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Estefanía Rosales Coronel

Los indicadores macroeconómicos del país están en rojo. El Producto Interno Bruto [PIB] experimentó en el tercer trimestre de 2015 una disminución de 7,1%, en comparación con el mismo periodo de 2014, de acuerdo con cifras emitidas por el Banco Central de Venezuela. El Fondo Monetario Internacional [FMI] reportó una contracción del 10%, registrando el tercer mayor descenso en el planeta durante este último año.

Y mientras los ingresos en divisas han caído en un 68% y cada vez se produce menos, el Estado venezolano no muestra consideraciones para reducir sus gastos. Las cifras lo reflejan. A finales de 2015, Bank of América Merrill Lynch calculó un déficit fiscal de $20,2 millardos en Venezuela. El banco estadounidense advirtió que el país ha registrado un descenso de 43,1 millardos de dólares en los ingresos petroleros en los últimos dos años. Con este escenario, nuestro país tendría que financiar una brecha de 14,1 millardos de $.

“El Estado gasta muy por encima de sus posibilidades. Eso ¿cómo lo pagamos? Con políticas públicas de muy mala calidad y con inflación. Y detrás del problema inflacionario, hay también contrariedad de indisciplina fiscal. Dos variables muy relacionadas”, diagnostica el director de Ecoanalítica, Asdrúbal Oliveros. 

Improductividad

El PIB es un indicador macroeconómico que calcula el valor de la producción de un país en un periodo determinado, explica el economista Darwin Alvarado. En Venezuela se publicaba cada trimestre y al final de año debe darse el resultado del PIB consolidado. Este resultado, dependiendo si es positivo o negativo, permite evaluar si lo que se produjo tiene más o menos valor en comparación con el año anterior. 

Hasta septiembre 2014, las cifras oficiales mostraban una caída en el valor de la producción. “Si se produjo menos, se compra menos materia prima; se generan menos empleos, menos relaciones de producción. Es tan evidente en nuestro caso, que los venezolanos nos enteramos de esa caída antes de que el BCV lo publicara, porque lo vivimos”.

El PIB ya mostró una caída de 4% a nivel consolidado en el 2014, enfatiza el catedrático. Cada punto porcentual representa el valor de miles de millones de dólares, y esos 4 puntos ya indicaban -definitivamente- que estábamos en crisis. 

¿Esa caída debe atribuirse a la caída del ingreso petrolero? “Sin duda, una parte sí”, reconoce el economista. Pero no es el único factor. Desde el 2013, la economía estaba dando signos de desaceleramiento en otros sectores, derivados por la no otorgación de divisas para mantener sus procesos de producción.

Causas Estructurales

“El tema son las tendencias que, por lo general, son irreversibles”, advierte Darwin Alvarado.

Y las proyecciones no son nada alentadoras: Para este 2016 se espera un tercer año consecutivo de recesión, según los últimos estimados de ODH Grupo Consultor. Se espera una contracción entre -4 y -6%; mientras que los últimos estimados del FMI [enero 2016] y del Banco Mundial [enero 2016], prevén que la economía venezolana se contraerá -8% y -4,8%, respectivamente.

“Esta es una economía que tiene un problema estructural de crecimiento”, concuerda el especialista en Políticas Públicas, Marino González. “Desde el 2000 somos la economía con el peor crecimiento de América Latina. El país crónicamente no lo ha tenido y esto tiene un efecto brutal en la inversión pública”.

Las economías modernas para ser efectivas, necesitan orientarse hacia la producción de activos que permitan generar recursos para que los ciudadanos gocen de mejor calidad de vida, razona González. “Este gobierno decidió que ese no era el objetivo. Y destruyó la capacidad productiva”.

El mismo informe de Bank of América calculó que los activos totales de la nación –susceptibles de ser vendidos para conseguir dinero en efectivo– habían caído en 11,2 millardos de dólares en el primer semestre de 2015. Además, cada vez se vende menos al exterior como consecuencia de un parque industrial deprimido e incapaz de abastecer la demanda interna. Las cifras indican que durante los últimos 16 años las exportaciones han disminuido en 80%. 

“Todo tiene que ver con la visión. Si mi objetivo es controlar el Estado para que controlando el Estado controle el petróleo y con la creencia de que con eso ya vivimos felices, la economía pasa a un nivel súper secundario”, detalla el especialista en Políticas Públicas. “Al menos que el gobierno tenga en su gabinete una coherencia, no surgirán debidas decisiones”.

Además de la caída del PIB, Venezuela se encuentra en riesgo de caer en default o –lo que es lo mismo-, déficit fiscal, esto es el impago de sus deudas. González sostiene que se puede tener un déficit fiscal, siempre y cuando la economía crezca, porque de esta forma, se puede administrar. Pero si la economía decrece, es necesario hacer un ajuste fiscal.

-Desde el 2006, Venezuela cierra sus números fiscales en rojo, es decir, el gasto por encima de los ingresos. Tanto que hemos llegado a una situación que luce grave: El gasto excede a los ingresos en 20 puntos de PIB. Hay una insolvencia estructural por parte del Estado, apunta el economista Asdrúbal Oliveros. 

Default inminente

“Los gobiernos pueden tener un déficit, el problema es cuando el déficit es de tal magnitud se hace inmanejable y genera una serie de problemas muy directos”, explica el especialista en Políticas Públicas, Marino González.

El déficit se ha convertido en un déficit estructural. Y este año 2016 no va a ser el único año que va a ocurrir, explica Darwin Alvarado. “Muchos estimaban que estaría entre 15.000 millones de dólares en el 2015. Este año estiman 23.000 millones de dólares. La pregunta es ¿de dónde se van a sacar los ingresos para cubrir el presupuesto nacional?” 

Sin embargo, el gobierno pareciera demostrar voluntad de pago de la deuda. 10.500 millones de dólares canceló el año pasado, recurriendo a las reservas internacionales. Pero este año, se deben pagar unos 9.500 millones de dólares, entre vencimientos e intereses de deuda externa. El mes que viene, Venezuela debe derogar unos 2.000 millones de dólares en servicios de deuda externa. Según cálculos privados, en las arcas del BCV hay apenas 2.400 millones de dólares en efectivo.

Venezuela puede ‘reperfilar’ su deuda, aliviar esa concentración de vencimientos que tiene, pero necesita un programa creíble de medidas, considera Olivares. “El gobierno pareciera que lo que quiere del mercado es una especie de acto de fe. ´Confía en mí  y dame chance para pagarte’. Y en la economía, las cosas no funcionan así”.

Subordinación del BCV

La modificación de la Ley Orgánica del BCV ha resultado muy perjudicial para el desarrollo normal de las funciones del ente emisor. El propósito de los Bancos Centrales es servir de contrapeso de los excesos que pudiera cometer el Ejecutivo. Por ejemplo, si el gasto público es excesivo, este ente toma medidas para evitar que se genere una inflación exacerbada. 

“Pero en este caso tengo un alto gasto público y lo voy a seguir teniendo, porque tengo la maquinita que me fabrica los billetes para yo seguir incrementándolo y eso ha sido la mayor debacle. Es lo que nos ha empobrecido en los últimos años”, califica el economista Alvarado.

En Venezuela, la emisión monetaria ha subido en un 110% en lo que va de año, sin respaldo en divisas internacionales. Es lo que se conoce como emisión inorgánica de dinero. “El gobierno como no quiso ajustar sus gastos, siguió gastando lo mismo que en años anteriores. Estableció un mecanismo con el BCV donde fabrica billetes para que el gobierno pague sus deudas”, alerta el especialista. 

El problema del ente emisor no es solo que haya permitido la monetización de la deuda, también su opacidad es motivo de preocupación para los economistas, describe Asdrúbal Oliveros. “Más que las cifras en sí, hay algunos detalles que el BCV no da a conocer y eso dificulta el análisis. Informes que antes el BCV elaboraba detallaban los cálculos que se hacían y lamentablemente se dejaron de publicar. Maneja las cifras, pero aquellas que pueden sonar inconsistentes, no hay manera que uno pueda determinar cómo se llegó a esos resultados”.

Llamar al FMI o…

Todas las señales parecen indicar que el país va a necesitar auxilios financieros, concuerdan los especialistas consultados. Y mientras más se demoren en tomar decisiones, más se agravará la situación. Venezuela ya retiró en octubre 467 millones de dólares de sus ahorros en el FMI. 

“Es decir que nosotros los economistas no estamos sugiriendo que ese es el sitio donde vamos a ir a buscar auxilio, ya lo estamos haciendo”, afirma Darwin Alvarado. Recientemente, el pasado 18 de enero fueron embarcadas en el vuelo AF385 de Air France, 13 toneladas de oro provenientes de las reservas del BCV con destino hacia Suiza. Un procedimiento similar se llevó a cabo el día siguiente. Esta vez fueron 14 toneladas.

“El mismo gobierno está demostrando que necesita auxilio y está tratando de hacerlo de la manera más discreta, pero como son transacciones internacionales es imposible no enterarse”, precisa.

Hay muchas maneras de resolver el problema de liquidez que tiene Venezuela, señala Asdrúbal Oliveros. El FMI es solamente una de ellas. También se puede recurrir al mercado: emitir bonos, privatizar empresas, liquidar activos, abrir el sector petrolero. Son otras maneras de recibir dinero fresco que permitan diseñar políticas públicas, recuperar el crecimiento y reducir la inflación. 

 “Mientras ello no ocurra, los flujos de dinero internacionales no van a venir al país, porque no hay nada que les garantice que van a poder invertir en sana paz”, resume Alvarado.




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