Reciben tratamiento en los pasillos. (Foto Andrews Abreu)

LUISA QUINTERO || [email protected]

Caras amarillentas, rostros descompuestos y preocupación por el familiar enfermo son las primeras impresiones que se viven al ingresar a la emergencia de adultos Dr. Francisco Sosa de la Ciudad Hospitalaria Dr. Enrique Tejera (CHET). Conseguir una cama para ser atendido parece resultar una odisea los fines de semana, por la gran afluencia de personas que acuden en busca de atención médica gratuita.

El sábado resultó de fatalidad para Raquel Hidalgo. Su preocupación por un vecino mayor de 60 años que padecía de una enfermedad grave la obligó a presenciar cómo era atendido en una silla por los médicos y enfermeras, para garantizarle un tratamiento adecuado a sus dolencias. La situación no era exclusiva, pues observó el traslado en brazos o sillas de ruedas improvisadas de otros pacientes, porque las sillas con las cuenta la emergencia no eran suficientes.

El lunes la emergencia logró vaciarse un poco pero aún quedaban los estragos del fin de semana. En el pasillo del área de observación de adultos, había alrededor de seis personas fuera de las habitaciones sobre camillas o sillas metálicas esperando una cama o recibiendo tratamiento. El miedo a perder la atención médica obligó a varias personas a no declarar.

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