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Permanecer en una Mesa de dialogo donde no se soluciona nada y una de la parte es una sanguijuela mitómana, es una necedad patibularia al margen de la importancia que en política, mas en situaciones  de crisis y caos, significan: el diálogo, la cordura y las negociaciones. Tengamos presente que los que hoy están frente al gobierno no son socialistas, ni comunistas, ni políticos, son otra cosa.

para recuperar la fe y rescatar la confianza es necesario retomar el camino del optimismo

La situación que viven las fuerzas de oposición: de disconformidad, apocamiento, indiferencia y frustración, deben superarse sobre la marcha. Tanto o más daño provocan esas dificultades de orden intestino que los ataques provenientes del propio régimen y sus inhumanos secuaces.

Pero, para recuperar la fe y rescatar la confianza es necesario retomar el camino del optimismo sin sobredimensionar las expectativas de triunfos y proyectar la Unidad hasta el paroxismo, coherentemente. Es necesario pues volver a los tiempos donde la oposición era quien marcaba la agenda al gobierno y no a la inversa como ocurre hoy.

Esa situación dañosa se presenta en el mismo instante en que la MUD toma la determinación de sentarse a la Mesa de Dialogo; asunto que debió hacer, pero aferrado a la calle. El caso es que no hay fórmula mágica de lograr cambios sin cambiar, verdad de Perogrullo; pero que quede claro que dialogar no es capitular.

Una pregunta, solo una: ¿fue acaso un error estratégico de la oposición sentarse a dialogar con unos interlocutores sin ninguna moral, incluso con antecedentes en tribunales internacionales; que además la semana pasada  fueron echados de Mercosur por voluntad unánime de sus asociados? La respuesta es indefectiblemente, sí, había que sentarse en ese nido de alacranes, parafraseando al general Müller Rojas uno de los mentores destacado en vida de Hugo Chávez.

Las circunstancias, nacionales y sobre todo internacionales prácticamente obligaban la búsqueda de una salida, léase bien, salida pacífica, pero salida al fin y al cabo de la crisis que sacude al país de una manera brutal. Una sociedad alimentándose de las sobras en los vertederos de basuras como hienas que se alimentan de carroñas.

Pero nada de estas mortificaciones, ni siquiera la búsqueda de la paz por medios civilizados justifica ser sostén de un gobierno pútrido hasta la médula, si al frente debe estarse una dirigencia de oposición  momificada ante Mesa de Diálogo manipuladora.

La MUD está en el centro de las controversias. A ella corresponde en primer grado dar los virajes para que el pueblo retome el entusiasmo, hacer las rectificaciones más allá de simples cambios de estilo, que lo que se discuta dentro de cuatro paredes salga a la calle en una sola voz.

Sin embrago, las presiones se producen desde varios flancos. Tanto así, que los rehenes políticos exhortan a la MUD a mantenerse en la Mesa hasta tanto se terminen de discutir las liberaciones de presos acusados en sospechosas causas judiciales, verbigracia: estudiantes, periodistas, militares, policías o profesionales que siguen en calabozos del gobierno.

En conclusión, es sugestivo que en ninguna parte se insta la eliminación de la MUD lo que le da consistencia a los planteamientos para vigorizar este organismo político de oposición que ha luchado y se ha anotado varios triunfos lidiando, siempre, en condiciones de minusvalía.

 

 

 

 

 




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