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EFE

A las 03.00 de la madrugada (09:00 GMT) del miércoles un
estruendo despertó a los habitantes de las cercanías del volcán Momotombo, de
1.297 metros de altura, ubicado al norte del lago Xolotlán y al que se puede
llegar desde Managua tras un recorrido de 91 kilómetros por carretera y
veredas.

El Momotombo, que no experimentaba una erupción importante
desde 1905, se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos en
Nicaragua a raíz de sus últimas explosiones, aunque ha cesado en los últimos
dos días, de acuerdo con las autoridades.

La actividad del Momotombo comenzó el martes 1 de diciembre
después de 110 años de estar prácticamente dormido.

Con una columna que alcanzó los 8.000 metros de altura esa
madrugada, la actividad se mantuvo a razón de una explosión cada cuatro
segundos durante cuatro días, según el Instituto Nicaragüense de Estudios
Territoriales (Ineter).

Además de material piroclástico, el volcán lanzó cenizas,
humo, arena, y lava con una fuerza tal que a lo lejos parecía como que la
materia oscura y naranja emanaba de un fuerte grifo.

La erupción sorprendió a los lugareños acostumbrados a vivir
en los pies del volcán que el poeta nicaragüense Rubén Darío (1867-1916)
bautizó como “ronco y sonoro”.

El sonido estremecedor mantuvo impresionados a los
habitantes de Momotombo, al suroeste del volcán.

Desde entonces, miles de turistas se han acercado a ese
coloso para ser testigos de la actividad del volcán o bien de las secuelas que
la lava dejó en sus faldas.

Unos lo hacen sobre la carretera que conduce de las ciudades
de Managua a León (noroeste), estacionando sus vehículos o motocicletas sobre
miradores improvisados, y los más intrépidos se acercan hasta las faldas del
volcán guiados por los lugareños que han encontrado una forma temporal de
ganarse la vida.

“La tirada de lava del Momotombo ha sido un espectáculo
que ha atraído a muchos turistas”, dijo a Efe el empresario y promotor de
la tour operadora Nicarao Tours and Travel, Enrique Zamora, que promueve el
paseo “Los Maribios”, que va desde el volcán Telica hasta la isla de
Momotombito, vecina del Momotombo.

Según el empresario, los extranjeros, principalmente, se
sienten atraídos por el turismo de aventura, que lejos de espantarse, tratan de
estar lo más cerca con el único propósito de ver la erupción volcánica y no
perderse de ese espectáculo de la naturaleza.

Zamora afirmó que la actividad de los volcanes Telica, Cerro
Negro y Momotombo, en el noroeste de Nicaragua, han atraído a unos 40.000
turistas extranjero este año, sin incluir el resto de volcanes ubicados al sur
de Managua.

A los turistas europeos y norteamericanos, principalmente,
les encanta escalar volcanes, emprender caminatas, descansar y dormir en sus
faldas y deslizarse por tablas de madera en empinadas laderas, sostuvo.

Pero ha sido la actividad eruptiva en el Momotombo, la mayor
en más de un siglo, la que más ha atraído a los turistas en la última semana.

Ese volcán de cono perfecto es el mismo que obligó al
traslado de la ciudad de León en 1610, cuando estaba bajo administración de la
corona española, y su actividad en 1886 hizo oscurecer el occidente de
Nicaragua durante 23 días, según los registros del Ineter.

El Ineter tiene registros de la actividad del Momotombo
desde 1522, en los que destaca ocho erupciones de importancia, que duraron entre
cinco días y varias semanas.

Las autoridades mantienen vigilancia en el noroeste de
Nicaragua, zona de influencia del volcán




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