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 En un libro que me regalara días de Navidad el sociólogo Manuel Barreto Hernaiz, titulado: “El hombre que amaba a los perros”, del escritor cubano Leonardo Padura novela que, por cierto, reconstruye la trayectoria vital de León Trotski. Pues, éste bolchevique cuando fue confiscado por sus antiguos compañeros no dejaba de maldecir la estampa de Stalin como el sepulturero de la revolución. De allí el titular de esta nota de hoy que semeja lo que en cualquier momento sucederá en estos remedos revolucionarios-tropicales. Gobierno pervertido, autocalificado de “revolucionario” sólo para apoderarse de las riquezas del pueblo que dicen resguardar.

Es el caso, que llegó el año, el día y la hora, en el que los venezolanos nos jugaremos a Rosalinda, el todo por el todo. Esta consideración no es consecuencia de una rebeldía irracional e intempestiva, no, para nada. Sencillamente es plantearles de manera categórica, tanto al Vaticano como a los demás mediadores de la Mesa de Diálogo que fijen las fechas para las elecciones regionales y locales sin olvidar las votaciones presidenciales; o de lo contrario la oposición tomará acciones de calles, al margen de las consecuencias que se produzcan de estos hechos.

Algo más, la decisión del Gobierno nacional de poner en libertad al exgobernador Manuel Rosales, obedece a una estrategia política del oficialismo con el fin de crear dudas sobre la solidaridad de éste con el grupo de oposición. Operación que se conecta con el ataque al partido Un Nuevo Tiempo, que por cierto, es una fuerza significativa en la región zuliana que es la más numerosa del país. La MUD debe maniobrar con mucho talento este caso y evitar acciones suspicaces sobre el particular, el papel de sepulturero corresponde a otros.

Mientras tanto Maduro junto a su caterva de pandilleros siguen cavando la fosa donde habitarán los restos del socialismo del siglo XXI junto con la memoria de lo que otrora fue una cosa que llamaron, chavismo.

Ellos, enriquecidos dirigentes, no saldrán a las calles a defender la “revolución” ni ocuparán su tiempo en rescatar simpatías imposibles. Los ricos de fortunas birladas no se exponen a que una bala les quite el elixir de los apetitos desordenados y los placeres indecentes.

A unos los esperará la justicia para que paguen por sus bandoleros procederes, y otros, los privilegiados, buscarán algún recóndito lugar en el mapamundi donde puedan darse la dolce vita y almacenar sus riquezas a buen “resguardo”.

De tal manera que lo más sensato es concentrarnos desde ahora mismo en lo que debe ser una nueva estrategia a través de una MUD remozada y adecuadamente coherente. Insistir en la Unidad, una estrategia restaurada con el fin de retomar el camino de la lucha que nos conduzca a la victoria para la transformación del país y su recuperación; este debe ser el propósito de este año 2017.

Es evidente que la oposición ha tenido problemas para dar el “zarpazo” terminante. Sin embargo, no es menos cierto que el gobierno tiene muchas dificultades, inclusive más que los sectores que le adversan, para terminar su período a finales de 2018.

Es  improbable que el régimen pueda mantenerse de pie con 90% de rechazo, según la última medición de la encuestadora Delfos en la cual los venezolanos expresaron que la situación del país es rigurosamente crítica.




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