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Dayrí Blanco || [email protected]

Todos los caminos están cerrados. Ximena Martini lo sabe, ve el calendario de su escritorio en el que resalta con un gran corazón de colores el 11 de marzo y no hace otra cosa que cerrar los ojos y respirar profundo. Ese día debía partir a Panamá al encuentro con su esposo tras seis meses sin verse.

El pasaje lo tiene bien guardado y asegurado. Pero el viaje podría suspenderse. Los nueve mil 450 bolívares que tenía reservado para el pago de los 700 dólares que le asignaría el Centro Nacional de Comercio Exterior (Cencoex) no serán suficientes. Ahora necesita al menos 140 mil bolívares. 

El traslado del cupo viajero de la suprimida tasa Sicad de 13,5 bolívares por dólar a la de 202 bolívares que promedia el cambio Simadi, implica que se debe pagar 1.381% más para poder salir del país, de acuerdo con los anuncios del presidente Nicolás Maduro del miércoles 17 de febrero. 

Viajar al exterior es una posibilidad negada para la mayoría. De acuerdo a cifras del Banco Central de Venezuela (BCV) hasta el 2014, 11 millones de personas tenían tarjeta de crédito en el país. 

Con la exclusividad dada a la banca pública en abril de 2015 para el trámite de las divisas asignadas para los viajes, 15% no pudo migrar desde las instituciones privadas por la incapacidad de las que dependen del Ejecutivo. 

Límites de crédito

Pero el problema radica en los límites de crédito. El venezolano promedio tiene fijado montos establecidos inferiores a 70 mil bolívares en sus tarjetas. 

Lo que quiere decir que ahora solo cuentan con 350 dólares. Casos más extremos como el de Ximena indican que solo podrán optar por 125 dólares, tomando en consideración que el límite aprobado para ella por el banco es de 25 mil bolívares. 

“Esto es una reducción implícita del cupo viajero”, aseguró el economista y profesor de la Universidad de Carabobo (UC), Carlos Ñáñez. Los montos máximos de créditos los otorga la banca de acuerdo al ingreso mensual de cada tarjetahabiente que debe superar al menos 30% al límite asignado.

Esto reduce las posibilidades de Ximena de ir al encuentro con su esposo al tener entre salario y otros ingresos una capacidad de pago de 50 mil bolívares. 

Para destinos europeos, donde el Cencoex aprueba hasta tres mil dólares, se necesitan 600 mil bolívares que solo 2% de los tarjetahabientes del país puede costearlo a través de su tarjeta negra. 

Entre las prioridades del Gobierno, los viajes de particulares no están incluidos en la lista, en medio de la crisis humanitaria actual determinada por la escasez de medicinas y alimentos. “Los dólares que en la suma se ahorrarían con la imposibilidad de la mayoría de viajar, pueden ser destinados entonces a la importación de insumos y productos terminados”. 

La tasa de interés fijada es de 29% y se tiene un plazo de tres años para cancelar las deudas. 

Pero el alto índice inflacionario, calculado por el BCV en 180% durante 2015, hace cuesta arriba el pago oportuno con la pérdida del poder adquisitivo, y los registros de la mayoría de los tarjetahabientes del país son negativos. 




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