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La conmemoración de los fieles difuntos o el día de los muertos, como popularmente se le conoce, es una celebración que se da todos los 2 de noviembre de cada año, el objetivo es orar por aquellos que no se encuentran en el plano terrenal. Aunque es una celebración mexicana, que incluso se llevaba acabo antes de la colonización, se ha convertido en una festividad celebrada en Latinoamerica y partes de Estados Unidos.
La idea de la conmemoración de todos los Fieles Difuntos se le atribuye al santo francés San Odilón (961-1041), cuarto abad del célebre monasterio benedictino de Cluny, a quien también se le adjudica la creación de otras prácticas cristianas como la “tregua de Dios”.
Odilón habría instituído la fiesta de los Difuntos en 998, eligiendo para celebrarla tal día como hoy, 2 de noviembre, fecha posterior a la festividad de todos los santos, misma que posee un importante arraigo desde el s. VIII merced a la acción de papas como Bonifacio IV Gregorio III.
Venezuela, es uno de los países latinoamericanos que celebra este día, en el que los ciudadanos se preparan desde tempranas horas de la mañana con la finalidad de comprar los ramos de flores que adornarán las tumbas de sus seres queridos. Muchos decoran el espacio con diferentes tipos de flores, las cuáles se cree que atraen y guían a los difuntos. También adornan las lápidas con velones y santos. Del mismo modo, en las Iglesias Católicas se recitan las misas en honor a los difuntos, por motivo de dicha celebración.
La UNESCO, declaró el día de los muertos como patrimonio inmaterial y lo define de la siguiente manera:
“Ese encuentro anual entre las personas que la celebran y sus antepasados, que desempeña una función social que recuerda el lugar del individuo en el seno del grupo y contribuye a la afirmación de la identidad…”
Para los católicos, es un día de recogimiento donde se recuerda a los difuntos y generalmente se asiste al cementerio para rezar por los familiares que ya no están; no hay ritos o fiestas importantes, sino un tiempo para recordar a los que se han ido en la privacidad del hogar. También se aprovecha para limpiar y adornar las tumbas.
En otras partes del continente como en México, si se realizan fiestas, colocan altares en las casas, dando como ofrendas comida y bebidas a los que ya no están físicamente. Estos altares generalmente se divinen en tres niveles que simbolizan la tierra, el purgatorio y el cielo. Además si el difunto creía en algún Santo se colocaban las imagines como manera de protección, los objetos personales que usaba, un puñado de tierra que recuerda que polvo somos y al polvo hemos de volver, inciensos que representan las oraciones que se le elevan al cielo y que los aztecas y mayas creían hacia un contacto entre el cielo y la tierra.




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