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Mujeres: ¿Acosadas o liberadas?

¿En qué condiciones está la mujer, a diecisiete años de iniciado el siglo XXI? Mucho se habla de liberación y mayores conquistas femeninas, pero, ¿será eso cierto? Indira Gandhi, la reconocida estadista hindú, insistió en que “para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libre en sus capacidades y en su personalidad”.

Poderoso y extendido, permanece el acoso físico, social y psicológico sobre la mujer

Son aún evidentes los desniveles y diferencias económicas entre el hombre y la mujer. Poderoso y extendido, permanece el acoso físico, social y psicológico sobre la mujer. Acoso, además, de género, de categoría, de intelecto: Sencillamente, ¡humillante! Acoso que significa jóvenes asediadas, insultadas a diario, violadas, mutiladas o asesinadas, en todas las culturas, sociedades y sistemas económicos. El acoso violento afecta a las esposas, a las parejas, a las amigas.

Es verdad que la democratización y liberación de costumbres propiciaron la salida de la mujer, de sus hogares hacia el mundo del trabajo, y hacia los centros educacionales. Esto transformó los conceptos de sexo y género, y modificó la forma como piensan hombres y mujeres sobre sí mismos. Pero, las nuevas concepciones de lo masculino y lo femenino crearon resentimientos en muchos hombres tradicionales, “proveedores” y “mantenedores” de la mujer (machismo), y “sostén” tradicional de la familia; pero además, generaron expectativas de mejoría para muchas mujeres (autonomía, liberación).

Como si fuese una revancha ante beneficios perdidos, los efectos en muchos hombres aparecen en forma de violencia, de pareja y familiar, hacia la mujer. La depresión existencial generó conductas masculinas compensatorias de violencia, maltrato o asesinato, en ansiada búsqueda de dominación y recuperación de una supuesta supremacía “reducida” o “perdida”. Estos sentimientos traspasan generaciones; pasan de padres a hijos, y se fortalecen una vez alcanzada la adultez.

Ahora, a principios del siglo XXI, cuando legalmente se penaliza el acoso y maltrato a la mujer, y cuando se han estrechado más la vigilancia y los controles, los transgresores encuentran sofisticadas salidas para mantener el acoso: El fin mediato o último que busca el acosador es destrozar la fortaleza moral de la persona acosada, mediante el “terror psicológico”. Mantener viva a su víctima quizás esté en la intención del acosador, pero ante un descuido de su inestable control emocional puede sobrevenir la muerte de la asediada.

¡El acoso con agresividad asesina sigue su curso, y va en aumento…! Parece olvidada, todavía, la idea de que el respeto a los demás, entre estos a las mujeres y los desvalidos, es una de las primeras condiciones para saber vivir. Es como respetarnos a nosotros mismos. Deben romperse, para siempre, los criterios sectarios de establecer reglas para algunos y excepciones para otros. “Llamar a la mujer el sexo débil es una calumnia, es la injusticia del hombre hacia la mujer. (…) Pero, si por fuerza se entiende el poder moral, entonces la mujer es inmensamente superior”. De esta manera se expresó el gran Mahatma Gandhi, pacifista y humanista, liberador de la India.

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Hernani Zambrano Gimenez
Egresado de Universidad Central de Venezuela. Estudios de PostGrado en la Universidad de Stanford (USA). Profesor y Ex Director de Escuela de Educación (Universidad Carabobo, Valencia, Venezuela. Ex Director Escuela de Psicología (Universidad Arturo Michelena, Valencia, Venezuela). Asesor de Empresas y Productor Radial en Universitaria 104,5 FM (Universidad Carabobo, Venezuela).
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