Por Fanny Acosta

Todo cambia, muchos de nuestros compañeros con quienes por años compartimos horas de trabajo en el diario El Carabobeño, ya no están, mientras otros esperamos nuestro turno. La partida de nuestro colega Alfredo Fermín, nos llamó a la reflexión: “Se nos va la vida y no nos damos cuenta”.

Aunque la vida nos ha distanciado, repartiéndonos por diferentes países del mundo, nos sentimos unidos por lazos de recuerdos, experiencias, anécdotas, muchas inolvidables, que quizás en el momento no le dimos importancia, pero que hoy valoramos como grandes tesoros del corazón.

Hoy tratamos de resguardar esta parte de nuestra experiencia profesional, con un manifiesto para unir nuestros nombres, algunos que durante años ejercimos esa profesión, en El Carabobeño, lugar que sirvió de inicio a nuestros lazos de amistad que nos unirán a través del tiempo.

Empezaremos por recordar a Alfredo Fermín, extrañaremos su humor y crítica jocosa, con lo que amenizaba la hora del mediodía. Nos contaba los cuentos recientes de esos días ocurridos en Valencia, estado Carabobo.

Hemos comentado que se fue una parte de nosotros, no habrá quien mejor haga los reportajes sobre los acontecimientos culturales y eclesiásticos. Una vez se quejó de que todos los años sentía que los acontecimientos se producían de forma repetitiva, así se celebraban las fiestas navideñas, luego los carnavales y Semana Santa y había que ingeniárselas para ser creativo, lo que lograba con facilidad.

Este año también nos sorprendió con su muerte Carlos Briceño, quien por años se desempeñó como reportero gráfico, callado y muy responsable en su trabajo.
Asimismo recordamos a Néstor Hernández, quien recibía los trabajos especiales, decía: “Venga, venga” con cierta premura nos llamaba, para hacernos algún comentario sobre el trabajo que le habíamos entregado.

Orlando Rincón, afable y compresivo, de hablar suave y bajo, parecía que podía guardar cualquier secreto, también se nos fue, trabajaba muy bien las gráficas.

Marbella Jiménez, otra que dejó un gran vacío en nuestros corazones, con su partida hace ya varios años. En su trabajo se destacaba por su dedicación y amor al que dedicó años de su vida. En su trato era muy considerada y muy especial con el que llegaba al periódico.

Raúl Albert, dedicado a cubrir eventos deportivos, por años. Siempre contaba sus experiencias durante el ejercicio de su profesión, hipnotizaba al que se acercaba a la sala de deportes con sus anécdotas muy curiosas.

Yolanda Jiménez, también nos sorprendido con su muerte; se adaptó rápidamente al trajín del diario y se ganó la amistad de todos. Hacía notas deportivas de algunos deportes y atendía a todo el que llegaba a la redacción del periódico.

Cesar Barreto, editor de internacionales y sucesos, decían que era de carácter fuerte pero a la vez era buen oyente, atento a las sugerencias que hacíamos sus compañeros.

Juvenal Marcano, por años fue corresponsal, con su simpatía se ganaba el aprecio de sus colegas y amigos.

Arturo Colmenares, ocupó el puesto de Salvador Castillo durante un tiempo. Tenía buen sentido del humor aunque era muy estricto en su trabajo.
Jesús Moreno, se inició en los talleres del periódico, luego comenzó a hacer notas deportivas. Muy buena gente, casi nunca se le escuchaba hablar. Batió el record de estadía en el diario como trabajador.

Douglas Chirinos, buen amigo y siempre sonriendo por sus picardías. Recuerdo que en una oportunidad se hizo pasar por el marido de una colega para sacarle de encima un insistente enamorado.

Hablo de los que ya no están, pues no pueden criticar lo que he dicho de ellos, pero estoy casi segura que los que aún comparten esta tierra, me van avalar. Eso espero.

La lista de los que aun comparten este paisaje somos más, y que también merecen ser nombrados en este pequeño, pero sentido recordatorio que tiene como único objetivo dejar plasmados nuestros nombres, entrelazados como parte de nuestras vidas, transcurridas en el diario EL Carabobeño. Su última edición impresa fue en 2016, tras cesar la venta del papel periódico a través del Complejo Editorial Alfredo Maneiro, como represalias del régimen de Venezuela.

El 1 de septiembre de este año 2020 cumple los 87 años, ya que continúa su trayectoria a través de la Web, cumpliendo con su misión trazada desde el 1 de septiembre de 1933, informando al pueblo carabobeño y centro del país.

Ahora vamos con los vivos jefes…

Salvador Castillo, jefe de redacción, ordenaba lo que debía salir en la primera página, jerarquizaba el material que había entregado el grupo de periodistas y su distribución en el resto de las páginas, apartando las dedicadas a los deportes. Hasta no cerrar todas las páginas del diario, no cesaba su trabajo en el diario. Este era un proceso agotador y estresante, si se estaba esperando el desarrollo de un acontecimiento inesperado, tenía que esperar hasta último momento para incluir la noticia en el diario.

De Castillo puedo decir que pretendía ser justo con la gente que trabajaba con él y que estaba bajo su cargo, periodistas y reporteros gráficos, algo difícil; no si se llegó a valorar su arduo trabajo.

Pablo J. Hernández, inició su carrera de periodista cubriendo varias fuentes, se destacó en las fuentes políticas. En una ocasión pateó la papelera y las gavetas de su escritorio, seguro que no le gustó la pauta del día. No se imaginó que un día, iba ser jefe de información del diario, de seguro que en alguna oportunidad se vengó haciendo una pauta del día, que no sería agradable para quien le tocara realizarla. También dio su cuota de sacrificio al diario.

Nicomedes Boada, fue secretario general de la Seccional Carabobo, trabajó en varias fuentes periodísticas, pero también hizo una Columna “Arpa, cuatro y maracas” por varios años, en la cual tenían cabida los artistas dedicados a la música criolla.

Francisco Pérez, más conocido como Pancho, tuvo una columna llamada “En secreto”, donde se daba información política confidencial, también cubría las fuentes políticas de Bejuma, donde estaba domiciliado.
Como jefe de deportes se desempeñó por años, Luis León Guerra persona muy responsable, serio y callado.

Otros compañeros que aportaron su trabajo cubriendo las fuentes deportivas Edgar Ochoa Lazo, excelente amigo. Raúl Medina y Oscar Amaro, también se destacaron hacían deportes.

En otras fuentes, Rafael Romero, responsable en su trabajo, Fernando Escobar Cabrera, quien llego a cubrir diversas fuentes. Víctor Osta editor de regiones, de quien decían que comía clavos por su mal genio. En la fuente de sucesos se destacó Franklin Pazo, de carácter tranquilo y ecuánime.

No podemos dejar de hablar de los reporteros gráficos quienes ilustraron por años las páginas de EL Carabobeño: Andrés Galindo, Carlos Barreto Vidal, Pedro Zárraga, Carlos Blanco, Ángel Chacón, Luis Rosales, José Alberto Ochoa, Carlos Díaz, Francisco Bastidas y Cesar Pérez.

Ahora hablaremos del grupo de las mujeres, extenso por cierto, que en su mayoría eran provenientes de otras ciudades como Maracaibo: Zandra Pírela, quien se destacó como reportera de sucesos al abordar con profundidad y destreza los eventos relacionados con la delincuencia del centro del país.

Mary Méndez, trabajadora infatigable en diferentes áreas del acontecer diario. Anais Caldera, llamando la atención supo destacarse en el poco tiempo que trabajó en el diario.

Fanny Acosta, la subscrita, dedicada a atender en la redacción y también realizaba trabajos sobre Astronomía y Astrología, sustituida por Basil Masías.

Otro grupo de mujeres del centro y del llano del país: Dameliz Díaz, quien desde que comenzó a trabajar en El Carabobeño se destacó por sus variados y excelentes reportajes.

Marisol Prada, Melida Quenza, Antollena Fischetietto y Maritza Villarroel corresponsal en Guigue y quien además realizó diversos trabajos en diferentes áreas del periodismo.

De Valencia debemos nombra a Alecia Franco, quien por años estuvo a la cabeza de las relaciones públicas del diario.

Hay que decirlo la mujer venezolana con su trabajo ha dado un gran aporte al diarismo actual. En El Carabobeño la mayoría de los cargos eran ocupados por hombres, sin embargo en la actualidad eso se ha modificado. Disculpen si algunos de los compañeros no fueron nombrados, no fue intencional, fuimos muchos. Los invito a escribir en los comentarios y así seguir sumando recuerdos y nombres.

 




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