El mundo acude nuevamente al horrendo espectáculo que le brinda uno de sus actores favoritos. Otra imputación por delitos diversos y otro juicio al tristemente afamado empresario, actor y político, Donald el populista. Con este suma cuatro eventos judiciales que debe enfrentar a corto plazo, con el oprobio que representa observar que un presidente americano pueda delinquir con total desfachatez en todas las aristas de su vida, privada y pública.

El tema judicial no es nuevo para alguien que ha enfrentado más de 4.000 juicios a lo largo de su carrera en los negocios y en la política. Con múltiples fracasos a cuestas, se ha declarado en quiebra seis veces, de las cuales ha podido salir gracias a la gigantesca dote que heredó de su padre. Habilidosamente incursionó en la tv, en un anodino programa tipo reality show, donde se hizo famoso por humillar a los participantes y muy especialmente a las mujeres.

Reconocido misógino, fue grabado en una conversación extremadamente lasciva, en la cual entre risas se jacta de manosear a las mujeres a su conveniencia, además de otros comentarios vulgares. La presidente del Comité Nacional Republicano dijo en ese entonces “Ninguna mujer debería ser descrita en estos términos o hablada de esta manera. Nunca”.

Pero lo dejaron seguir.Con la popularidad de los medios y el dinero de papá incursionó en la política, logrando secuestrar el otrora respetable partido republicano, aquel de Ronald Reagan y Doña Nancy, el de Eisenhower y Roosevelt. También de Kissinger o Colin Powell. La vergüenza de anotar el nombre de Donald en esta lista es algo inexpresable.

Entre tantos juicios resalta el de la Universidad Trump, la cual fue hallada culpable en la corte de fraude y plagio. Un tribunal federal aprobó un acuerdo de $25 millones a favor de los estudiantes demandantes, quienes alegaron haber sido engañados por Donald Trump y su ahora desaparecida Universidad Trump.

Ofreció un portaviones electoral a todo aquel que estuviera en venta y los resultados son muy conocidos, ya que políticos en venta hay por doquier. Con su eslogan populista de volver a hacer a los Estados Unidos grande logró convertir la primera magistratura de ese país en el mismo circo de lodo y deshonra que lo ha rodeado toda su vida. En una gestión mediocre sembrada de grandes fracasos en política exterior que tendrá repercusiones por muchas décadas.

El primer presidente en enfrentar cargos criminales, acusado en Manhattan de efectuar pagos secretos a una actriz porno usando fondos de sus empresas y falsificando los registros contables para ocultarlo. Un cargo contra Trump y tres de sus hijos, acusándolos de una letanía de prácticas comerciales fraudulentas.Es un delito grave falsificar registros comerciales con la intención de defraudar y de ocultar otro delito.

Y de eso se trata exactamente ese caso: 34 declaraciones falsas hechas para encubrir otros delitos. Para comprar el silencio de su dama de compañía de turno. Su abogado Cohen se declaró culpable de evasión de impuestos, mentirle al Congreso y violaciones de financiamiento de campaña relacionadas con los pagos a la chica Daniels y fue sentenciado a tres años de prisión.

Otro jurado en Georgia halló pruebas suficientes para acusar a Trump por su infame conducta, al tratar de falsificar el resultado de las elecciones en ese Estado e influir indebidamente en oficiales públicos. En una conversación telefónica grabada se le escucha gritar al Secretario de Estado “encuentren los votos donde sea”. El reporte del jurado recomienda que el Fiscal de Distrito lo procese por delitos donde la «evidencia es convincente».

En junio fue acusado de 37 cargos derivados de una investigación sobre su manejo ilegal de documentos gubernamentales confidenciales. Un mes después, los funcionarios agregaron más cargos, alegando que Trump conspiró con un empleado para eliminar las imágenes de vigilancia una vez que el expresidente recibió una citación federal.

También enfrenta cuatro cargos federales relacionados con sus esfuerzos para anular las elecciones de 2020 y el ataque al Capitolio. Un jurado en Washington lo acusó de conspiración para defraudar a los Estados Unidos, conspiración para obstruir un procedimiento oficial, conspiración contra los derechos y obstrucción e intento de obstruir un procedimiento oficial.

Difícil entender como pueda este abyecto personaje tener respaldo popular entre todos los sectores, incluyendo mujeres, inmigrantes, afrodescendientes y cualquier otra minoría a la cual se ha referido despectivamente. Más aún, cada vez que es imputado por nuevos delitos su popularidad aumenta y, sin un impedimento legal, es probable que recupere la presidencia. Como bien lo dijo El Cid Campeador, “muchos males han venido por los reyes que se ausentan…”

guillermomendozad@gmdconsultor.com




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