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La zona está conformada por cuatro kilómetros. (Foto EFE)

EFE

Roma asiste al nacimiento de un arte urbano que se plasma sobre fachadas de edificios okupados y centros sociales y que, de la mano de artistas internacionales, ha llenado de color y revitalizado el popular e industrial barrio de Ostiense.

En los cuatro kilómetros cuadrados que conforman la zona se extiende más de una veintena de murales de famosos artistas urbanos de todo el mundo que han convertido las tradicionalmente calles grises de esta zona obrera en un museo al aire libre que los vecinos ven con orgullo.

Pinturas todas ellas que reflejan elementos relacionados con el barrio, con temas de música o de personajes históricos que comparten muros con detalles de la naturaleza y otras obras más reivindicativas.

El italiano Blu firma el más llamativo y famoso de los murales, “Volti sul Fronte del Porto” (“Rostros sobre los Muros del Puerto”, en español”), sobre un edificio de tres pisos completamente pintado, decorado con caras formadas por plátanos, hojas de árboles o culebras y que es una reivindicación del derecho a la vivienda.

El experto en Conservación de Bienes Culturales Claudio Santoro explicó a Efe que la curiosidad del barrio de Ostiense es que ha sido históricamente una “zona alternativa” que se mantiene en “evolución constante” y que actualmente ha pasado a convertirse en una referencia internacional por sus murales.

Nacido a inicios de 1900, “siempre ha sido un barrio popular”, describió Santoro, aunque combinaba su función como centro industrial de la capital -instalaciones, fábricas, talleres y un gasómetro-, con un ambiente alternativo y homosexual.

Como relató, en la década de los 90 era “la zona homosexual de Roma”, que también ha sido escenario cinematográfico de la película “Le fate ignoranti” (2001) del director Ferzan Özpetek, enmarcada en este barrio y basada en el ambiente gai de la capital italiana.

Sin embargo, “el arte urbano en Roma es una cosa moderna, de hace menos de cinco años, muy reciente”, decía el experto, quien comentó que “muchos de los edificios pintados comenzaron como lugares okupados y como centros sociales”.

Se ganaron la aceptación de los vecinos, que han visto cómo una zona degradada e industrial se ha teñido de color, cómo los mercados, talleres y garajes han pasado a estar adornados por imágenes que jóvenes artistas de todo el mundo quieren pintar en Roma.

Y es que, según destacó Santoro, “los pintores de los murales de Ostiense son artistas internacionales famosos”, entre los que hay dos españoles: Sam3, de Elche (Alicante), y Borondo, de Valladolid.

En declaraciones a Efe, Sam3 aseguró que “a Roma siempre le gustó parecer más joven de lo que es”, un anhelo que se acentúa en este barrio, donde el arte urbano “se ha convertido en una tendencia que es casi una moda”.

Destacó el acierto de llenar de arte las zonas periféricas porque así “se amplían realidades sociales muy complejas con unas simples actuaciones -las pinturas murales- que no dejan de ser monumentos efímeros low cost”.

Sam3 es uno de los muchos artistas urbanos que han hecho que Ostiense se haya erigido como museo alternativo que atrae a decenas de turistas y curiosos.

A ellos informa Silvia Scire, especialista en el barrio de la asociación cultural Amaita, quien destacó a Efe que las pinturas suponen “una revalorización de un barrio que quedó degradado tras la Segunda Guerra Mundial” y que va más allá de una manifestación artística.

En realidad, tras ser un centro económico importante en los años treinta y decaer en la década de los cincuenta, los murales continúan una puesta en valor que llegó a Ostiense a finales del siglo XX con la inauguración de la Universidad Roma Tre.

Muchos de los asistentes a sus paseos son, singularmente, residentes del barrio, que “se muestran orgullosos de vivir en un lugar que la gente quiere conocer” y buscan profundizar en su historia.

Una historia que en los años treinta vio cómo la estación ferroviaria de Ostiense recibía a Hitler en su visita a Roma, a quien la capital italiana quería impresionar con la modernidad de esta zona después degradada pero que fue símbolo de desarrollo y que ahora despierta gracias a la Universidad y al arte urbano.




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