(Foto Dayrí Blanco)
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Dayrí Blanco | @DayriBlanco07

Solo tres pacientes recibió Eugenio Acosta durante la mañana de este viernes. No atendió más porque a las 12:00 m. debía estar listo. 10 minutos antes terminó de examinar al último, se puso una gorra tricolor y se despidió rápido de su secretaria. No esperó el ascensor y bajó corriendo los seis pisos. Caminó hasta la esquina de la clínica y ahí se encontró con un grupo de personas que también estaba preparado. Todos veían el reloj con impaciencia y justo a la hora acordada se plantaron en medio de la calle con banderas, pancartas y sobre todo, mucha determinación.

La decisión estaba tomada: No dejar pasar ningún vehículo hasta las 2:00 p.m. Ese era el plan de acuerdo a la convocatoria de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Mientras protestaba, el doctor Acosta se encontró muchas caras conocidas. Estaban varios de sus colegas, vecinos de la zona, la señora a la que le compra café todas las mañanas, el mesero de un restaurante cercano, la cajera de la farmacia, e incluso su secretaria bajó y se sumó. Todos sacrificaron sus dos horas de almuerzo para manifestar su desacuerdo con el Gobierno.

Cada vez se sumaba más gente a la actividad de forma espontánea. Los conductores que se encontraban con la tranca apagaban sus vehículos, se bajaban y recibían aplausos de todos. “Así es. Tenemos que unirnos”, gritó una joven que armaba con otras dos personas la palabra “paz” con letras de papel en la redoma de la urbanización La Viña. Ahí llegó una señora vestida de negro con un rosario entre sus manos. Estaba visiblemente afectada. “El asesinato de ayer del joven en Caracas fue muy fuerte. Es algo que nos tocó a todos como venezolanos”. Ella nunca había participado en alguna protesta, esta vez lo hizo conmovida por la muerte de David Vallenilla.

En la avenida Andrés Eloy Blanco de Valencia el ambiente era el mismo. Trabajadores de comercios cercanos fueron parte del trancazo de forma masiva. Con cintas que anudaron entre los semáforos impidieron el paso vehicular. No escucharon súplicas de vecinos que insistían en tener que llegar a casa o a la oficina rápido. “Esto también lo hacemos por ti, así que súmate”, les respondía un joven luego de conversar con un grupo de amigos el impacto que le causó la escena del asesinato de Vallenilla.

La convocatoria de la MUD tuvo un gran efecto en la Gran Valencia. Las calles estuvieron colapsadas de 12:00 p.m. a 2:00 p.m. La avenida Bolívar Norte fue un estacionamiento de vehículos rodeados por la sociedad civil que en repetidas oportunidades entonó el Himno Nacional. Lo mismo sucedió en las vías de urbanizaciones como Prebo, El Parral, Valles de Camoruco, Los Nísperos, El Bosque y El Trigal.

LA REPRESIÓN

Era solo dos horas de manifestación. Pero en algunas zonas fueron interrumpidas. El civismo de parte de la sociedad civil reinó y eso no importó a los uniformados de la Policía de Carabobo. Ese fue el cuerpo de seguridad encargado de reprimir durante la jornada de este viernes. A la 1:00 p.m. tres bombas lacrimógenas fueron disparadas contra los manifestantes en el Distribuidor El Trigal. Todos corrieron para resguardarse y los uniformados subieron al elevado. Ahí estuvieron solo unos minutos al no aguantar la presión de quienes protestaban y pidieron que no bajaran a la autopista. Y así fue.

En Tazajal, una urbanización ubicada en Naguanagua también hubo represión. Ahí no se pudo contar el número de las detonaciones. Fueron muchas. Un joven resultó herido por el impacto de una bomba en uno de sus glúteos. Los vecinos, que estaban en el lugar manifestando desde las 6:00 a.m. en contra del Gobierno, decidieron retirarse ante la arremetida.

En los distribuidores Mañongo y Las Chimeneas también hubo plantón. En esos sitios y la mayoría de la Gran Valencia a las 2:00 p.m. se levantó la actividad. Pero hubo sus excepciones. La avenida Don Julio Centeno de San Diego se mantuvo bloqueada en varios puntos hasta que cayó la tarde, mientras que en la avenida Universidad de Naguanagua, vecinos del municipio cerraban el paso por cinco minutos y lo despejaban nuevamente por el mismo tiempo. En todos los lugares el tema de conversación era el mismo: El asesinato de David Vallenilla.

LA MARCHA

El comienzo del plantón coincidió con el cese de la concentración de los juristas del estado tras la marcha que realizaron con motivo del Día del Abogado. Fueron 1,04 kilómetros los que recorrieron desde la sede del gremio en el Distribuidor Las Clavellinas, hasta la Fiscalía de Carabobo.

Directivos del colegio, profesionales de libre ejercicio, estudiantes y representantes de la sociedad civil participaron en la movilización. Las consignas de libertad eran insistentes. Fue una marcha en la que las togas fueron protagonistas. También lo fue el sentimiento de tristeza de todos por la muerte del joven en el Distribuidor Altamira. Era un tema repetitivo, sentido, dolido. “Aquí no hay nada que celebrar” .

Antes de salir a la movilización los abogados del estado participaron en una misa de acción de gracias. No fue la típica homilía. Se entonó el coro del Himno Nacional y al final hubo gritos de libertad. También unas cuantas lágrimas.

 

 




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