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En el año 1800 podíamos vivir, de media, 37 años. Actualmente, gracias a los avances científicos y sociales, la esperanza de vida sobrepasa los 80. Pero hay cosas que no cambian: las mujeres viven más que los hombres. Actualmente la esperanza de vida es es de 83,5 para las mujeres y 79,5 para los hombres. Así pues, las mujeres viven cerca de un 5% más que los hombres.
Aunque esto se sabe desde hace décadas, solo recientemente se han empezado a investigar las posibles causas. A continuación, te las explicamos:

Estilo de vida

Durante muchos años se ha creído que los hombres cavaban su propia tumba, puesto que, por su estilo de vida, su cuerpo “sufre” un desgaste mayor. Bien sea trabajando en una mina o levantando mucho peso, los trabajos que exigen una mayor fuerza física acaban pasando factura. Pero si éste fuera el motivo por el que las mujeres viven más que los hombres, la diferencia se estaría reduciendo, dado que los hombres y las mujeres están convergiendo en los mismos trabajos sedentarios.
También se ha especulado con la idea de que el tabaco, el alcohol y los malos hábitos alimenticios puedan acortar la esperanza de vida. Un ejemplo de ello lo ubicamos en Rusia, donde los hombres viven, de media, 13 años menos que las mujeres. Es muy posible que, en este caso, la gran diferencia se deba a los malos hábitos de los hombres.
Antiguamente, en Europa, los hombres tenían un estilo de vida menos saludable que las mujeres, aunque en la actualidad esta diferencia ya no es tan evidente. Además, los chimpancés, los gorilas, los orangutanes y los gibones no fuman ni beben y las hembras de estas especies, curiosamente, también viven más que los machos. Dadas las circunstancias, quizás la respuesta esté en los cromosomas.

Cromosomas

Mientras las mujeres tienen dos cromosomas X, los hombres tienen un cromosoma X y otro Y. Esto quiere decir que las mujeres tienen copias “extra” de los genes incluidos en el cromoma X y que si uno de sus genes es defectuoso, su función puede ser reemplazada por el gen de la copia “sana”. En cambio, los hombres solo tienen un cromosoma X, por lo tanto, si alguno de los genes ubicados en este cromosoma falla, no disponen de otro de recambio.
En muchos casos no es necesario tener copias de más, aunque en otros supone una ventaja fundamental y puede alterar sutilmente la forma en que envejecen las células. Este es el caso de los genes encargados de reparar errores genéticos, de los cuales algunos se encuentran en el cromosoma X.
El resultado de esta diferencia es que, en los hombres, las células funcionan mal más a menudo, siendo mayor el riesgo de enfermar. De hecho, una investigación de la Universidad Médica y Dental de Tokio, Japón, encontró que el sistema inmunitario de los hombres se debilita antes que el de las mujeres, razón por la cual, según los investigadores, los hombres tienen una esperanza de vida más reducida.
Los discípulos de Darwin consideran que se trata de una estrategia evolutiva que otorgó a nuestros ancestros masculinos y femeninos diferentes cualidades que aseguran la supervivencia de la especie:
Durante el apareamiento, las mujeres tendrían más probabilidades de elegir a los machos alfa, rebosantes de testosterona. Pero una vez nacen las crías, los hombres serían más prescindibles, puesto que las madres se encargarían de cuidarlas. Desde este punto de vista, la longevidad femenina es más necesaria que la masculina.

Testosterona. El caso de los eunucos

Quizás la principal responsable es la testosterona, pues dirige la mayor parte de las características masculinas, desde una constitución más corpulenta hasta unos torsos más peludos.
Un científico coreano Han-Nam Park analizó recientemente los archivos detallados de la vida en la Corte Imperial de la Dinastía Chosun, Corea, y encontró que la esperanza de vida de los eunucos era mucho más larga. Sus análisis, basados en registros que databan del S.XIX, incluían información de 81 eunucos cuyos testículos habían sido eliminados antes de la pubertad. El estudio titulado “la esperanza de vida de los eunucos” fue publicado en varias revistas científicas el año 2012.
Park encontró que los eunucos vivieron alrededor de 70 años, entre 14,4 y 19,1 años más que los otros miembros de la corte. Ni siquiera los reyes, que gozaban de mejores condiciones de vida, lograron alcanzar su edad.
Aunque otros estudios con eunucos no han mostrado diferencias tan pronunciadas, parece que la gente (y los animales) sin testículos viven más años.
Otro estudio más reciente se realizó en varias instituciones estadounidenses para enfermos mentales, donde, en el S.XIX, castraban a los pacientes como parte de su “tratamiento”. James Hamilton y Gordon Mestler, autores del estudio, compararon la esperanza de vida de 297 internos castrados con los de otros 735 internos intactos. ¿El resultado? los castrados vivieron 13,6 años más que el resto, pero solo los que habían sido sometidos a la operación antes de cumplir 15 años.
La testosterona refuerza los cuerpos de los hombres a corto plazo, sin embargo, dados los resultados de los estudios, también los deja más expuestos a enfermedades del corazón, infecciones y cáncer.



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