Foto cortesía : Public Domain / U.S. Air Force Master Sgt. Adam M. Stump
Brasil realizó en septiembre un “gran ejercicio militar” en la Amazonía con más de 3.600 soldados, informaron este miércoles fuentes castrenses, en medio de la fuerte presión internacional que enfrenta el Gobierno de Jair Bolsonaro por el aumento de la deforestación y los incendios en la selva tropical.

El entrenamiento sirvió para “certificar las capacidades logísticas y operacionales de la fuerza terrestre” en la Amazonía brasileña y probar “los equipamientos más modernos”, según indicó el Ejército en un comunicado.

La institución subrayó que las “simulaciones de guerra” y el “adiestramiento de tropas” forman parte de su misión y que tienen por objeto mantener a sus efectivos “preparados y capacitados par actuar en defensa de la patria”.

“Es necesario que el Ejército se mantenga permanentemente capacitado para operar junto con la Marina y la Fuerza Aérea en los más distintos escenarios”, afirmó el Ejército para luego calificar a la Amazonía como “una de las prioridades de la Defensa Nacional”.

En la nota no especificó ni las fechas exactas ni tampoco los lugares donde se llevó a cabo ese ejercicio militar en los que participaron “más de 3.600 soldados del Ejército”, procedentes de “diferentes áreas del territorio nacional”.

Sin embargo, el diario O Globo consiguió confirmar, por medio de la ley de Acceso a la Información, que ocurrió entre el 8 y el 22 de septiembre pasado y se concentró en las localidades de Manacapuru, Moura y Novo Airao, en el estado de Amazonas (norte).

Según el rotativo, el Ejército se gastó 6 millones de reales (1,07 millones de dólares) sólo en combustible, horas de vuelo y el transporte de tropas.

De acuerdo con O Globo, los ejercicios consistieron en “simular una guerra entre dos países en la Amazonía”, una operación militar “inédita” hasta la fecha en el país.

Los comandos militares decidieron, según el periódico, “crear un campo de guerra” en el que un “supuesto país ‘Rojo’ invadía un país ‘Azul'” y era necesario “expulsar a los invasores”.

La acción se conoce en momentos en que el Gobierno del ultraderechista Bolsonaro, capitán de la reserva del Ejército, enfrenta una fuerte presión por parte de organismos internacionales, asociaciones ambientales y algunos Gobiernos europeos por los alarmantes datos de destrucción en la Amazonía.

En 2019, el primer año de Bolsonaro en el poder, la deforestación en la Amazonía brasileña saltó un 85 % y los incendios un 30 % respecto al año anterior.

Entre enero y septiembre de este año, el número de incendios en la Amazonía brasileña fue de 76.030, la cifra más alta desde 2010, cuando se registraron 102.409, según datos oficiales, aunque las alertas de deforestación bajaron un 10,25 % frente a los primeros nueve meses de 2019.

Diversas organizaciones han atribuido esa devastación en la Amazonía brasileña al discurso antiecologista de Bolsonaro, quien defiende la explotación de los recursos naturales del bioma, responsabiliza de los incendios al modo de vida de los indígenas y denuncia una “brutal campaña de desinformación” internacional en relación a su política medioambiental para minar su Gobierno.

De hecho, el mandatario ha reivindicado en varias ocasiones la soberanía de la región amazónica que se encuadra dentro del territorio brasileño, ante el supuesto interés, según él, de terceros países de controlar la zona y hacerse con sus riquezas. EFE




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