Muro de la casa de los vecino de Maestre en Agua Dulce. En la imagen se observan los impactos de bala. Foto: Angel Chacón
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Eran 30 sujetos. Habían mujeres y hombres. Algunos llevaban sus rostros cubiertos, mientras que otros vestían chalecos verde militar y armas largas. Todos ingresaron a una vivienda con la intención de matar a Gustavo Maestre.

El hombre tenia 38 años y cenaba con su familia. Eran las 10.:00 p.m. en el sector Agua Dulce, en la parroquia Rafael Urdaneta, por la calle Futuro.

El objetivo estaba claro: matar a Maestre y lo hicieron sin mediar palabras. Por eso dispararon varias veces para cerciorarse que estaba muerto. Antes que los sujetos ingresaran a la propiedad robaron una bodega diagonal a la casa de Maestre. El negocio no se distinguía bien por las enormes ramas y flores que cubren parte de las rejas. Ahí hubo grandes perdidas, dijo la hija del dueño del negocio. “Se llevaron Harina Pan, azúcar, pañales y computadoras, además de un Fiat Palio del 98 color naranja”.

Bodega en la que el comando robó antes de asesinar a Maestre. Foto: Angel Chacón

En el asalto una de las peguntas de los maleantes era “¿En dónde está Gustavo?”. Los dueños del local aterrados le mostraron la casa de color amarillo pastel con baldosas de cerámica por la mitad. Lo siguiente fue una lluvia de detonaciones. Al día siguiente, los orificios se veían en el muro de la casa de al lado. En el portón del estacionamiento de Maestre también habían.

Los 30 individuos pertenecían a una misma banda. El líder fue identificado como “El Bebé de Las Palmitas” junto con “El Feo”, “El Martillo” y “El Hector”. Una comisión del Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc) llegó al sitio y fue recibida con una granada de humo. Minutos antes habían lanzado una en el garaje pero no explotó, expresó una de las familiares de Maestre, quien se refugió en el baño de la casa junto a sus cinco hijos. Ese fue el único lugar que no tocaron, porque el fallecido pidió a gritos que no les hicieran daño: “Matenme a mi”, contaron los vecinos.

La petición de Maestre fue concedida. Lo hizo para proteger a su familia. El observaba como se llevan todo lo que tenía: la ropa, el dinero, los celulares, las tablets y los televisores, según lo relatado por su familiar que recordaba todo con exactitud.

Maestre se dedicaba a vender cobre y tenia relación con policías, según lo indicado por fuentes relacionadas al caso.




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