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Pareciera que hacia ese fin estamos caminando. Victoria tras victoria la Unidad Nacional con mayúsculas avanza y acorrala al régimen, ya no es la MUD o las instituciones, somos todos los ciudadanos contra un grupúsculo de militares y civiles, serviles y corruptos que amparan al castrocomunismo y al botín que es Venezuela. A eso se ha reducido el llamado “proceso” o  el “socialismo del siglo XXI”. Es tanto el enquistamiento que tienen para defender su peculio y evitar la justicia, que ni nombran esas dos denominaciones y solo de vez en cuando se acuerdan de Chávez, cuyo único trofeo representado por la constitución de 1999, la quieren pisotear para defender el vandalismo

¿Entonces a donde nos conducirá este enfrentamiento entre los asesinos y represores militares y el civismo ejemplarizante de los ciudadanos? Nosotros respondemos con el arma de la conciencia y acciones enmarcadas en preceptos constitucionales, pero cada vez más la estupidez, fascismo, arrogancia y brutalidad del régimen nos aniquila en las calles sin inmutarse y sin modificar un ápice su conducta

¿Pero de donde vendrá la explosión que expulse al régimen? Parece difícil esperar que en cadena nacional renuncien y se sometan a la justicia. El escenario de la negociación y el respeto civilizado para discernir los asuntos de la transición parece casi, por no decir absolutamente, imposible. Durante el paro cívico asesinaron a 5 venezolanos y aprehendieron a más de 300 personas…todos desarmados pero animados por el aliento de la libertad. Es poco probable que esos mismos actores negocien absolutamente nada, son simplemente energúmenos soportados por las armas

La coherencia de la dirección política merece el reconocimiento de todos, marchamos por los caminos de la dignidad, legalidad y constitucionalidad, sin embargo las herramientas de la racionalidad se agotan antes de que aparezca la barbarie de la confrontación civil con resultados impredecibles, salvo tragedia y luto. Seguiremos haciendo esfuerzos y más gente se unirá a la lucha, tendremos huelgas prolongadas hasta que el tirano y su cohorte caigan, pero hagámoslo con la mayor cautela y resguardo posible, cambiemos la piedra por el recogimiento, las consignas por el silencio, porque la fortaleza de la indiferencia es más poderosa que la furia del grito o la conducta iracunda de rebeldía

Seamos certeros en escoger las acciones que golpeen los sectores de poder pero no lo demostremos frente a un resentido, obligado y asalariado soldado o “colectivo” paramilitar que envileciéndose de su acción minúscula en una calle cualquiera presiona un gatillo que sega la vida de un inocente que es el mayor tesoro de los humanos. No dejemos que le arrebaten más hijos a sus padres. Evitemos la explosión que parece ser el único fin que estos despiadados gobernantes esperan. Así como pedimos libertad, no queremos seguir enterrando jóvenes hermanos. No descansemos en la propuesta de negociación, aun en la situación mas comprometida a que el régimen nos lleve, sin cansarnos, porque el que se cansa pierde. Hoy mas que nunca este dicho es muy valedero.   [email protected]




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