El chavismo expresa esperanzas de reintegrarse al Mercosur
Una persona camina frente a una imagen del Parlasur en la sede administrativa de la Asamblea Nacional de Venezuela, el 26 de julio de 2022 en Caracas (Venezuela) / Foto: EFE

Venezuela, que vive una incipiente reactivación económica, recupera la esperanza de volver a integrar activamente el Mercado Común del Sur (Mercosur), más de cinco años después de quedar suspendida como parte del sistema de integración suramericano y tras una década de su incorporación inicial, el 31 de julio de 2012.

Según explicó a EFE el diputado oficialista y expresidente del Parlasur –Legislativo del Mercosur- Saúl Ortega, una delegación del Parlamento venezolano viajó este año a Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil para reunirse con representantes de dichos países ante el organismo, y buscar apoyos para conseguir, lo más pronto posible, la reintegración de Venezuela al sistema.

Además, la reanudación de las relaciones con Argentina, cuyo embajador en Venezuela y vicepresidente del Parlasur, Oscar Laborde, pidió la reincorporación del país petrolero en el Mercosur, y las expectativas de un cambio político en Brasil -ambos miembros importantes del bloque-, favorecen el regreso al mecanismo.

Primer paso, ganar espacios

No obstante, para llegar a la reintegración total y poder operar como miembro de pleno derecho, Venezuela tiene que superar diversas trabas y ganar espacios perdidos.

Ortega recordó que, de momento, la nación sigue suspendida “ilegalmente del CMC (Consejo del Mercado Común)”, el órgano del Mercosur donde están “representados los cancilleres de cada país y se toman las decisiones definitivas del bloque”.

Además, la delegación del Parlamento venezolano designada como representación ante el Parlasur no tuvo participación desde que se instaló el año pasado, debido a una “decisión de sectores de la derecha en ese Parlamento, que son mayoría en la directiva”, aseguró Ortega.

“Utilizan el argumento de que, supuestamente, hay otra Asamblea para no permitir la juramentación de los verdaderos diputados venezolanos”, dijo, en alusión al grupo opositor encabezado por Juan Guaidó que, tras perder el Legislativo en las elecciones de 2020, decidió prolongar sus funciones como Comisión Delegada, aunque sin efecto práctico ni capacidad de legislar.

Un “quiebre democrático”: la entrada y salida de Venezuela

La integración de Venezuela en el Mercosur en 2012 -tras seis años de firmar el Protocolo de Adhesión- se logró luego de que Paraguay, cuyo Senado había bloqueado el ingreso, quedara suspendido por el “quiebre democrático” que, a juicio de Argentina, Brasil y Uruguay, se produjo con la destitución del entonces presidente Fernando Lugo.

Sin embargo, en diciembre de 2016, Venezuela fue suspendida, ya que los países miembros consideraron que incumplía algunas obligaciones de la alianza. Hasta entonces, había tenido un intercambio comercial “bestial y sumamente fuerte” principalmente con Brasil y con Argentina, según Ortega.

El aislamiento aumentó en agosto del año siguiente, cuando el bloque aplicó una “suspensión política” por considerar que “ocurrió una grave ruptura del orden democrático” en el país.

Tras dichas suspensiones, dijo a EFE el economista Manuel Sutherland, disminuyeron “mucho” las exportaciones, principalmente de fertilizantes, minerales y derivados de energía, mientras que algunas importaciones de alimentos tuvieron que sustituirse por compras a otros países “un poco más costosas y, quizás, de menor calidad”.

Cambios en la región

En el momento de la suspensión política, el escenario de la región había cambiado. Dilma Rousseff y Cristina Fernández de Kirchner, ambas aliadas de Hugo Chávez, ya no presidían Brasil y Argentina, respectivamente, sino Michel Temer y Mauricio Macri, quienes coincidían en que Venezuela había dejado de ser una democracia.

A juicio de Ortega, estos cambios formaron parte de una “política desestabilizadora” de Estados Unidos para recolonizar América Latina y, una vez que recuperó “gobiernos lacayos, serviles a sus intereses”, arremetieron contra Venezuela, suspendiéndola del Mercosur de forma “ilegal”. Desde entonces, sostiene, el bloque está en crisis.

“(El actual presidente de Brasil, Jair) Bolsonaro es el enemigo del Mercosur (…). Los sectores neoliberales no creen en la integración, no creen en la unidad latinoamericana y caribeña, y prefieren subordinarse a los intereses estadounidenses, y esa es la razón fundamental de que el Mercosur hoy esté en una crisis terminal”, dijo.

Pero, aclaró, esto podría revertirse con los recientes cambios que han ocurrido y que se pronostican en la región, comenzando con la reanudación de las relaciones de Venezuela con Argentina.

El embajador argentino dijo el martes que “Venezuela tiene que volver a integrarse plenamente al Mercosur y los representantes de la Asamblea (Nacional) deben incorporarse al Parlasur”.

Además, Ortega auguró un “mejor tiempo” al bloque si el exmandatario brasileño Luiz Inácio Lula da Silva triunfa en las elecciones presidenciales de octubre, para las que es favorito, según los sondeos. EFE




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