!Se siente, intenso, el dolor de emigrar! “Emigrar es, como si de pronto se nos apareciera la sensacion de correr hacia la nada, y nos “borráramos” del vecindario en el que hicimos nuestras vidas; para dejar mucho, o abandonar todo, con profundo dolor psíquico, y la adolorida identidad que nos hizo persona. Emigrar es irnos a tierras confusas que vemos escondidas, con un ambiguo deseo -nuestro- de renacer y crecer”. Emigrar es palabra cargada de dolor fisico y emocional, y de amargos sentimientos. Muchos emigran y llevan consigo un pasado de ayuda, y arrastran fuerzas para reconocerse, para superar el maltrato, y el duelo (sufrido) por el dramático desprendimiento de la emigración.

Con la migración se vive un sentimiento de pérdida que, para mal, puede hacerse cotidiano y amenazante. A esto en psicología se le llama duelo migratorio, porque a veces se pareciese al sufrir de la penalidad de ver morir a alguien; y de esto puede depender muchas veces la recuperacion o el éxito migratorio, en sus días de inicios.

“El destino del migrante no se limita al lugar de vivir, sino a una forma nueva, diferente, de ver las cosas”.  El cuerpo social de todo país actúa, piensa y se siente de forma diferente. Por esto hay que evitar prejuzgar; además de no prolongar “etiquetas” sobre lo bueno o lo malo a encontrar; pensemos, más bien, en costumbres diferentes. Porque se estimula así un cambio positivo, y así se baja la ansiedad y el estrés, de los fríos días de abandonos.

Para el migrante, hay que reevaluarlo todo, con visión optimista, con un creciente estímulo esperanzador, con óptimas despedidas (migratorias), y esperar reencuentros. Por esto, y  como señaló Nicolas de Bouvier (Suiza 1929-1998): “Uno cree que va a hacer un viaje, pero enseguida ve que es el viaje (migración) el que lo hace a uno”.

Y el gran Homero dijo que: “Nada hay tan dulce como la patria y los padres propios, aun tenga uno, en tierra extraña y lejana, la mansión más opulenta”.

Que no se idealice en extremos, ni formas irreales, al país de origen del migrante; ni el de la acogida, porque con la acción de prejuicios, se crean falsas expectativas, que implican aumentar el sufrimiento del migrante.

¡Reacción psicológica ante el duelo migratorio es una sintomatología depresiva sumada al estrés crónico, alertas de ansiedad, y reelaborar las pérdidas migratorias. ¡Cuidado!

Antes y durante el proceso migratorio, aumenta el nivel de ansiedad, ante el escenario de cambios. ¡Demos gracias, muchas gracias, a quienes vengan a ayudarnos a manejar la presión destructora de las angustias, y el sofoco asfixiante de los momentos cargados de ansiedad! ¡Con cuidado, con calma y orientación a futuro!

Hernani Zambrano Giménez

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