El partido de gobierno venezolano inició este sábado un congreso que debatirá una posible eliminación de controles a la economía, que según analistas generaron la grave crisis que disparó la pobreza y empujó a cientos de miles a emigrar.

La instalación del foro del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), que se realiza cada cuatro años y concluirá el lunes, se produce en medio de un cruce verbal entre el presidente Nicolás Maduro y varios dirigentes del chavismo, que han pedido flexibilizar la política intervencionista del Estado.

El ministro de Educación, Elías Jaua, de la dirección nacional del PSUV, confirmó que debatirán dos temas sensibles: el régimen cambiario, pues el Estado monopoliza las divisas desde 2003, y el precio de la gasolina, la más barata del mundo.

“Está el tema del régimen cambiario. Ahí hay un conjunto de propuestas, son posiciones que dentro de la comisión debatimos”, dijo Jaua durante el evento realizado en un hotel de Caracas.

Sobre a la gasolina, afirmó que hay dos propuestas: “Un aumento progresivo del precio de los combustibles y una política de internacionalización de precios”.

Mientras el gobierno controla las divisas de la economía, dependiente de importaciones y en grave crisis -con escasez de alimentos y medicinas-, el mercado negro marca el precio de varios productos básicos.

Las distorsiones abundan: con un dólar se pueden comprar más de tres millones de litros de gasolina, pero todo lo demás es costoso, por una hiperinflación que este año podría cerrar en 1.000.000%, según el FMI.

El primer vicepresidente del PSUV, Diosdado Cabello, advirtió sin embargo que el gobierno mantendrá las políticas socialistas.  “Nuestra propuesta es el socialismo del comandante Hugo Chávez, de ahí no nos saca nadie”, sentenció.

Dirigentes del chavismo han reclamado un giro económico, generando la reacción de Maduro, quien achaca la crisis a una “guerra económica” impulsada por Washington para intentar derrocarlo. “Tenemos 19 años en revolución, ya somos responsables de lo bueno y lo malo”, afirmó la semana pasada Freddy Bernal, colaborador del mandatario que asistió al congreso.

Maduro dijo la semana pasada que la “autocrítica” es un “estado intrínseco del chavismo”, pero lamentó que “algunos lo toman como moda, como show”. “La crítica que sirve para dividir, para autoflagelarse, no es revolucionaria, es desmovilizadora”.

“¿Es acaso una moda y un show el hambre que padece nuestro pueblo? ¿Que no haya medicinas, luz, agua?”, expresó este sábado en Twitter Rafael Ramírez, expresidente de la estatal petrolera PDVSA (2002 y 2013).

Ramírez, apartado del gobierno por sus críticas, aseguró desde el exterior que le negaron un derecho de palabra en el congreso.




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