apagones generación interna
(Foto referencial)

El colapso energético se acentúa en Carabobo. Los cada vez más frecuentes y prolongados cortes del servicio eléctrico así lo evidencian. En algunos sectores se registran hasta cinco por día, que suman unas ocho horas sin electricidad producto de la falta casi absoluta de generación interna y el alto nivel de dependencia con la colapsada Central Hidroeléctrica Simón Bolívar, también conocida como Hidroeléctrica del Guri.

Hasta hace tres años Carabobo era capaz de generar al menos 300 de los 700 megavatios requeridos para cubrir toda su demanda interna, lo que se traduce en un déficit de 42,85% para ese entonces. Los 400 megavatios restantes eran suministrados desde el complejo hidroeléctrico, en el estado Bolívar, señaló el presidente de la Asociación de Ingenieros Electricistas y Mecánicos de Carabobo, Isnaldo Jiménez.

Con el paso del tiempo el panorama solo empeoró. Se estima que actualmente el déficit de generación interna llegó a 96,5%, ya que según Jiménez, cinco de las seis plantas generadoras disponibles en la entidad carabobeña se encuentran apagadas. La Quizanda-Planta del Este, la única operativa, solo produce 24 de los 700 megavatios demandados.

Debido a que la entidad federal solo puede cubrir alrededor de 3,4% de toda electricidad que demanda, depende casi en su totalidad de los 400 megavatios que le llegan desde la Hidroeléctrica del Guri, los cuales son suministrados por la estatal Corpoelec a los 14 municipios bajo un esquema de racionamiento que hasta la fecha no ha sido publicado, alterando así la cotidianidad de miles de usuarios.

“El Guri es la que está enviando la poquita energía a Carabobo para que no se tengan que aplicar racionamientos en todo el estado (…) desde hace aproximadamente tres años Venezuela entera depende del Guri”, agregó el ingeniero electricista, quien atribuyó esta situación a la falta de mantenimiento consecuente a equipos, interruptores, transformadores, líneas de transmisión y medidores no solo en las plantas regionales, sino también en el resto del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).

Destrucción de la generación interna

Jiménez no duda al decirlo: en Carabobo la generación de electricidad está comprometida no solo por falta de mantenimiento, sino también por la escasez del combustible y gas necesarios para su operación, cuyo suministro comenzó a mermar a partir de 2010. Esto devino en la paralización del 83% de las plantas generadoras de energía en la región.

Entre las generadoras térmicas inoperativas están: Planta Centro, que requiere combustible; Termo Carabobo, ubicada en Morón; Pedro Camejo, que trabaja con gas y queda en Los Guayos; Castillito, ubicada en San Diego y la Planta de Generación Distribuida de Valencia.

Planta del Este es la que se mantienen operativa, aportando un auxilio promedio de 24 megavatios al sistema interno. Esta instalación, que pertenecía a la empresa Electricidad de Valencia y luego pasó manos del Estado, es responsable de dar servicio eléctrico al sector demográfico de mayor población de la Gran Valencia, el circuito centro norte, que va desde la avenida Aranzazu y las parroquias Catedral, Santa Rosa y Candelaria, hasta San José y parte del municipio Naguanagua.

El representante gremial aseveró que si se logra la reactivación de las plantas térmicas, el servicio eléctrico mejoraría. Solo se necesita que Planta Centro genere por lo menos 300 megavatios, Pedro Camejo 150 y Planta del Este 24. De esta manera, con más de 400 megavatios, la generación interna aportaría mucho más a la demanda del estado y la contribución desde la Hidroeléctrica del Guri sería menor.

“Los racionamientos disminuirán hasta casi desaparecer y se optimizaría el sistema de distribución”, sostuvo.

Sistema de distribución deteriorado

La entidad carabobeña cuenta con 48 subestaciones dispuestas en todo su territorio, detalló el especialista. La función de estas instalaciones es clave: bajar la tensión gradualmente de las líneas que llegan desde las plantas generadoras y, luego, distribuir la electricidad para que pueda ser consumida por los usuarios.

Según sus datos, del total de subestaciones, 80% está sobrecargada y con problemas operativos en sus transformadores, interruptores, seccionadores y reconectores. “La operatividad de las subestaciones está comprometida por falta de  mantenimiento, sustitución de equipos y ausencia de mano de obra técnica calificada”.

Por otra parte existen también 346 alimentadores instalados en el estado, de los cuales más de 60% necesita mantenimiento correctivo de emergencia, advirtió el también presidente de la Comisión de Electricidad del Colegio de Ingenieros de Carabobo.

Para el vocero, es a casusa esa situación global de no atender de manera periódica y sistemática la operación idónea de los sistemas de generación, transmisión, distribución y comercialización que “llegamos a donde estamos ahorita”. Si hay fallas desde el primer punto, que es la generación, eso arrastrará toda la cadena y el servicio dejará de estar disponible.

Un problema de larga data              

El deterioro del servicio eléctrico en Venezuela no es algo nuevo. Jiménez fue enfático al resaltar se trata de un proceso de decadencia que tiene aproximadamente 40 años, solo que en la actualidad es más cruento.

“Hace 70 años nosotros éramos sistemas aislados. Había ocho compañías en el mercado del suministro de energía eléctrica que hacían todo su esfuerzo humano, financiero y técnico para que el cliente estuviera satisfecho. Cada quien proveía el servicio en función de su propio esfuerzo”, recordó. “Antes el servicio no es que era excelente, pero había estímulo para los trabajadores y la gente medianamente lo pagaba”.

A su parecer, luego de la construcción de la Hidroeléctrica del Guri, las empresas privadas y públicas que alimentaban de energía al país empezaron a disminuir el mantenimiento de sus propias líneas e instalaciones, dependiendo cada vez más del sistema interconectado, por lo que  servicio comenzó a empeorar.

El complejo hidroeléctrico del Bajo Caroní se construyó con la intención de que su generación aportara al SEN entre 65 y 70% de la energía que era capaz de producir. La diferencia sería cubierta por energía térmica, cuyas plantas funcionan con combustible. “Ese era el balance energético hace 30 años aproximadamente”.

De los 14 mil 050 megavatios que tiene instalados Guri no se sabe con certeza cuántos está produciendo debido a la opacidad de información con la que se ha manejado primero el régimen de Hugo Chávez y posteriormente el de Nicolás Maduro. Sin embargo, según las estimaciones del ingeniero, hoy en día no estaría generando ni siquiera los ocho mil megavatios que transfería al SEN hace 10 años.

Pero no solo la alta dependencia que tiene el SEN del Guri ha contribuido con el deterioro del servicio. La falta de un pago sensato y menos subsidiado por parte de los usuarios también es un factor determinante. “La gratuidad nos ha llevado a esta posición de vivir la peor crisis de los servicios. Lo mismo ha pasado con el agua, aseo urbano y otros”.

Sin embargo, Jiménez consideró que no todo está perdido y que si se toman las decisiones correctas, hay posibilidades de recuperación y reconstrucción del sistema eléctrico. Según sus palabras, con el inventario de generación tanto térmica como hidráulica que tiene Venezuela se puede rehabilitar el sistema nacional.

Crisis sin correctivos 

La diputada de la Asamblea Nacional (AN), Deyalitza Aray, fue tajante al decir que la “dantesca” crisis eléctrica por la que atraviesa el país es el resultado de un modelo de gestión que generó déficit y escasez por falta de inversión y de capacidad para responder ante las fallas durante los últimos años.

A su juicio, la situación pone de manifiesto cómo los regímenes tanto de Hugo Chávez como de Nicolás Maduro en vez de corregir los factores reales que han originado esta crisis, culpan a la oposición permanentemente de supuesto sabotaje, a los usuarios de derrochadores e incluso “se han atrevido a decir que es consecuencia del crecimiento excesivo de la demanda”.

 




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