La valencianidad de los portugueses, una fiesta para la posteridad

Los inmigrantes portugueses no vinieron a Valencia solo a trabajar; vinieron a construir un segundo hogar sin destruir el recuerdo del primero

La valencianidad es un término que siempre ha acompañado al valenciano, pero separando clases sociales. Era el distintivo de quienes integraban la clase alta de la ciudad: los “sifrinos”, los “encopetados”, los “adinerados”.

Desde hace varios años, la Junta Directiva de la Sociedad Amigos de Valencia se ha dado a la tarea de cambiar el concepto de esa palabra por “sentido de pertenencia”. De hecho, nuestras cartas y oficios terminan con la frase —ideada por nuestro querido miembro Tulio Hidalgo Vitale, presidente de la Fundación Ambiental AVE Kathy Phelps—: “Valencianidad es progreso y dignidad”, tratando de borrar aquella primera concepción de la palabra.

Y pensamos que, si hay un sentido de pertenencia por Valencia sin importar la clase social, también debía haberlo por parte de las comunidades extranjeras. Cuántas veces no hemos escuchado a extranjeros decir que son más valencianos que muchos que han nacido aquí.

El caso es que, hace cuatro años, en la Sociedad Amigos de Valencia tuvimos la iniciativa de rendir homenaje a aquellas comunidades que llevan a Valencia en el corazón, aunque hayan nacido más allá de sus fronteras: Portugal, Italia, España, China, Líbano, Cuba y tantas otras. Por eso, contacté a mi amiga de siempre, la doctora Fátima Ponte, presidenta de la Cámara Venezolana Portuguesa (CAVENPORT), para organizar el primer evento que llamamos “La comunidad portuguesa y su valencianidad”. Ella, de inmediato, se mostró interesada.

Recuerdo que, después de varios meses de trabajo de la Sociedad Amigos de Valencia y Cavenport, no pude asistir porque me fui a Argentina, así que envié un video que fue transmitido en el evento. Se hizo el 13 de junio, día de San Antonio —santo portugués, por cierto—, aprovechando que el 10 de junio es el día de Portugal, de Camões y de las Comunidades Portuguesas, en la Asociación de Ejecutivos. Y resultó fabuloso todo.

Luego tratamos de llevar a cabo la valencianidad de otras comunidades, y siento que nos quedamos con ideas bonitas que no se concretaron. Nadie reaccionó como los lusitanos.

Me he preguntado mucho por qué ellos sí y los demás no. Y creo que la respuesta está en algo que los portugueses llevan en la sangre: “la saudade”. Ese sentimiento indescriptible entre la nostalgia y el amor por lo que se dejó atrás. Los inmigrantes portugueses no vinieron a Valencia solo a trabajar; vinieron a construir un segundo hogar sin destruir el recuerdo del primero. Y cuando una comunidad entera entiende que se puede ser de dos lugares a la vez —con la misma intensidad—, entonces la pertenencia deja de ser una palabra abstracta y se convierte en banda sonora, en fiesta, en abrazos compartidos entre himnos nacionales.

El pasado 10 de junio, los miembros de la junta directiva de la Sociedad Amigos de Valencia fuimos invitados a la celebración del tercer evento: “La comunidad portuguesa y su valencianidad”, nuevamente en la Asociación de Ejecutivos. Entendí que el año pasado no pudieron realizarlo, pero el hecho de que continúen haciéndolo nos hace sentir muy bien a los miembros de la Sociedad Amigos de Valencia, como creadores que fuimos de esta iniciativa.

En esta fecha, que coincide con el fallecimiento, en 1580, del escritor Luis Vaz de Camões, se celebra no solo el Día de la Lengua Portuguesa, sino también el del Ciudadano Nacional y el de las Fuerzas Armadas. Y es muy acertado celebrar además ese sentimiento de pertenencia de los lusitanos por Valencia. La Banda 24 de Junio comenzó el acto con los dos himnos nacionales: el de Venezuela y el de Portugal.

El primer vicepresidente de CAVENPORT, Tiago Da Silva, dio la bienvenida a los asistentes. También la cónsul Joana Sousa Fialho Pinheiro habló de manera muy emotiva. El discurso de orden estuvo a cargo del vicerrector administrativo de la Universidad de Carabobo —hijo de portugués y carabobeña—,  profesor José Ángel Ferreira, quien nos hizo llorar y nos hizo reír con sus hermosísimas palabras. La actriz Vanda Pontes hizo una excelente lectura dramatizada. Posteriormente transmitieron un video con testimonios de varios portugueses que llegaron siendo niños, crecieron en nuestra ciudad y contaron sus experiencias —o aquellas de las que fueron testigos— de cómo sus padres, inmigrantes portugueses, se enamoraron de esta tierra.

Hubo uno que, en plan de chiste, dijo: “Hijo de chino, habla chino; hijo de italiano, habla italiano; hijo de portugués, habla español”. Y todos rieron como dándole la razón.

Finalmente, la Banda 24 de Junio, dirigida magistralmente por Ligdian Mata, interpretó una serie de piezas que hicieron que el evento cerrara con broche de oro. Fátima Pontes no estuvo presente, aunque muchos mencionaron que desde donde se encuentra, en el extranjero, estuvo pendiente de todos los detalles. De hecho, el video comenzó con sus palabras de bienvenida.

En verdad fue una noche fuera de lo convencional, que nos enseña no solo que la valencianidad es sentido de pertenencia, sino también el amor que despide nuestra tierra hacia quien le da preferencia.

Así que ya lo saben: “La comunidad portuguesa y su valencianidad” no fue un evento pasajero. Es una promesa que ellos decidieron cumplir solos. Y mientras sigan riéndose de ese chiste del «hijo de portugués habla español», mientras sigan enseñándonos sus costumbres, mientras sigan festejando en Valencia cada 10 de junio... nosotros solo podremos dar las gracias. Por recordarnos que el verdadero sentido de pertenencia no se decreta: se vive.

Anamaría Correa Feo

anamariacorrea@gmail.com

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Las opiniones expresadas en este artículo son exclusivas del autor y no reflejan necesariamente la posición de El Carabobeño sobre el tema en cuestión.

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La valencianidad de los portugueses, una fiesta para la posteridad

Anamaría Correa
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