que considera terroristas en Oriente Medio.

El terrorismo, de hecho, fue uno de los temas que Biden abordó con el primer ministro iraquí en funciones, Mustafa al Kazemi, a quien agradeció sus esfuerzos por repatriar a miembros del grupo yihadista Estado Islámico (EI) desde Siria y juzgarlos.

Límites a la extracción de crudo

El mensaje de EE.UU. fue recibido de manera muy diferente por los líderes de la región, que aprovecharon para hacer sus propias reclamaciones durante la cumbre que, además de con la presencia de los líderes del CCG, contó con los líderes de Irak, Egipto y Jordania.

Bin Salmán, que ejercía de anfitrión, aprovechó para dejar claro a Biden que no podrá aumentar su producción más allá de los 13 millones de barriles diarios que aspira a conseguir para el año 2027 porque el reino no tiene “capacidad adicional” para extraer más petróleo.

Avisó, además, que las políticas “no realistas” para reducir las emisiones de carbono podrían acabar generando un aumento “sin precedentes” de la inflación, por lo que pidió que la transición hacia una energía limpia se haga de manera gradual y teniendo en cuenta a los productores de hidrocarburos.

Según la Casa Blanca, las autoridades de Arabia Saudí, líder la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), se comprometieron ayer en una reunión con Biden a actuar para equilibrar los mercados, aunque no habrá pasos en ese sentido hasta “las próximas semanas”.

Por su parte, el emir de Catar, Tamim bin Hamad al Thani, prometió este sábado ante Biden y otros líderes árabes que trabajará para garantizar el “continuo flujo” de los suministros de energía y aliviar la repercusión de la guerra en Ucrania sobre la economía mundial.

Catar no es miembro de la OPEP, pero sí es uno de los principales exportadores de Gas Natural Licuado (GNL) del mundo.

La difícil relación con Israel

El otro tema que sobrevoló la cumbre fueron los intentos de EE.UU. para que los países árabes, especialmente Arabia Saudí, establezcan lazos diplomáticos con Israel aprovechando los Acuerdos de Abraham, con los que el Estado judío normalizó relaciones con Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Marruecos.

Precisamente, Riad anunció ayer la apertura de su espacio aéreo a Israel; pero, en una rueda de prensa posterior a la cumbre, el ministro de Asuntos Exteriores saudí, Faisal bin Farhan, dijo que eso “no es preparación para ningún paso futuro”.

Pese a la mediación de EE.UU., las relaciones con Israel siguen siendo complicadas, tal y como dejó claro el emir catarí, quien durante su intervención en la cumbre criticó de manera velada a los países árabes que alcanzaron acuerdos con el Estado judío.

Después de la cumbre, Biden partió de vuelta a EE.UU. poniendo punto y final a su gira por Oriente Medio, la primera desde que llegó al poder en enero de 2021.




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