(Foto Dayrí Blanco)
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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Unasyn de 600 miligramos. Eso decía el récipe con el que el papá de Carmen Alicia, de tres años, recorrió no menos de 12 farmacias sin suerte. Alí Leal no consiguió el antibiótico que su hija necesitaba para el tratamiento de otitis con la que llegó a la emergencia pediátrica de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera (CHET) por un fiebre que no le bajaba de 40 grados durante dos días. Fue mientras tomaba café en puesto ambulante en las afueras del centro de médico cuando le comentó al vendedor su preocupación. “¿Preguntaste aquí?”, le dijo señalando a los buhoneros del lugar. Se acercó, entregó el récipe y la muchacha que le atendió le contestó “sí hay, en 85 mil bolívares”.

El precio lo sorprendió. Pero lo pagó. Lo más curioso de todo no era que en ese puesto improvisado tenían la medicina que las farmacias formales no, sino que se le leía claramente en la etiqueta: “Ministerio del Poder Popular para la Salud”. No fue un caso casual. Carlos Viloria, secretario general del sindicato del sector, denunció que el Instituto para la Salud (Insalud), dependiente de la gobernación, cuenta con depósitos de medicamentos donde es enviado todo lo que mandan desde el Ministerio, “pero después no llegan a la red asistencial. Solo se ven en manos de revendedores que los ofrecen a precios muy elevados”.

Carlos Viloria, secretario general sindicato de la salud en Carabobo (Foto Dayrí Blanco)

Los almacenes de la red hospitalaria y ambulatoria en Carabobo siguen vacíos. No hay suero, guantes, analgésicos, antibióticos, ni las medicinas más elementales para atender emergencias. Pero los buhoneros lo tienen todo.  “Pedimos al gobernador que revise la gestión y administración de Raúl Falcón, presidente de Insalud. Porque presumimos que hay desviación de los recursos que mandan desde Caracas”.

En los hospitales y ambulatorios de la entidad tampoco cuentan con herramientas necesarias como  material de limpieza y protección como guantes y botas para mantener las condiciones de higiene que ameritan los hospitales y ambulatorios. Otra situación de alarma son las condiciones de infraestructura de los centros asistenciales. La farmacia de la Ciudad Hospitalaria Enrique Tejera (CHET), de la capital carabobeña, tiene cuatro meses sin aire acondicionado, mientras que la cocina es “una bomba de tiempo”, al estar expuestas las calderas y tuberías de gas.

José Luis Uzcátegui, secretario de reclamos del sindicato, denunció que hay al menos cuatro ambulancias nuevas que fuerona signadas entre la Maternidad de Alto Riesgo Hugo Chávez, ubicada en el Hospital Central de Valencia, y el Ambulatorio de Morón, que están desaparecidas. “Nadie sabe dónde están”.

Los motivos sobran para que hayan decidido protestar frente a las puertas de Insalud, donde también exigieron el cese de la persecución de los trabajadores. “Si los ven de brazos cruzados los sancionan, pero muchos no tienen implementos para poder cumplir con sus labores”.

(Foto Dayrí Blanco)




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