Foto referencial

Miguel Antonio Araujo Guillén (21) y su cuñado Joseph Josué González Márquez, de 20 años, murieron en un presunto enfrentamiento con funcionarios de las Fuerzas de Acciones Especiales de la Policía Nacional Bolivariana (FAES-PNB), en un apartamento del edificio de la Misión Vivienda ubicado en Las Fuentes de El Paraíso, el miércoles a las 12:40 de la tarde.

Este sábado un numeroso grupo de familiares de ambos difuntos denunciaba en la morgue de Bello Monte que todavía no les habían entregado los cuerpos y negaron la versión del enfrentamiento.

Dijeron que ellos estaban de visita en ese apartamento cuando llegó la policía, a la dueña la sacaron del edificio, la amarraron y fue liberada a la media noche, sin que fuera registrada en ningún cuerpo policial porque sus familiares pasaron toda la tarde buscándola infructuosamente.

Los cuñados vivían en Fuerte Tiuna, Alcabala 4, Manzana 5. Miguel en la torre 35 y Joseph en la torre 36, según revelaron sus parejas, Tania Flores y Luisa Díaz, quien está embarazada.

Ellos aseguran que tienen testigos y videos de lo que ocurrió. Acudieron a la oficina de Atención a la Víctima que depende de la Fiscalía General y no les recibieron la denuncia.

Zulay Aponte, cuñada de los difuntos, afirmó  que los ajusticiaron. Dijo que los vecinos vieron a Joseph cuando se asomó por el balcón y gritó pidiendo auxilio.  Cuando lo llevaron al Pérez Carreño tenía un tiro en el estómago.

También contaron que los funcionarios se llevaron el dinero, un decodificador de Directv, una canaimita, celulares, tres cajas de Clap, pelotas de béisbol, bombillos, se comieron las panquecas que estaban preparando Miguel y Joseph y los helados que vende la dueña del apartamento.

Caso El Cementerio

En la morgue también estaban los familiares de los cuatro abatidos el jueves en El Cementerio, entre quienes se encontraba José Anzola (24), quien padecía de tuberculosis.

Un pariente contó que a la casa de Anzola, ubicada en la calle 1º de Mayo, ingresaron unos 15 policías, entre ellos cuatro femeninas, lo amordazaron con un brasier, que aún conserva la familia, y lo mataron delante de sus dos hijos.

Admiten que Anzola estuvo preso en una oportunidad acusado de robo, pero trabajaba de obrero por su cuenta.

Los familiares de Cristian Ravelo Colina también negaron la versión del enfrentamiento. Dijeron que los policías entraron a la vivienda, sacaron a la esposa de Cristian, cuando el intentó salir detrás de la mujer le dijeron que se quedara y mientras ella bajaba las escaleras del barrio escuchó los disparos.

Allen Revete López (19), a quien señalaban del homicidio de un oficial de policía, lo detuvieron cuando iba para su trabajo de obrero en la Unidad Educativa El Valle, lo trasladaron hasta el sector La Peste, del Cementerio General del Sur, y lo ajusticiaron.

Un tío que no quiso identificarse manifestó que por vivir en un barrio te catalogan de delincuente, de malviviente. “El Faes anda matando gente, nadie se salva de ellos, en esas mismas manos cayó mi sobrino y lamentablemente perdió la vida”.




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