Detenciones periodistas Carabobo
(Foto Dayrí Blanco)
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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Uno, dos, tres pasos lentos y largos pero certeros. Y la puntería siempre atinada. Así se incorporaban los funcionarios de la Policía de Carabobo al distribuidor El Trigal desde la Autopista del Este. Unos disparaban perdigones, otros lacrimógenas. Estaban coordinados. Parecía que habían ensayado ese acto una y otra vez. Contaban tres pasos y accionaban. Siempre en contra de quienes intentaban cubrirse los rostros con las banderas con las que protestaban y que no fueron suficientes con la llegada de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), durante la que ha sido la represión más violenta de una manifestación pacífica en la entidad.

Más temprano, un poco después de las 9:00 a.m., el uniformado que comandaba el piquete antimotín de la policía estadal se dirigió a quienes participaban en el Plantón Nacional: “Yo les voy a permitir quedarse en la parte de arriba del distribuidor, pero no tomen la autopista. Desde abajo nosotros los vamos a cuidar”. Todos aplaudieron. Pero con la llegada de más manifestantes algunos se aventuraron a bajar sin bloquear el paso vehicular por unos minutos. A las 10:30 a.m. decidieron instalarse en ambos sentidos de la autopista y la orden fue dada. “Yo les advertí que ahí no podían estar. O hacen que se retiren o los quitamos nosotros”, dijo a dirigentes políticos de oposición el funcionario, ya no tan amable.

La arremetida comenzó. Las detonaciones se escuchaban sin parar. Los manifestantes corrieron. Esta vez muchos sintieron que se asfixiaba porque, además de lacrimógenas, se disparó gas pimienta. Fueron menos de 10 minutos de represión que terminaron cuando la autopista logró ser despejada. Los funcionarios dieron marcha atrás. Esta vez los pasos eran más rápidos. Se subieron a sus motos y se fueron. La protesta se reanudó pero solo por corto tiempo, hasta que los uniformados regresaron. Dispararon, dispersaron una vez más y se volvieron a retirar.

Con sus pancartas, consignas, banderas y los ojos irritados los manifestantes intentaron retomar el Plantón Nacional. Pero no pudieron. A la Policía de Carabobo se le unió la GNB y juntos arremetieron con violencia. Todos corrieron, unos más rápido que otros. Quienes se quedaron atrás fueron víctima de golpes y el robo de celulares y otras pertenencias. Fue el caso de una señora alcanzada por un par de motorizados de la GNB, tirada al suelo al ser empujada por el cuello. Le revisaron la cartera, le sacaron varias cosas, se fueron y la dejaron ahí, en el piso.

Manifestante detenida durante manifestación en El Trigal

Dispersar la protesta no fue suficiente para los funcionarios. Necesitaban más que eso. Así que la persecución entró en su fase más aguda cuando ambas comisiones ingresaron a la fuerza a establecimientos comerciales de la zona. Con patadas rompieron vidrios de las puertas de locales donde se habían resguardo algunos de los manifestantes. Entraron y no solo sacaron y detuvieron a todos los que podían, también aprovecharon para sustraer teléfonos móviles a los empleados de los negocios. Después activaron bombas lacrimógenas en el interior de los locales.

Hubo personas desmayadas por la inhalación de gases. Eso no importó. Los uniformados dispararon directamente contra el edificio de una torre empresarial cercana, donde se refugiaban varias personas, mientras otros de la Policía de Carabobo se encargaban de destruir los vehículos estacionados en la zona. Caminaban lentamente por toda la avenida Paseo Cabriales y veían con detenimiento hacia el interior de los automóviles. Uno de ellos era el de El Carabobeño. Partieron el retrovisor izquierdo y la ventana del piloto. Adentro, el chofer y la periodista del medio y su colega de TV Venezuela fueron obligados a bajarse.

El funcionario amable de la las 9:00 a.m. y represivo a las 10:30 a.m. ahora estaba violento y decisivo: “Están detenidas las dos”, dijo sin titubear. Las comunicadoras mostraron sus credenciales y la respuesta fue: “A mi no me importa quienes son ustedes, van presas. Móntenlas en el camión”, ordenó a sus subalternos, quienes agarraron a las periodistas por un brazo y mientras las llevaban en dirección a la unidad usada para el traslado de aprehendidos. La mediación de otros periodistas y la decisión de los policías las dejó en libertad.

DETENIDOS

La represión en Carabobo está acompañada de detenciones arbitrarias. Es una norma que se ha intensificado desde la activación en la región del Plan Zamora la tarde del miércoles 3 de mayo. Por eso la Policía de Carabobo estaba preparada con su unidad de traslados. La GNB también lo estaba, pero con un autobús blanco.

Entre esas dos unidades fueron llevados 14 detenidos al Destacamento de Seguridad Urbana (Desur) de la GNB, en Ciudad Chávez, donde se hacen las presentaciones de imputados ante un tribunal militar. Otras seis personas corrieron temprano con la misma suerte en la arremetida que funcionarios de la GNB hicieron contra manifestantes en Tazajal, Naguanagua. En total fueron 39 los aprehendidos en Carabobo, de los 63 reportados en todo el país por el Foro Penal Venezolano durante la jornada de este lunes.

Es así como la entidad se ha convertido en la capital de la represión, donde los cuerpos de seguridad ensayan y protagonizan los mayores actos de violencia contra quienes solo manifiestan. Dan pasos lentos. Uno, dos, tres. Para disolver protestas y llenar calabozos de gente que solo ejerce un derecho constitucional.




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